domingo, 31 de diciembre de 2017

Y ÉSTO POR QUÉ...



En ocasiones como hoy, la arena del reloj sensaciona que cae más despacio, como que le cuesta desprenderse grano a grano del contenido para el que fue reunida: contar el tiempo. Los días de espera no se recuerda estar esperándolos, son secuencias en blanco y negro sobre nubes angostas y adormecidas. Leí que en Mogador los relojes de arena llevan un viento interno que ordena el movimiento de su pequeñas dunas, y que los amantes sabiamente demorados adquieren y desarrollan por dentro un viento similar que guía todos los desplazamientos de su cuerpo, pero que muy especialmente da ritmo a su precipitación sobre el cuerpo amado (Lo leí en Nueve veces el asombro, de ARS). El tiempo me ha confirmado la sospecha, porque lo contrario, la soledad, es más literaria que sentirse solo, con la ausencia de ese espacio ocupado por una presencia que ya no la es. Y entonces es cuando el recuerdo aparece, ignorante las más de las veces de la crueldad de su sinsentido, porque...¿qué cualidad presenta en ese instante el recuerdo...?, ¿nostalgia, remembranza...?. El corazón es lo primero y lo último que se cansa, que advierte su fin, que llora sin lágrimas a la espera de la amadamante. Sin embargo, el olvido tiene formas sofisticadas de permanecer en forma de sonido, aroma, reflejo...
Alguien me dijo en una ocasión que a solas puede haber razones, pero no argumentos. Es posible., incluso cada vez lo veo más claro...
Mientras tanto, los granos de arena persisten en su agonía de seguir cayendo.

domingo, 17 de diciembre de 2017

EL SUAVE AROMA DEL JAZMÍN



Leí en Los nombres del aire, de ARS, que de muchas bocas se forma una leyenda y cada quien la completa a medida de su lengua y la conserva o la olvida a la medida de su apetito. 
Cierto es que el deseo forma y deforma el recuerdo de la presencia ausente, y que rellenar las reiteradas deserciones con imaginarios es peligroso. Se incita a que esos sueños a medias se muevan y conmuevan la tranquilidad del pensamiento, que la desnudez se contamine o que las puertas de salida se multipliquen como reservas ajardinadas de mausoleos vivientes. El deseo sangra entusiasmos desmedidos, afanes de imaginaciones descuidadas como jardines a los que su dueño abandona.Sin embargo, educar la disciplina de esas citas mentales con su amadoamante refuerzan la solidez de las larvas de la melancolía, esenciales para demostrar que se está viviente, aunque las lunas pasen a diario por su cabeza, hiriendo con nocturnidad y alevosía sus recuerdos...

jueves, 7 de diciembre de 2017

DE UNA ARQUITECTURA INCIERTA



En ocasiones es la letárgica memoria la que impide ser veloz con las decisiones, como si esperara al big data y sus algoritmos para evidenciar aquello que debe ser y no lo que pudiera ser. Es la complicidad de la rutina meciéndonos lo que impide hallar los resabios de impotencia, valores adquiridos, satánicas experiencias que acompañan a esas convicciones que el humano porta consigo hasta hacerlas mortecinas, como esa luces de neón que en silencio de la noche titilan y sonorizan soledades impuestas o revenidas.
Pudiera ser aquel viaje a Samarcanda que nunca hizo o el libro que nunca abrió lo que protagonizó su gemido en la autobúsqueda. Me pidió ayuda, que estaba dejando de sindromizarse y que sus zozobras eran cada vez más espaciadas en el tiempo. Nadie ocupa dos veces un idéntico tramo de su vida. Es inútil regresar a cualquier soportal del palacio de Brukenthal, o a un paseo por el Central Park; ya sólo son restos de un naufragio que mitifica un extenuante reconstructor del lugar en donde hubo antes un asedio taciturno, material incandescente del deseo siempre imperante devorando desamparos.

martes, 21 de noviembre de 2017

VISIONES PRAGMÁTICAS


La imaginaba envuelta en su vestido ritual que nadie podía ver, entrando y saliendo de las densas nubes de vapor que generaba el hammam y que su presencia cortaba con el delicado brillo de su desnudez simulante de un relámpago silencioso en mitad de la noche. Podía notar la luz emanante en sus profundos pliegues, el calor que albergaba en toda su epidermis y que al paso junto a su onírica presencia olía a naturaleza viva, a presencia deseante de miradas furtivas como la de él, cruzándose como los arcos de una bóveda diseñada siglos atrás, del mismo modo a como su corazón le estaba diciendo en aquellos instantes, lo que su mente proyectaba sin descanso pero sin fatiga, con gozo complaciente. 
Se habían conocido en silencio y en silencio también había sido la despedida, con ausencia de palabras pero con miradas entretejidas y recuerdos de profundos y repetidos contactos. Las palabras sobraban.
Le llevó aquella sensación profundamente vivida a una muy antigua canción de Ibn Zaydun: "Cuando tus ojos vean lo que ya no se ve, y tus manos toquen lo que ya no se toca, tus ojos no serán ya tus ojos y tu cuerpo no será ya el tuyo, pobre posesivo poseído".

lunes, 13 de noviembre de 2017

EL CIERZO TRAE SOLEDADES INEXPLICABLES


Canta Sabina que hay amores eternos que duran lo que dura un invierno. Y es posible que sea así, y también que esté equivocado, porque el alma desasosegante del humano no encuentra nunca la paz que busca, por mucho que se lo merezca o se deje la vida en ello, se desviva...
El amor no debe medirse por lo que dura sino por lo que proporciona, porque la más dura nostalgia que pueda existir es la que nos hable de lo no sucedido. Conocí a alguien que no admitía más que lo que podía tocar, besar, arañar, morder, oler... Cuando ya no quedaba más que el inerte espacio entre él y sus amores eternos no quería seguir en el mundo, languidecía con la resignación del condenado a la pena capital envuelto  con el formol de la no existencia, harto de ser como los personajes de Chejov, siempre entrando y saliendo...  Recuerdo que le dije que más vale aprender a vivir con algunos recuerdos imborrables que tratar de olvidarlos, que el destino puede que se equivoque siempre y que hay hechos tan presentes que no se pueden recordar, pero otros se recuerdan porque estaban en el lugar oportuno en el momento idóneo. Ésos son los imborrables, los que el parahipocampo nunca borrará para que el amadoaamante argumente y no dé solamente razones.
Es bueno ser siempre la excepción que confirma la regla... 

domingo, 5 de noviembre de 2017

LA CANCIÓN



Sabía que la música era su acompañante preferida para esas tardes sin final mientras consumía las hojas de un libro, pero desconocía el poder que tenía aquella canción. No había prestado atención al ritmo ni a la letra. La habría reproducido decenas de ocasiones en su Technichs de alta fidelidad, pero hasta esa ocasión no había taladrado su conciencia al punto de sentirse catatónico. ¿Qué sucedía...?, ¿por qué entonces y no antes o después...o nunca...?.
Recordó aquellos versos de ARS:

Tú bambú,
yo viento,
tú murmuras cuando me meto entre tus hojas,
yo tomo la forma de tu estremecimiento,
tú cantas moviendo lentamente la cabeza,
yo soplo en tu nuca: sigo o empujo tus movimientos..................


La racionalidad debe imperar, aunque sea a pequeñas dosis en la versatilidad del pensamiento humano, aunque nunca es lo mismo hablar de verdad que decirlo todo, quedarse exhausto y sin el yo  interior que nos permite caminar erectos porque solamente nosotros conocemos nuestros secretos. 
Su recuerdo se le apareció de repente. Poseía ese don, recuperar imágenes asociadas a sonidos, sin embargo, en ocasiones no es una habilidad, a veces es una restitución por un dolor ausente que le recordaba otro futuro. O no. 
El destino no se elige, se cumple, es furtivo, nos da pistas, sí...pero en forma de pasos de paloma. 
Posiblemente por ello la canción le estaba hablando. Probablemente fue por eso que la puso una y otra vez hasta que el sueño se apoderó de su recuerdo, lo sumergió en el brumoso olvido y evitó que el deseo se fuera volando. 
Al siguiente día asumió que hay hechos que, aunque verdaderos, solo existen al ser narrados, o escritos, o escuchados a uno mismo...

lunes, 23 de octubre de 2017

DEBATES TRUFADOS DE NATYRA


Poder contar con la posibilidad de entrar y salir de los sueños, de los placeres del amadoamante, sentirse delicadamente acariciado por esa epidermis a la que le supone millones de terminaciones nerviosas que mandan la información a un cerebro, pleno también de sueños y deseos, puede que fuera lo que cualquier humano deseante llegara a ansiar. El poder del sentido del tacto no ha sido debidamente validado, reverenciado por los humanos. Pareciera que va en el pack del tránsito y que en nada tiene que ver cuando se usa adecuadamente para que hablen las invisibles envolturas de los deseos y se vean los ojos y se sientan las mucosas. ARS lo define excelentemente en un librito que tituló El grito, y que afortunadamente está agotado por cualquier Sonámbulo que se enteró de su existencia.
El delirio que supone lo que algunos han calificado superficialmente como orgásmico, en nada tiene que ver con lo que los pertenecientes a la casta experimentan cuando sitúan todo lo que es su vida en un momento de muy diversa extensión; coexisten momentos delirantemente internos, para nada espejismos de lo que unos creen visibilidad, ese verbo externo que facilita el diálogo pero que es insignificante en importancia para que la conversación sonámbula surja. 

jueves, 12 de octubre de 2017

FUE-ES


Me dijo que no era nada, un billete fuera de curso legal, la longitud de la tarde, dos lorazepanes con güisqui para evitar el miedo de seguir vivo. Sentía que la vida era un gato asustado y escribió en la oscuridad sus confidencias que darían sentido a lo invisible, a una melancólica Venecia con tumbas de desconocidos a punto de salir a la superficie, de tipos fotocopia de Marcel Duchamp, Tristan Tzara, Fernand Léger y otros de complicada comprensión en el pasado y hoy, posiblemente, actuales. Comenzó un verano en Helsinki alojado en cabañas que suscitaran ritmo a confesiones de urgencia para sentirsentirsentirsentir... Y una mañana, cuando la lluvia cedía sus lágrimas al mar  mientras veía zarpar un buque de la Virge Line se interrogó si merecía ser la muerte la protagonista de su vida, el autoretrato de alguien o de algo. Y fue entonces cuando apareció el deseo, ese anticipo del cambio, esa frontera desdibujada frente a países que se desconocen todavía. Fue coincidiendo con un amanecer devorante de las imágenes poseídas que entonces le habitaban y le salían al paso para impedir respirar. 
Le recomendé visitar Essaouira, Mogador para nosotros, cederse ante los horizontes ocres como las tonalidades de Vera (el pintor de la abstracción mental), de las esporádicas construcciones, camaleónicas, cededoras a los vientos, de los olorosos bosques de thuyas siempre resistentes y protectoras.  Ahora es la contraseña que le conecta con la realidad, el acceso a una posibilidad que siempre estará presente, con o sin ausencia, como ese Sena que, como dice ARS, si no te ahoga cuando te llama, te ayuda definitivamente a vivir en el cambiante mapa cifrado de los deseos. 
La vastedad del olvido ayuda a desviar el desvelo, a prodigar lo ilusionante por encima de cualquier obstáculo que se cierna sobre el sueño de quien aún ignora que es un Sonámbulo.

miércoles, 4 de octubre de 2017

RESERVA DE DUDOSOS PENSAMIENTOS


Le dijo en una ocasión que las cosas nunca pasan porque sí, que todo conlleva una causa, como que si alguien te deja pasear por su cielo, mucho más exquisito, o exclusivo, o deleitable será que le de la clave de acceso a su infierno. 
Ese espíritu enigmático que se cruza en el camino, el de cualquiera, el de todos, sin ceder el paso, sin cederlo tú, fijando la mirada y estopando el tiempo, suele ser el causante de la elegancia del saber no estar, ningunear momentos, espaciar sensaciones y volcarlos en que cada día se tengan menos respuestas en común con la gente que tiene en común con otros. Y es que hay miradas que justifican una vida, aunque sea corta, miradas en las que quedarse a vivir y morir en ellas para dejar de tomar decisiones "en funciones". Las más de las veces es solo cuestión de aprender a superar menos y reemplazar más, y acercarse al rincón donde los susurros cotizan al alza.

lunes, 2 de octubre de 2017

NUNCA EL OLVIDO



Dice un proverbio oriental: "Cuídate de las mujeres que soplan sobre los nudos de una cuerda. Han anudado tu destino". 

El halaiquí hablaba de cómo los nueve vientos de la mañana envuelven a los amantes cuando se despiertan, injertándoles de nuevo los deseos de la noche vencida, y de cómo los viajeros que tempranamente se despiertan en Mogador reconocen que los nueve vientos anuncian la salida del sol. Era mágico oirle destacar que toda la naturaleza se ponía a merced de quienes desean ver también cómo el sol besa el horizonte mientras corazones inéditos al desengaño palpitan simultáneamente hacia un donde y un qué.

Y recordé entonces aquel poema de Cristina P. Rossi: "Nadie ha podido demostrar hasta ahora de manera fehaciente, que los pequeños deseos son más fáciles de conseguir que los grandes. Sólo se ha podido demostrar de manera fehaciente que son más numerosos". (Estrategias del deseo. Edit. Lumen). 

Y el día se hizo con voluntad renovada.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

PASIÓN


Leí en una ocasión que a la pasión amorosa hay que dirigirse como quien va a la guerra, entendiendo que de pasión también puede morirse. Si no te mata físicamente lo hará de otra forma, porque el amadoamante pone toda su carne, su cuerpo, su vida entera en el asador, y éso, el amadoamante no apasionado nunca lo hace... La pasión siempre es una lucha cuerpo a cuerpo, mirada a mirada, que enriquece la propia existencia, le empuja a explorar los propios y ajenos límites. ¿Será por lo que la pasión tiene fecha de caducidad?, ¿porque consume tal cantidad de energía que no hay forma de sustituirla...?. 
Tal vez la vida es de diversos amores y de una sola pasión me dijo una vez un sabio sin título con el que disfrutaba la paz de una noche iluminada por millones de estrellas y el ruido del gran azul al fondo.  Y puede que tuviera razón. Su gran experiencia de la vida le había llevado a ser fiel consigo mismo y a no decir nunca nada que no sintiera. No era tan estricto como don Quijote, que se calificaba ante los duques de enamorado no vicioso, sino platónico continente, pero sí en cambio le imagino como a Platón pellizcándole las nalgas a Carmides. 
La pasión siempre lleva atracción, y amor, y selección, no siempre por elección, y siempre finaliza, (o concluye) igual. 

martes, 12 de septiembre de 2017

LA EMOCIÓN


La Real Academia de la Lengua Española define las emoción como una alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática. 
Fríamente, es cierto. Sin embargo, yo, nosotros, si nos referimos a las personas, entendemos la emoción como éso y algo más: la necesidad de que siempre, por muy leve que sea, exista un qué para convivir con el cómo y éste con el quién. Sin esos pequeños detalles, la emoción es complicado que aparezca, aunque solamente sea durante unos minutos, unos días, unos años. Tiende a pensarse que si se cultiva aparece fácilmente...y no. 
Interpreto que conocemos de primera mano a muchos/muchas que no sabemos quiénes son, qué quieren decir cuando hablan, o si su mirada refleja lo que se cree irradiar. La entrañable intimidad entre desconocidos deja en evidencia la necesidad de otros caminos, otros instrumentos que conduzcan hacia esa sensación de la que he hablado al principio, esa necesidad de que vuele el tiempo, se le desafíe para que en la memoria del amadoamante no se registre la ausencia como un...recuerdo.

sábado, 26 de agosto de 2017

DEL CAMINAR


La forma de caminar es muy proporcional a la personalidad del caminante. Muchas ocasiones ha sido motivo de debate entre asiduos a pensar, y siendo más precisos a los abundantes estoicos que aportan ese cierto escepticismo que les hace optimizar el criterio de los contrarios. 
Ocasionalmente, tras conocer por vez primera a alguien se vislumbra esa equivocación por el voraz descubrimiento de saber no quién era sino cómo era, tras si de un sueño se despertara y la primera imagen que apareciera fuera ella. Manera de caminar, más aún de desplazarse, con los movimientos no solamente de pies o rodillas sino de cadera, son los que distinguen al protagonista de cada vida.  Como si de una clase de un hipotético Máster en caminar y personalidad, sería interesante aconsejar la visión de algún episodio de la última temporada de House of cards, y ver andar, mejor dicho: desplazarse,  a  esa magistral Robin Wright, y percatarse con ello de los pensamientos de Claire Underwood, por ejemplo, y escuchar lo que su mente está revelando: la posesión es fruto de la ausencia del deseo..., por ejemplo, imagino.

Afortunadamente, no todo eso queda en lo virtual, en la fantasía de un guionista, y ustedes, queridos leyentes (sí, neologismo excluyente y excluído) míos, pueden hacer la prueba. Déjense llevar por la curiosidad de ver ese movimiento corporal que va en su vanguardia, transmitiendo por donde pasa su forma de ser, sus miserias y bondades, sus obsesiones y sus espontáneas calmas... adelántele... léale su rostro y más tarde deje que el destino les haga conocerse... a solamente quienes desee que hayan de ser conocidos, porque sepa que el deseo es una flecha que avanza en círculos concéntricos, toca a nuestro blanco y luego nos toca a nosotros, nos transforma, pero de eso ya hablaremos en otro momento.

lunes, 14 de agosto de 2017

PALABRAS CON AROMA


Los pertenecientes a la casta de los Sonámbulos se saben poseedores de una manera de viajar que no se localiza en una agencia de viajes, son expertos en intuir, discernir, presentir e incluso llegar a adivinar qué es lo que presagian los movimientos de lo que unos llaman alma, otros espíritu y pocos solamente deseo. Sueñan sueños ajenos, incubándolos intemporalmente, y despiertan junto a quien les envía ese abrazo sin palabra que solamente diagnostica el amadoamante. 
Los Sonámbulos, según me dijo un amigo milanés, ven los cuerpos amantes sin que los perciban, como también dice ARS en su Elogio del insomnio, echando raíces, subiendo por las paredes de las casas ingeniadas para vivir fuera de la penumbra, suceder al sol y llenarse de criaturas irreales para los demás mortales, asomándose por la puerta de manera inocéntemente etérea. El deseo, melodía de los Sonámbulos, es un intruso amable, que orienta las brújulas del cuerpo que obedece a insólitos magnetismos, a intimidades que se abren a la intemperie para hacerse visibles y táctiles, mapas que son interpretados como antes nunca se hubiera imaginado poder ser descifrados, palabras que desprenden aromas de eternidad. 
Las Jassibas literarias, ésas que tanto iluminaron al forastero mogadoriense son las que concluyen: " Búscame sin mirarme, tan solo con la fuerza de tu cuerpo sintiendo al mío". 

viernes, 4 de agosto de 2017

IMÁN DEL DESEO


Calles de cuerpo, detalla ARS en uno de sus escritos, para hablar del último contacto que había disfrutado con su amada, cuerpo de calles, las ciudad en ellos, por donde caminan.

Hay un baile japonés llamado butoh, creado en 1950 por Kazuo Ohno y Tatsumi Hijikata que lo interpretan dos seres desnudos. Es una reflexión  sobre el cuerpo y el lugar que este ocupa en el cosmos. Sus movimientos son febriles, sexuales e irracionales en algunos momentos, tiene espasmos e incluso gestos de sufrimiento. Algunos de sus intérpretes lo han ido modificando haciéndolo más intrusivo, hasta que acaban de hallar lo que ellos llaman "destino", alcanzado cuando el movimiento corporal es mínimo pero la actividad mental es muy intensa. Ése es el instante en el que lo tenue, lo sutil, permea los dos cuerpos, como si estuvieran en el hammam, compartiendo un sueño, saboreando el umami del deseo, piel transparente. Más tarde, ambos quieren entrar y salir del sueño, el movimiento se torna siamés, secuencia del placer que traspasa las manos y que lo conduce hasta la corteza cerebral para hacerlo real, vigil, siempre insomne para permanecer. ¿Podría llamarse imán de deseo...lo que aquellas calles se dibujaban en el cuerpo de ella, de él, grafiteando sus paredes con caricias, besos, roces cutáneos que dejaban tatuados momentos?. 

sábado, 22 de julio de 2017

SALOMÓN


Es de tal modo que por donde se la mire siempre tendrá una biografía. Abandonada a la orilla del sueño, el amadoamante velará su viaje hasta que al día siguiente la recupere de nuevo con un beso, esa fe de vida que es más un acta a la esperanza. Sabrá que el privilegio de ser audaz le acercará más y más a su destino, ése que desconoce, aunque navegue hacia él sin brújula ni GPS. Y exprimirá el limón de su vida, sus primaveras repetitivas que cada vez son más otoños salpicados de nuevos colores y formas que son fiel reflejo de pensamientos y obras, de otros y de él. 
Un día ella le dijo: "Antes te buscaba a solas, ahora te busco contigo". Y es que los números pueden ser pares o impares, como la soledad... La prueba de la irremediable soledad es que nadie, entre ser bello o disfrutar de la belleza ajena, elegiría lo primero... Salomón, aún antes de ser sabio, no fue ignorante: optó por la sabiduría; después se enardeció con la reina de Saba, y por fín escribió el Cantar de los Cantares. Lógico. 
No hay una verdadero camino que no añore un oasis, o que recuerde una fuente, ésa es la enseñanza de toda una vida destinada a ser vivida y amada.

miércoles, 12 de julio de 2017

ARIADNA y TESEO



Le digo a alguien que me pide consejo: A batallas de amor campo de plumas, que escribió Caballero Bonald, reflejando en sus palabras el deseo con el que un descalabro es devorado por la mente. 
El desamparo benevolente vence una vez más a la secuencia de conjeturas de ese fondo implacable que azota una errata al borde de la página en blanco. La persona, ese ovillo que se teje y desteje ariadnamente, siempre busca ese equilibrio entre lo que merece la pena y su propio hedonismo, nunca para lo que le genere dolor, posiblemente porque la belleza, la que no es solo física, no se quita ni con la ducha.
En todo influye la memoria como porción estable de un pretérito con fraccionados pedazos de lo que llaman felicidad, esbozos de cuerpos bienamados, noches evidentes de momentos pertinaces en demostrar que la química del humano existe entre sus células cerebrales, las que producen los sentidos por los que se sueña la realidad más persistente, la que no se rebaja al arrepentimiento, aquella que se perpetra solo por pura complacencia. Y hablan de restauración, pero me cuesta creer que todo don sea un regalo, a veces, las más, es una restitución de un crimen nunca cometido. 

Me pregunta cómo se evalúa lo dicho: la única manera de medir el deseo amoroso es que sea sin medida. Lo demás son clasificaciones y niveles que nunca afectan a la cantidad.

martes, 4 de julio de 2017

TIEMPO DE SILENCIOS DEMASIADO FRECUENTES


Se nota desde hace un tiempo que parece extraño hablar de temas que tienen que ver mucho con el humano. Cuesta oir o leer acerca de amar, de amor. Se palpa una especie de incorrección política, ¡también en ésto! hacia lo que nos hace  más personas, más... únicos, dejándolo para esa centrifugación de toda nuestra propia superficie, como si se convirtiera en una especie de nacionalismo humano que se repliega hacia la alcoba, esa palabra tan rancia que olía a habitación sin ventilar... 
Y se equivocan. Veo excesiva angustia, que como la calificaba Kierkegaard, es el temor de lo que se desea, o como afirmaba Heidegger, que pensó que el humano se angustia por el miedo simultáneo a la vida y a la muerte. Y no lo entiendo, porque ya Horacio se enfrentó a estas sensaciones empujándonos a ese hedonismo controlado que solo conocemos los humanos. Sólo por un esfuerzo cotidiano de costosa resistencia, sólo escuchando las voces menospreciadas de una milenaria sabiduría antigregaria, o por el brusco fogonazo que sigue a una crisis puntual e imprevista, se levantan de pronto los espesos estores de esos duermevelas a los que aludía al principio. Abren los ojos despertados pero les cuesta tomar conciencia de ellos mismos y con el mundo. Sin embargo, se atomizan prontamente al verse incomunicados, como el Gran Hermano orwelliano prefiere que estén.
Hoy recuerdo, aunque nunca melancólicamente, la pituisa de los setenta, el Paula´s y la visión de un gran azul que olía a sensaciones e instantáneas eternas, esas de las que parece ser solamente olvido, ¿o es que para ciertos recuerdos hay un álbum de agua?, como ya dijo el sabio...

sábado, 24 de junio de 2017

TARDE FRANCESA


Una de las verdades más taxativas que conozco es la posibilidad que tiene el humano de contradecirse, del mismo modo que la más visible demostración de la propiedad de una cosa es ser destruida. Pienso en ello mientras escucho a Christophe cantar Aline, una canción de los sesenta, melancólica y  tierna. 
¿Es verdad que existe la libertad?. Y me oigo responder afirmativamente, y que es lo contrario que la imposición, que el nepotismo por el que caminan muchos sin, y ahí está el peligro, que desconozcan que lo hacen. La libertad debe ser siempre respetada y ser respetuosa a la vez, asimiladora de los antagonismos, un bien comunitario que debe ser compartido para que se entienda. 
La libertad entendida tiene aroma a esas canciones que nuestro subconsciente nunca olvida, como la de Chistophe o las que susurró aquella dulce Francoise Hardy que nos llevaba a reflexionar sobre ese destino al que comparar como las estrellas muertas: se apagaron hace millones de años pero aún las vemos. Hay destinos que parecen no encontrarse jamás, como si fueran dos líneas paralelas, como si cada día hubiera que reinventarlo...Y no. El destino es aquel al que dejamos ser timón, y nos remolca y nos reencuentra constantemente para ser miradas o no serlo, pero entender que allí estamos, para ser consuelo siempre, dulcemente, mélodieusement.

martes, 13 de junio de 2017

SCHERAZADE



Existen autores que escenifican como pocos con sus palabras lo que la mente desea transmitir. Es el caso de Cristina Peri Rossi. En uno de sus poemas que titula VEN, dice: 

La noche es breve para quienes 
sueñan prolongarla
y olvidar el día
y yo conozco
otra manera de eternizarla
más que acariciarte
más que me acaricies
y en medio de los besos
me digas "te esnifas el tiempo"
y yo te conteste
"un día es largo como un siglo"
si no te toco
si no me tocas
........
Y es que, al igual que afirma mi amigo Manuel, Cristina es de los que opina que los mediterráneos, incluso los hispanoamericanos, los que descendemos de errantes mezclas de sangres vivas, precisamos tocar y ser tocados, minuciosamente o asilvestradamente, pero con la creencia de poseer el crédito vital bajo mínimos para ser certeros en no olvidar ningún mensaje en nuestra epidermis, incluso el que se hace olfativo por la fricción.Y también creo que la noche es la fase del día  más propicia en presenciar ausencias. La noche siempre debería ser de Scherazade. Hasta para dejar de ser quien se es con la luz del sol.

miércoles, 31 de mayo de 2017

TA.NHAKKAHAYA


Deleuze y Guattari consideraron ya hace mucho tiempo que cada terráqueo es una colección de máquinas deseantes. Cada uno de estos deseos, autónomos, incoherentes, dotados de su propio dinamismo, es revolucionario en esencia, es explosivo, y por ello ninguna sociedad puede tolerar la circulación de deseos reales sin ver comprometidas sus estructuras de explotación, de servidumbre y de jerarquía... Y ahí aparece otra contradicción humana, otra más, la que detiene el magnetismo bipersonal ante la sospecha de una intolerancia, de un inmanifiesto servilismo a la imprudencia que siempre acompaña al deseo. 
El deseo debe ser ciego, encuevarse si es necesario para no sugerir siquiera dolor, porque el deseo, el apetito, la sed, es el origen del sufrimiento. No hay sed capaz de saciar la naturaleza tan sitibunda. La gran verdad del budismo es que sólo extinguiendo el deseo, la sed, puede el hombre liberarse del dolor. En eso consiste el nirvana, uno de cuyos nombres es, precisamente, "aniquilamiento de la sed" (ta.nhakkhaya).
Spinoza puso en el deseo el fundamento de la antropología. Dijo: "Cada cosa se esfuerza por perseverar en su ser. El esfuerzo con que cada cosa se esfuerza por perseverar en su ser es la esencia misma de la cosa: este esfuerzo, cuando se refiere al alma sola, se llama voluntad, y cuando se refiere al alma y al cuerpo se llama apetito. En cuanto los hombres  (hoy, en el XXI, como antes pero sin decirlo, serían también las mujeres, obvio), son conscientes de su apetito, se denomina deseo. Deseo, pues, el apetito con conciencia de él (Ética II, prop.VIII).
Desear es imprescindible, no obstante, aunque los sinsabores sean en ocasiones amargos, aunque existan miradas obtusas y posiblemente inútilmente arrogantes que no se crucen por olvidos y que no sean más que incertidumbres por no dejar paso a la amnesia en la que en ocasiones todos debemos ajustarnos a convivir. A partir de cierto punto, todo comienza de nuevo, como esta primavera que se obstina en no ser como todas las anteriores.

viernes, 19 de mayo de 2017

CORAZÓN


Comparto con ARS que el corazón es el reloj más riguroso que existe.Y no solamente porque se comporta como un avisador del tiempo que ha vivido, sino porque es capaz de distinguir la diferencia profunda en cada momento: es un reloj que se enamora, se asusta, se inquieta, se impresiona, se excita o simplemente se deja llevar..., las más de las veces con fechas de una vida compartida por dos. El ritmo de la sangre conducida por los ríos de nuestros cuerpos es lo que el poeta llamó "la música del cuerpo", unas corcheas y semicorcheas que se oyen con mayor precisión cuando el deseo hace acto de presencia y componen dos cuerpos esa melodía del amor al que pocos pueden hacerse los sordos cuando aparece. Se evitará, se negará, pero de nada sirve presumir de fuerte ante dicha presencia, salvo para reconocer la debilidad de pensar en el amadoamante cuando su ausencia se deja notar, cuando su perfume no alimenta su pentagrama de ilusión, cuando el camino se soporta peor que al estar junto a él... Y es que la soledad es siempre más literaria que sentirse solo, irascible o azorado. En ocasiones esperamos la llamada que no hacemos, probablemente porque el corazón nos aconseja no hacerlo, aunque el desasosiego esté ahí, presente, aunque concluyamos que el periódico se lee mejor sosteniéndolo entre las manos, sin abrazarlo por temor a arrugarlo y hacerle perder su valor originario, su respeto. 
Lo difícil, dijo Lao Tsé, debe intentarse mientras sea fácil. Lamentablemente esa facilidad siempre se ve cuando ya es pasado, pocas veces se ve en el presente, cuando el viento viene de cola y los besos son el combustible para seguir navegando.

domingo, 7 de mayo de 2017

SIEMPRE EL GRAN AZUL


Ignoro qué tiene el gran azul que hipnotiza. 
Es otro de esos jardines al que hay que visitar periódicamente, espontáneamente, sin muchedumbres que se citen para ser clones, e imaginar que es un escenario que se ilumina solamente para nuestros ojos. En cierta manera me excita a hacer volar la imaginación y pensar que todos, mujeres y hombres tenemos nuestros rituales amorosos a los que hay que concitar para seguir siendo, existiendo, amortizando el tiempo que llevamos aquí. Y es que esos rituales son de gran uso. Hay quien necesita palabras, dulces o violentas, besos, caricias, algún atuendo, espejos, aromas... Y recuerdo que hasta no precisar nada en absoluto es un ritual que los manuales de Mogador siempre llaman "el ritual vacío", o "el atajo", como cuenta ARS. Y probablemente  sea el más sincero, éste que procede de la espontaneidad, de esa atracción ininteligible a la que no hay forma de situar, hartos ya de tópicos, como esta primavera que demuestra tanta paciencia con ellos...
Pasear por la orilla, sentir la esencia de la bravura de lo desconocido, la placidez de su lenguaje provocante, aislándote de lo que hasta hacía una hora te envolvía, de que no todo tiene un detrás, atrae. 
El gran azul me confirma que las brújulas del cuerpo obedecen de pronto a nuevos magnetismos que parecían vencidos por la dureza de la personalidad o la ignorancia de la sensatez.

lunes, 1 de mayo de 2017

SIN OPCIÓN A SABERLO


Sospechó desde el primer instante que sabría como el umami, ese quinto sabor que puede interpretarse como estar comiendo un erizo de mar, anchoas, parmesano, cecina de buey con una capa de moho... Es el sabor de la madurez próximo a fermentar. Inicialmente sirve de aviso, pero cuando el paladar se acostumbra, cuando se aprende su nombre, esa pendiente hacia la podredumbre se convierte en el único sabor que vale la pena perseguir, la única fórmula que merece probarse.
Le vio tambalearse en el trapecio de la incertidumbre, aunque supiera que el tiempo es relativo, tanto como la distancia que hay entre el último hola y el próximo adiós. Probablemente por su ausencia de credibilidad de que todos llevamos nuestra biografía a cuestas y que nadie se repone nunca de lo que ignora que sucedió. Somos como alguien dijo una vez que son nuestros protagonistas: criaturas en el aire.
En aquellos instantes eternos le pareció estar escuchando al fuego, con ese hipnótico asombro que ocasiona lo que se destruye sin opción a ser impedido, atracción impenitente por ese destello de vivos colores que son también calores... Y ese rayo termicolumínico le recordó la flor del agave, que brota solamente una vez, justo antes de morir, sin mesura, sin explicación aparente por quien está cerca de ella y que ignora el por qué ha tardado tanto tiempo en hacerse visible y cuando al fín lo hace se despide... ¿Será por eso que en la lengua antigua de las islas mediterráneas, agave significa noble, pero también...admirable?.

sábado, 29 de abril de 2017

MEMORIA SIEMPRE EVOLUTIVAMENTE SENSITIVA



Pienso como muchos que el epicureismo es, sin apenas apercibirnos, lo que todos buscamos en mayor o menor intensidad. Añadiría, exigiría, que sin instagramearse en ello, sin volcarse en una constancia neurótica que restaría sin duda intensidad al apego, como si realmente fuera estar dentro de un atlas warburgiano, se dejara intuir (resultaría imposible ocultarlo) el principio de tal tendencia.
Somos freelances en casi todo, buscando tiempo en el espacio, dibujando un mínimo de momentos felices que permanezcan en nuestra débil memoria por el resto del tiempo. El ayer y el hoy nunca son lo mismo, nunca lo serán. Somos, aceptémoslo, evolución constante. Más aún en lo concerniente a los sentimientos, a las querencias del alma, al universo de esos deseos que nos siguen y persiguen, píxeles complicadísimos de descifrar por el ordenador más avanzado y en realidad la síntesis perfecta de lo que durante unos instantes es la perfección urdida; porque no hay lentitud más lenta ni plenitud más absoluta que el nudo amoroso que se tejió sobre la piel visible e invisible del amadoaamante o del amanteamado, da igual. 
Aún con la sensación cutánea de la arena entre los dedos de los pies descalzos, el aroma de un perfume que la delata o una melodía que solamente algunos ciñeron a las paredes de su hipocampo cerebral, la mente somete al humano al celo virtual de esos instantes que los astros construyen en forma de días o solamente  llamaradas de luz perenne, y esa memoria involuntaria le somete a un lugar erotizado del que nunca más se desprenderá. 
Y es que aquellos que han viajado juntos, de la forma que sea, consumiendo miles de kilómetros o centímetros de alfombra, con asombro descubrirán que todo el viaje ha sido hacia ellos mismos y el mundo se torna en una metáfora sorpresiva de sus cuerpos. Es lo que ARS llama "la soledad en llamas", porque se ve girar al mundo fuera de ellos, inexistente, nómadas en un desierto sin brújula con la que guiarse. 
Es por ello posiblemente, que el mundo del deseo debe ser aceptado, hacerlo consciente, sí, aunque se mude la razón, por mucho que se exija no encontrar arquitectura bajo el volcán, siempre el corazón, por muy ajado que parezca, persista en ser ese minúsculo epicúreo  que todas las mañanas se reconoce en el espejo de su cuarto de baño.

lunes, 17 de abril de 2017

EN VERDAD


Siempresiempresiempre, lo que vale es lo vivido, nunca lo imaginado o pensado. Aún más, lo que hemos conseguido con el esfuerzo. Y si me apuran, lo que al principio se nos repudió, anatemizó o despreció. Nunca lo fácil ha sido buen ejemplo. La vida es sumergible o no es nada. Como el amor, que a algunos la vida solo les proporciona aperitivos, nunca ese gran plato que por su sencillez pero con los ingredientes y materia prima se premia con la Michelín de la vida, la única que se consume mientras se come ávidamente, como ha de hacerse.
Hubo un tiempo en que se hablaba en demasía de la "gente guapa". Ahora no tanto. Es más época de influencers, de socialités. Realmente creo que se trata de lo mismo, de personas que deben compensar sus infinitas carencias con la superficialidad de desear ser seguidas, como si fueran flautistas de un Hamelin sempiterno, espejismos, señuelos iridiscentes, maravillas que ocupan un espacio momentáneamente... Y no. Siento lástima por ellas, por no haber podido cumplir su sueño de sentirse representantes de algo... de lo que fuera. En lo más profundo de su ser descubren un día, bendito día, que la lozanía se va y que esa belleza juvenil ya es inexistente, que el dinero no consigue lo que vale demasiado para ser vendido, que aquellos en los que creyeron ya no están y están ahí varados, en silencio, sin esa mano que ayuda a cruzar el río que separa los pronombres, como alguien me dijo un día.
Solo cuando adivinen que existen llamas heladoras y hielos quemantes conocerán verdaderamente el valor de sí mismos y podrán aceptar la decadencia que a todos acecha, a todos. Y posiblemente entonces descubrirán el amor que nunca buscaron porque adolecían de su significado. 
Al amor hay que entenderlo, desencriptar sus mensajes cifrados, de manera demorada, sin prisas, como cuando se viaja y no se turistea...

viernes, 14 de abril de 2017

DUDAS QUE SIEMPRE SERÁN EXCELENTES


Me contaba una persona atormentada que si no  veía a su amada en varios días pensaba que le estaba sucediendo algo preocupante, no a ella, sino a él: Y sabía qué era: no verla. Y es que amar es una perturbación que solo perturba menos que no hacerlo, que no amar, que no poseer la posibilidad de hacerlo. 
Amar no siempre debe ser querer, que es un verbo más asfixiante, menos liberante, que las más de las veces precisa pocas palabras y que incluso el silencio beneficia su diálogo, en el que las miradas conversan sin tiempo fijo, dejando pasar las horas y favorecer pensar en el futuro, que sin él no hay ni presente. 
Soy de los que creen que amar es un verbo que nunca pasará de moda, siempre será trending, aunque solamente sea por esa avidez sensorial con deseo creciente y errante. Probablemente será porque pertenece a la especie de versos transitivos, ¿será porque tras...cienden?, ¿o porque tras...tocan a quienes lo alcanzan?. Será, quiero creer, porque es de los que se tatúan como sonámbulos en la piel y en la carne hasta tras...pasarla y quedarse en ella para siempre...o casi siempre.

lunes, 10 de abril de 2017

VA POR TÍ, MAESTRO.

Alberto Carrera Blecua presentando "sus Goyas" en el Museo Goya de Zaragoza hace dos años,  una magnífica exposición monográfica en donde expuso 57 obras inspiradas en el gran pintor de Fuendetodos.



Hoy hace un mes de su total desaparición física, y hoy mismo, casualidades de la vida, releía Llanto por Ignacio Sánchez Mejías (1935), que me encanta desde que se le oí recitar a una octogenaria gitana sevillana este poema del gran Lorca (y a Alberto no le gustaba el mundo de los toros...) hablando a la par que golpeaba con su puño la mesa para acompañar cada párrafo, cada suspiro, creando un ambiente ensimismantemente magnífico. 
Cada estrofa que mis cansados ojos juntaban con la siguiente, me recordaban a Alberto, artista en toda la extensión de la palabra, bohemio, en toda la extensión de la palabra, amigo, en toda la extensión de la palabra. 
Alberto era ese creador al que le gustaba el desafío, tanto que posiblemente no se había nutrido  como hubiera sido de esperar por negarse a introducirse en el mundilllo del glamour que rodea el arte, la moda de qué debe pintarse la temporada próxima o de que si se acercaba a pitita o menganito vendería o expondría más y mejor. No despreciaba pero veía excesivamente mediatizados  los bostezos de ladys y señoras de.
Alberto pensaba y reflexionaba en cada brochazo que daba, sin esterilizar un instante su pensamiento que diera lugar a lo que próximamente podría salpicar en el lienzo, la textura más difícil de conseguir, o lo alocado que pudiera haber sido en el pasado sin saber que el tiempo se va y nunca regresa como deseáramos... pero éso queda entre él y yo.
Alberto no era de medianías. O te quería o no te quería. Y ya está.
A Alberto le esperaban varias exposiciones que ya nunca serán, y muchas temas que trasladar a sus telas, experimentar con sus ocres y azules como nadie sabía hacer cuando se sentía feliz y escribía sobre ellos frases, palabras, que decían tanto a quien iban dirigidas...
Alberto y yo, otra casualidad de la vida, nos amigamos tras conocernos hace más tiempo de una manera informal, pero lo fue realmente tras regalarnos libros. Yo le reconocí enseguida. Sabía que era de la casta de los Sonámbulos y le regalé Los jardines secretos de Mogador, y En los labios del Agua, de ARS (otra casualidad, se llama Alberto Ruiz Sánchez su autor). Pronto me llamó para que habláramos largo y tendido de todo y de mucho. Luego él me regaló Libre mente, de Sabater. Y volvimos a hablar largamente. Tras este episodio, nuestros diálogos eran frecuentes, muchas veces intempestivos y siempre inteligentes, aunque fueran con sms de extrañas simbologías y textos aún más incomprensibles para quien no le conociera y sintiera lo que estaba sintiendo en aquellos mismos instantes, tétricos frecuentemente, sombríos, como los de su colega...
Hoy hace un mes que la carretera se saldó un nuevo cofrade a su procesión de duelos malditos, una carretera a la que sus vecinos hacía años comentaban que era muy peligrosa y que ya se había tragado otros humanos... pero imagino que los señores del 3% o quienes fueran en ese lugar, no les creían.
Alberto, Carrera Blecua para los que disfrutan con el arte, desapareció hoy hace un mes, y espero que se haga algo por no olvidarlo, porque esta tierra nuestra que tiene tan frágil memoria para lo que importa despierte de su letargo y homenajee espontáneamente, sin simbologías ni adherencias al uso que cada vez significan menos, sino con la gente que le quisimos, sus familiares a los que amaba apasionadamente,sus amigos de una u otra frecuencia de sentimientos, y recuerden en su hipocampo cerebral a uno de esos grandes artistas que tenía dispersos y se enorgullecían por haber sido nacidos en donde sí llegaron al mundo. No basta ir a su funeral para ser vistos...hay que ejercer de lo que se es.
Hoy, ahora, tengo entre las manos el último libro que escribió un gran esquizofrénico, Leopoldo María Panero, Danza de la muerte. Y alguno de sus párrafos le van a Alberto, de la misma forma que nos van al 99% de los humanos  que sentimos la vida como la hierba de los prados, que hoy es y mañana no aparece.
Quería escribirte, Maestro, y espero que te llegue la despedida, aunque nunca se sabe...igual nos encontramos un día de éstos en algún onírico viaje por África o por Asia tomándonos unas cervezas, y nos contamos nuestras cosas, que cada vez son menos dogmas y más tolerancias encubiertas de arrugas y pelos canos. 

PRIMA VERA


Alberti escribió Golfo de sombras en el invierno de su vida. Leerlo es notar que seguía impregnado de juventud, de futuro poco cierto, y poseyendo el siempre deseante misterio de conservar el agua en el puño de la mano. "Aquella noche tenía alas..." escribió. También habría podido escribir que nada de lo que es nada continúa, que el tiempo derroca lo que no tiene profundas raíces a las que asirse, y que a las raíces hay que alimentarlas, y que el jardinero es tan importante como la planta en sí. 
Recomiendo vivir el momento, la unicidad, lo irrepetible, como el ahora que yo escribo y usted lee. Cada instante vivido, más que un cuadro, es un museo de detalles únicos. Deben atraparse en todo su esplendor: nunca más se repetirán. Más aún cuando el tiempo es la primavera sanguinaria de los bosques, en que se despiertan, los animales  de su letargante existencia invernal y se alimentan del rocío. Es buen período para pasear, integrarse en la naturaleza, ¡hasta la de las ciudades!,  y buscar a sus habitantes, ésos que cuesta hallarlos sin su abrigo artificial. 
Decía Neruda en su Extravagario que lo que se ama hay que hacerlo sin medida como un beso, que se sabe , o no, cuándo comienza pero nunca cuándo finaliza...

jueves, 6 de abril de 2017

CASTA DIVA


Si se detuviera el mundo para dejar apearse a los que no desean caminar por el sendero que han elegido, probablemente sería un acto de justicia, y no poética precisamente, sino de consonancia con lo que desean. Y es que hay carreteras que no se han construido para seres que ignoran lo que significa caminar, literalmente hablando. 
Viendo cualquier cuadro de Vermeer, por ejemplo, es indiscutible imaginar que la tranquilidad, el sosiego, exista; de igual forma que escuchar a la Callas cantar Norma excluyan la  teoría de Hans Berger de que según él algunos tonos musicales despiertan la actividad del cerebro mediante las ondas alpha, que contienen una frecuencia de la que surge una actividad electromagnética que activa sensaciones de las células cerebrales del tálamo. El investigador Berger, que desarrollo la encefalografía en los seres humanos, descubrió que estas ondas alpha se originan en los periodos de relajación y que se refuerzan con los ojos cerrados, probablemente porque así dispuestos el aislamiento es más completo y la imaginación suma enteros a la vida.
La memoria nos deja huérfanos con excesiva frecuencia, de igual forma que los sentidos, si no se usan, no descubren su función. Son como el silencio del erizo en el que muchos habitan, abriéndose a una locura distinguidamente suspirante pero estéril. 
Alguien dijo en una ocasión que el agua tiene cicatrices de besar piedras, arañazos de musgos olvidados, heridas saladas que se curan y laceran intermitentemente. Y lo creo; como esas masoquistas citas a ciegas que traducen la desesperación y el escaso valor por uno mismo que puede llegar a poseerse. Hasta para esos acantilados de consternación debe poseerse la iniciativa de cambiar de camino, porque los silencios también poseen dueños añorantes de otros sueños envueltos en cotidianeidades sin explorar.

sábado, 1 de abril de 2017

MITOLOGÍA GRIEGA, QUE SIEMPRE ENSEÑA SI SE DESEA APRENDER



«Se buscan hombres para viaje peligroso. Sueldo escaso. Frío extremo. Largos meses de completa oscuridad. Peligro constante. No se asegura el regreso. Honor y reconocimiento en caso de éxito». 

Como si fuéramos los lectores de aquel anuncio escrito por Ernest Shackleton (carismático viajero y explorador irlandés, que resultó un absoluto fracaso, pues ni siquiera lograron acercarse al continente antártico, aunque se registraron más de 5000 hombres...) en la página de anuncios del Times de 1907 con el fin de explorar el Antártico, el humano se apunta a lo más insospechado en cuanto su hedonismo le sugiere que es un soplo la vida y que, como el tango de Gardel, errante en las sombras busca y mira y en ocasiones hasta encuentra el objetivo para lidiar esa vida que en ocasiones no se sabe cómo darle sentido sin decir cual March, Don Groucho, "paren el mundo que me bajo...".

Me han dicho demasiadas veces que la soledad les era insoportable, que las pérdidas no sabían ya cómo asumirlas, que el eco de las miradas resonaban excesivamente fuertes en el interior de sus mentes sin perder la cordura..., que me he visto en la obligación de decirles que existen tantas soledades como personas solas, y que la soledad, como algún otro sentimiento, se perfecciona por el uso, y que la soledad es la única forma de crear. Y lo asumo. Como también afirmo sin lugar a dudas que el humano es excesivamente exigente porque ha conocido el deseo, el amor, y su antítesis no figuraba en las asignaturas de la vida, éso que siempre es echar de menos para su persistente exigencia inmoderada que le gobierna más que los dogmas. 
La vida, como dejé entrever en el último de mis mensajes, es mudar, de destino, de rutinas, de tipo de lectura, hasta de compañeros de camino, porque cambiamos constantemente sin apreciarnos de ello, aunque la vida sea siempre un retorno (diferente...) a los confusos centros en donde Eurídice medita sin haber podido sortear a Caronte, Cerbero o al dios Hades.Y aún siendo todo un mito, a ella acudirá Orfeo, sucumbiendo cuando todo lo tenía ya conquistado. Y es que hasta en la mitología griega, el hombre era bastante ¡cómo decirlo!...¿desequilibrado?, ¿o será como decía Cervantes : en la vida, el camino vale más que la posada...?. 
Se admiten posibilidades.

miércoles, 29 de marzo de 2017

EN EL ALMA


Le contaba a ARS cuántas personas he recomendado, y han ido, a Mogador a dejar allí sus penas, sus malos recuerdos, y dejarse atrapar de sus sueños paradójicos, ésos que deben interpretarse de forma asfixiante, como la última inhalación, el concluyente vestigio de oxígeno que alimenta el pensamiento y le obsequia con la verdad más absoluta a la que nunca antes había pensado que existiera. 
Hoy le añadiría que esa verdad es la mujer desnuda vestida de tatuajes que al caminar queda despojada de cualquier aditamento y matiz que dibujara su anatomía creando ese jardín efímero, desvanecido y fugaz que alimenta cualquier introspección. 

Mogador se lleva siempre en el interior tras haberlo conocido, con ese secretismo que genera el placer extremo, el hedonismo más insondable al que pocos pueden llegar, como ese jardín secreto en los ojos de quien sabe ver lo que otros nunca podrán siquiera imaginar.

miércoles, 22 de marzo de 2017

HERIDAS QUE DEJAN DE SERLO


Me contaron de la existencia de una isla de la que todos sus habitantes querían huir. Su atmósfera se sentía tan espesa que costaba respirar, era tal la presión que sus pechos debían resistir que caminaban despacio, suspirando a cada costoso paso. Sus miradas ya no se cruzaban por saberse como si miraran espejos. Era la llamada Isla de las pérdidas porque todos los que allí vivían habían dejado algo o alguien atrás para nunca más volver a verlos.
Un día alguien llegó a la isla y sintió el contagio de sus moradores, y comenzó a buscar en su memoria a personas y cosas que había perdido en su vida... 

"El pasado late en mi interior como un segundo corazón; antes yo tenía una casa y ahora vivo a la intemperie, en el calvero, sin refugio a la vista, ¿donde están los que quise y me quisieron?, ¿donde mis cosas que cambiaban el mundo que me rodeaba?, ¿dónde...?. (John Banville. El mar). 

Y descubrió que eran muchas, demasiadas tal vez, pero seguía vivo, y recordó aquellos versos de Hernández, Miguel, en su Cancionero y romancero de ausencias:

Llegó con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.

Y aceptó que de todas las lesiones se sale dolorido, sí; de una, además, eternamente, pero de las demás puede que incluso victorioso. Hay que desearlo, por supuesto. De la vida, aún con sus pérdidas, se ha de aprender, madurar, externalizar los dolores, que las más de las veces son propios, pocas común. Nacemos despidiéndonos de todo y de todos y vivimos despidiéndonos, de todo y de todos, porque hasta la forma de amar varía, su intensidad cambia porque el humano cambia, como esos verdes ojos que al atardecer parecen más ladinos y lujuriosos que cuando despiertan al día siguiente, más prácticos, menos oníricos.  Y la ignorancia nos puede...

Le costó cambiar la actitud de sus, ya vecinos, pero lo logró. Lloraron, se apiadaron, y gritaron juntos, pero al final concluyeron que solo ese jardín de fibras nerviosas que todos llevamos en nuestra cabeza, la que sea, les salvaría de capitanear el infortunio, y que esos neurotransmisores causantes del dolor, podrían ser sustituidos por otros que produjeran el deseo, la chispa de la atracción, la satisfacción de ser tocado y tocar de quien se sintiera atraído y complacido con el intercambio cutáneo. 
Él se hechizó de aquella mujer que le hacía hablarle al oído, de mil y una manera distintas y que le decía que su voz era la que la había seducido. Llegó a sentir que todo su cuerpo y todos sus gestos eran para ella un amasijo de ecos y modulaciones de sus palabras. Su vida ya no era un futuro, era un reto del instante que podían vivir siamesados, acopulados, sentidos sin desear pasados y pérdidas...

domingo, 5 de marzo de 2017

SIEMPRE


Aquellos que hayan visitado Mogador saben que hay plazas dentro de plazas, calles dentro de calles y tiendas dentro de tiendas hasta llegar a las cajas taraceadas, tan típicas en aquella ciudad, con compartimentos interiores de marquetería pudiendo albergar, en miniatura, la esencia de un mercado y hasta un bosque: sus olores, sus esencias. En cierto modo es como se llega a la mujer mogadoriana, abriendo compartimentos que hospedan sus sentimientos, sus...deseos. 
Fue una noche sentado en la fuente de las Nueve Lunas, donde se cruzan o terminan nueve callejuelas curvas, ahí donde los azulejos frente al agua devuelven nueve reflejos diferentes de la luna menguante, cuando notó esa sensación de ser observado sin poder ver quien le miraba. Dio una vuelta de 360º alrededor suyo pero no fue capaz de encontrarla, aún sabiendo que ella estaba allí. Esperó unos instantes y se volteó rápidamente y entonces sí, la vio. Sus ojos eran de los que ven más allá de lo que miran. Percibían, distinguían lo que a su vez él oteaba más que veía...hasta que la contraventana se cerró.
Durante una semana estuvo yendo a la misma hora a la fuente, saludó a la misma luna, esperó la apertura de la misma contraventana hasta que su silueta volvió a reflejarse en la puerta de su vivienda bajo una lucecita de no más de 30 watios que indicaba la entrada de su Ryad. Los antiguos poetas de la zona, grandes exploradores del deseo, usan la palabra Ryad para hablar del corazón caprichoso de sus amantes: "un jardín cambiante bajo el imperio de las estaciones". Pero también para mencionar su sexo atesorado y misterioso, promesa de placeres y reto para el jardinero que paciente lo siembre y cultive.

Le hizo notar que no tuviera miedo, éso que se asemeja a un pozo que cuanta más tierra se saca de él, más crece, y a la oscuridad, que cuanto más grande, menos se ve. Le animó a caminar por la calle llamada del Silencio, que ayuda a conocerse, a sentirse sin palabras ni tactos, solo observando el caminar y el movimiento del otro, y fundamentalmente su mirada, la que abre el corazón. No se daba cuenta que ella estaba dejando crecer en su fantasía todo lo que él deseaba en ese momento. Y añadía entre sonrisas detalles extravagantes que confirmaban su delirio. El embrujo estaba hecho. Ya solo quedaba esperar. Y es que el amor coge al corazón desprevenido; nunca llega a la hora de la cita. Recordó el hombre aquello que una mujer le dijo: "¿Cómo te crees que somos las mujeres?. Lo único que queremos que nos digan es lo que ya sabemos; lo que no sabemos es que no nos importa". De lo único que sí podía dar fe tras largos días de transitar los mismos adoquines de piedra de la calle del Silencio fue de su olor, aquel que aún hoy en su mesa donde escribe sus memorias, a diario abre esa cajita y aspira la esencia de aquellos momentos... Sabe que la brevedad no se agota en la duración.

domingo, 26 de febrero de 2017

MAR Y MONTAÑA no solo en la mesa


Me decía con una profunda pena, de esas de las que no se ve el fondo: "Él sabe a mar, yo no sé nadar". Y añadía: "La nostalgia es lo único que nos queda a los que no creemos en el futuro". Le expliqué lo que creo de la nostalgia...
El mal de amor tiene difícil tratamiento, como todas aquellas cosas que lo valen. Le achacaban que tenía mala memoria y  él les respondía que era de buen olvido. 

Ella quería recitarle aquellos versos de Ángel González:

Alga quisiera ser, alga enredada,
en lo más suave de tu pantorrilla.
Soplo de brisa contra tu mejilla.
Arena leve bajo tu pisada...


Pero la opresión en su pecho le impedía exhalar cualquier pequeño destello de soplo que le llegara a su oído para poder reunir, tímidamente, con el rumor del mar que dejaba al oirle caminar, su sentimiento. Amar y dormir son dos placeres que precisan paz para hacerlos bien y no convertirse en guerra.

Llegué a decirle que se dejara de lamentos, que ni las lágrimas son negras (perdóname Cigala por haber masoquisticamente disfrutado de tu canción con Bebo...) ni el reloj va a detener el tiempo. 

Hoy la he visto y me ha parecido respirar el amizcle que emanan los cuerpos entregados. ¿Habrá aprendido a nadar o él será tendente a subir montañas...?

lunes, 6 de febrero de 2017

VER PARA POSEER


Ayer me lo confirmaba una persona a la que conversando hace un tiempo le comentaba que solo lo que se ve con los propios ojos nunca nadie podrá arrebatártelo Lo ha constatado. Por fín, me lo reconoció. Está soltando lastre.
Y es que podrán quitarnos nuestras posesiones, pero nadie podrá desposeernos de aquella puesta de sol sobre un Índico descomunal, o el silencio maiestático en la ladera del Kilimanjaro o en las aguas tranquilas de la bahía de Ha Long, o del estruendo visual y auditivo de las calles de El Cairo a las tres de la madrugada  que junto con las de Saigón (hoy Ho Chi Minh City, por cierto) son las más ruidosas que he podido conocer hasta el momento. Son imperecederas y, probablemente nunca cambiantes, como la esencia de la película Una cuestión de tiempo, film que pregona la posibilidad de que alguien pueda volver atrás en el tiempo y cambiar las situaciones que desee...y que no lo hace. Y es que los momentos fraguan la personalidad y las relaciones de la vida de cada uno, le enseñan a amar lo que un día puede llegar a irse, la vida, y sus vidas entrelazadas, ese inmenso don al que no le damos la importancia que tiene porque parece que siempre será eterno, cuando no es más que  ausencias indeseadas preñadas de amargura.
A veces pienso que cuando se quiere de verdad, lo que sea, la verdad nunca sale perjudicada sino que hace más sólido al amante, más rico para desear darse más al amado, aunque lo ignore, como esas palabras que son capaces de incorporarse a nuestra piel para vivir siempre con nosotros, tatuadas indeleblemente. Probablemente por eso los viajes sin fotografías exigen más memoria que recuerdo...