domingo, 26 de diciembre de 2010

LA HUELLA ARSIANA DEL GRITO.
Releo hoy La huella del grito, de ARS y busco la esencia del por qué le escribió esta obra a Hawa en la que Aziz mezcla el ambiente hammamiano, la permuta con la realidad y la descripción pormenorizada de la sustancia que mece la vida: el deseo. Analiza también una parte que siempre es mal observada por los mortales, nosotros, la impaciencia, el desvelo que acucia y excita al enamoradoamanteamado.
Escribe un pasaje que me exige bucear entre mis recuerdos cuantas veces lo leo: Cada vez que acababan de estar juntos la ciudad se volvía parte de su cuerpo, vínculo material entre ellos, como un inmenso órgano que de golpe los anuda y a cada paso los entreteje. Cuerpo de calles, la ciudad en ellos, calles de cuerpo, por donde caminan unidos, uniéndose.
Leedlo lentamente, paladearlo frente a la llama de una vela mientras escucháis a vuestro Omar Faruk de cabecera...

sábado, 25 de diciembre de 2010

MEDITACIÓN SONÁMBULA.
Días son días en la memoria, e indefectiblemente su especificidad lo dan las huellas que dejan impresas en ellos. ARS lo sabe y nos lo permite compartir con él en un librito enjoyado de sentimiento y que tituló De cómo llegó a Mogador la melancolía. Su último párrafo dice que una canción anónima corre por las calles de Mogador que cantan los niños sin saber a qué se refiere y la tararean hasta el agua de las fuentes, dice:
Wu-ti llegó a las isla de Pong sobre una lengua de arena enfurecida. Juntó su polvo con el polvo de las almas inmortales. Venció y fue vencido.
¿A que es precioso lo escrito por ARS?.
El sentido de la vida consiste en servir; el valor de vivir en contribuir en ese milagro. Posiblemente sea por ello que los Sonámbulos valoramos más cada instante, porque son únicos cada uno, como ver una nevada desapareciendo en el mar, sutil, silenciosa... Los que la hemos visto jamás la olvidaremos.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

BAOBAB DEL DESEO


Dice la leyenda, según cuenta ARS en sus textos, que Mogador sufrió la enfermedad oscura de la melancolía y que en cierta forma inventó Aziz. Él era defensor de que todo en la vida podía ser mejorado con la fiebre amorosa de los cuerpos. Reconocía creer que para alargar su vida precisaba despertar y multiplicar el erotismo de los otros. Vivir en el erotismo de los otros. "Todos vivimos en los demás", añadía. Todos poblamos los paraisos y los infiernos de los otros.
De su tatuaje en la muñeca daría la información necesaria de su descendencia sonámbula a quien se encontraba, le dijo un día Abdel Kader al buscador de la casta...
Todos portamos un estigma, un microchip de deseo inserto en nuestra alma, éso que algunos niegan y otros callan... otorgando. Debe ser muy oscuro ignorar que hasta el agua, que nada espera, brota esperando alguna sed...

lunes, 6 de diciembre de 2010

SON SIN SABERLO


Cuenta Aziz que lo importarse es tenerse, que lo demás es secundario e irrelevante para una vida, para dos vidas. Añade la importancia de ser del otro y que las dos sonrisas duren tiempo.
Quien buscaba de donde venía fue en busca de sus orígenes y allí encontró a Abdel Kader, que sabía de ello. Él le habló de quienes llevaban, como él, la marca del deseo en la frente. Y de Jamal y Aziz, que pertenecían a un ejército inconsciente de enamorados, a un grupo sin grupo o a una banda sin banda de asaltantes del corazón que Aziz llamó Los Sonámbulos. Débiles de carne, férreos de la voluntad y la obsesión: pésima mezcla para llevar una vida tranquila.
Hoy caminan también por las calles de las ciudades buceando las miradas, saboteando el aire que respiran gentes ignorantes de saber cuál es su destino, sabedores solamente de que su transitar por el mundo requiere encontrar a quien está escrito hallarán tras la vuelta de una esquina aladrillada en cuyo suelo están las señales fisiológicamente posesivas de un perro deseoso de saberse poderoso. ¿Y qué señal utiliza el humano para hacerse conocer ante otro sonámbulo/sonámbula que suplica el encuentro de aquel deseo agonizante?. ¿Es su voz?, si está mudo, ¿es su tacto?, si se le doblegaron hace tiempo sus fuerzas, ¿es la mirada?, si hace siglos que le cuesta levantar sus ojos del suelo, ¿o es tal vez su corpóreo olor feromónico?, si transpira sin que la humedad embadurne su ropa... Hoy, al humano hay que convencerle que su mensaje está vivo, que Los Sonámbulos nunca se fueron de nosotros, que están dentro, aspirantes a ser, sin pensar que ya no son.

domingo, 5 de diciembre de 2010

SER AMBIGUO.


Recomiendan Los Sonámbulos que se viaje a otras latitudes, se parta para... partir con su vida, con su letanía de expiaciones diarias y se encamine a ciertas incertidumbres que abran la mente, se aprendan nuevos deseos y se implique en foráneos pensamientos a los que jamás se les habría dado entrada antes. En muchos lugares, ¿en todos?, el sonámbulo desearía quedarse para siempre, y asume, al fín, que regresará más tarde o más temprano, con temor, con recelo a que lo que entonces sientiera, no responda a sus preguntas como lo hizo antes...
Recuerda ARS en En los labios del agua, su visita a Sevilla, en donde las miradas de las mujeres le transtornaban al solamente verlas, al cruzar dos sonrisas, dos palabras, dos implícitos deseos. Reconocía que le traían a la memoria otras miradas, otras intensidades, lejanas en kilometraje pero cercanas en esencia, genéticamente similares.
Después se encaminaría hacia la búsqueda del calígrafo Aziz, que era también indagar qué fue de Hawa. Pensaba en ella, sabía que era el complemento necesario para su trayecto, como el pensamiento lo es para llegar a ser obra, como la propia vida a modo de camino y no como destino, según afirmó el gran Kavafis.
Todas las cosas conspiran para la desaparición, pudo decirle en una ocasión alguien, y no se hubiera equivocado en lo más mínimo. ¿Y las personas?, ¿también lo hacen, o se dejan llevar por el murmullo de sus pensamientos, de sus sensaciones, sin refugiarse en lo físico...?. En ocasiones resultamos tan elocuentes que no es necesario esperar la respuesta. En otras se da lo que no se posee para permanecer más tiempo en donde nadie ha estado nunca antes. Es la ambigüedad del ser humano, me dijo alguien cuyos blancos cabellos coronaban lo que intuí más tarde era la experiencia de toda una vida.