jueves, 29 de diciembre de 2016

SONAMBULISMO METEREOLÓGICAMENTE APASIONADO


Comprendo el por qué las primaveras están tan prestigiadas y en cambio de los inviernos se huye buscando la vida renovada de esperanzas recubiertas de rugosidades, al estilo de las que ARS cita en Nueve veces el asombro, excelente recetario de deseos fusionados en voluntades. Habla de una profesión muy reconocida en Mogador, la de los lectores de codos y rodillas. Se dice que en la ciudad del deseo se siente más clara y rugosa la escritura secreta. De cualquier forma, es mejor leerlo y entender lo que expresan los otros entendidos de lo liso y arrugado, que mientras se buscan y rebuscan esos matices dermatológicos se alejan discretas ausencias.. 
El frío problemiza las miradas, que se tornan más esquivas, más dolientes, a la espera de esa belleza que no se quita ni con la ducha, como esos días que amanecen al anochecer en busca y captura del calor que desprenden los cuerpos olvidados de tanto verse sin mirarse, como esas primaveras tan pacientes con los tópicos de todos los años.

jueves, 22 de diciembre de 2016

MALDITA MELANCOLÍA


Diciembre, y más en concreto su última semana, en Europa es un mes excesivamente melancólico. Desconozco todavía si lo es también en otras partes del mundo en donde pueda ser vivido, no de vacaciones o de paso. Y es que casi siempre se asocia a ausencias, y más en concreto a la del amor, a la pérdida del amadoamante y al espacio aún no ocupado por otro amanteamado. En otros momentos es interpretado falsamente como ese odio-amor que envuelve la relación  que impide llegar a aceptar que cuando se dice yo se hace con la ilusión de llegar a serlo. 
El melancólico, he llegado a la conclusión, de que se tiene poca estima, de que se respeta tan poco que solo busca dañarse. Y de nada sirve esa falsa terapia de ir contando las desdichas a todo viviente como si tuiteando se olvidara que la mitad de la vida se va de esa estúpida manera... La melancolía sirve para muy poco cuando se desconoce el por qué y el cómo. 
Al amor no se le desea por desear, como si fueran unos zapatos de Manolo Blahnik o un bolso de Chanel..., el amor se hace, se construye y se desvive como si fuera la vida en ello... porque realmente en ella va su dicha y su desdicha. Al amadoamante hay que proponerle pensar que puede no ser eterno lo que en un principio  fue. Y que el amor es un enjendro absolutista: lo toma todo o lo hace perder todo. 
Allí lo dejo y que el melancólico advierta que cuando se dice que vendrán tiempos mejores, no suele decirlo el hombre del tiempo...