domingo, 14 de octubre de 2012

JARDÍN PROPIO

Cada vez que releo Los jardines secretos de Mogador me reafirmo en la búsqueda de mis propios jardines, esos que se construyen sobre la línea del horizonte cambiante, en absoluto predecible, como todo lo que tiene que ver con el humano. Lo dice N.Taleb en El cisne negro, esa excentricidad con que la naturaleza nos recuerda que, en realidad, manda ella, lidera ella, beneficia y castiga... ella... También nombre femenino...
Pienso en el jardín más exuberantemente deseante que en realidad nunca abandonará mi mente, la única que sabe la clave de mi secreto. Me dejo llevar por el jardín más íntimo, el que relata ARS. Porque todos alguna vez nos hemos despertado una mañana y visto esa manzana, ese corazón de la manzana. Y añade: Pensé que eras mi manzana, mi huerto de tranquilidad, mi jardín más íntimo. Y quería estar ahí adentro plenamente, feliz como Michaux en su diminuto improvisado Mogador. 
Hoy, mientras saboreo la sal que me trae la brisa me confirmo en la ventaja que tienen los residentes en ciudades junto a un gran azul, con esa aletargada sensación de estar ausentes de todo lo que no desean conocer. Viven para y con sus sueños, sus latidos, sus constantes descubrimientos. Se comunican únicamente con sus ojos, sus miradas... ¡para qué más!