jueves, 7 de diciembre de 2017

DE UNA ARQUITECTURA INCIERTA



En ocasiones es la letárgica memoria la que impide ser veloz con las decisiones, como si esperara al big data y sus algoritmos para evidenciar aquello que debe ser y no lo que pudiera ser. Es la complicidad de la rutina meciéndonos lo que impide hallar los resabios de impotencia, valores adquiridos, satánicas experiencias que acompañan a esas convicciones que el humano porta consigo hasta hacerlas mortecinas, como esa luces de neón que en silencio de la noche titilan y sonorizan soledades impuestas o revenidas.
Pudiera ser aquel viaje a Samarcanda que nunca hizo o el libro que nunca abrió lo que protagonizó su gemido en la autobúsqueda. Me pidió ayuda, que estaba dejando de sindromizarse y que sus zozobras eran cada vez más espaciadas en el tiempo. Nadie ocupa dos veces un idéntico tramo de su vida. Es inútil regresar a cualquier soportal del palacio de Brukenthal, o a un paseo por el Central Park; ya sólo son restos de un naufragio que mitifica un extenuante reconstructor del lugar en donde hubo antes un asedio taciturno, material incandescente del deseo siempre imperante devorando desamparos.

martes, 21 de noviembre de 2017

VISIONES PRAGMÁTICAS


La imaginaba envuelta en su vestido ritual que nadie podía ver, entrando y saliendo de las densas nubes de vapor que generaba el hammam y que su presencia cortaba con el delicado brillo de su desnudez simulante de un relámpago silencioso en mitad de la noche. Podía notar la luz emanante en sus profundos pliegues, el calor que albergaba en toda su epidermis y que al paso junto a su onírica presencia olía a naturaleza viva, a presencia deseante de miradas furtivas como la de él, cruzándose como los arcos de una bóveda diseñada siglos atrás, del mismo modo a como su corazón le estaba diciendo en aquellos instantes, lo que su mente proyectaba sin descanso pero sin fatiga, con gozo complaciente. 
Se habían conocido en silencio y en silencio también había sido la despedida, con ausencia de palabras pero con miradas entretejidas y recuerdos de profundos y repetidos contactos. Las palabras sobraban.
Le llevó aquella sensación profundamente vivida a una muy antigua canción de Ibn Zaydun: "Cuando tus ojos vean lo que ya no se ve, y tus manos toquen lo que ya no se toca, tus ojos no serán ya tus ojos y tu cuerpo no será ya el tuyo, pobre posesivo poseído".

lunes, 13 de noviembre de 2017

EL CIERZO TRAE SOLEDADES INEXPLICABLES


Canta Sabina que hay amores eternos que duran lo que dura un invierno. Y es posible que sea así, y también que esté equivocado, porque el alma desasosegante del humano no encuentra nunca la paz que busca, por mucho que se lo merezca o se deje la vida en ello, se desviva...
El amor no debe medirse por lo que dura sino por lo que proporciona, porque la más dura nostalgia que pueda existir es la que nos hable de lo no sucedido. Conocí a alguien que no admitía más que lo que podía tocar, besar, arañar, morder, oler... Cuando ya no quedaba más que el inerte espacio entre él y sus amores eternos no quería seguir en el mundo, languidecía con la resignación del condenado a la pena capital envuelto  con el formol de la no existencia, harto de ser como los personajes de Chejov, siempre entrando y saliendo...  Recuerdo que le dije que más vale aprender a vivir con algunos recuerdos imborrables que tratar de olvidarlos, que el destino puede que se equivoque siempre y que hay hechos tan presentes que no se pueden recordar, pero otros se recuerdan porque estaban en el lugar oportuno en el momento idóneo. Ésos son los imborrables, los que el parahipocampo nunca borrará para que el amadoaamante argumente y no dé solamente razones.
Es bueno ser siempre la excepción que confirma la regla... 

domingo, 5 de noviembre de 2017

LA CANCIÓN



Sabía que la música era su acompañante preferida para esas tardes sin final mientras consumía las hojas de un libro, pero desconocía el poder que tenía aquella canción. No había prestado atención al ritmo ni a la letra. La habría reproducido decenas de ocasiones en su Technichs de alta fidelidad, pero hasta esa ocasión no había taladrado su conciencia al punto de sentirse catatónico. ¿Qué sucedía...?, ¿por qué entonces y no antes o después...o nunca...?.
Recordó aquellos versos de ARS:

Tú bambú,
yo viento,
tú murmuras cuando me meto entre tus hojas,
yo tomo la forma de tu estremecimiento,
tú cantas moviendo lentamente la cabeza,
yo soplo en tu nuca: sigo o empujo tus movimientos..................


La racionalidad debe imperar, aunque sea a pequeñas dosis en la versatilidad del pensamiento humano, aunque nunca es lo mismo hablar de verdad que decirlo todo, quedarse exhausto y sin el yo  interior que nos permite caminar erectos porque solamente nosotros conocemos nuestros secretos. 
Su recuerdo se le apareció de repente. Poseía ese don, recuperar imágenes asociadas a sonidos, sin embargo, en ocasiones no es una habilidad, a veces es una restitución por un dolor ausente que le recordaba otro futuro. O no. 
El destino no se elige, se cumple, es furtivo, nos da pistas, sí...pero en forma de pasos de paloma. 
Posiblemente por ello la canción le estaba hablando. Probablemente fue por eso que la puso una y otra vez hasta que el sueño se apoderó de su recuerdo, lo sumergió en el brumoso olvido y evitó que el deseo se fuera volando. 
Al siguiente día asumió que hay hechos que, aunque verdaderos, solo existen al ser narrados, o escritos, o escuchados a uno mismo...

lunes, 23 de octubre de 2017

DEBATES TRUFADOS DE NATYRA


Poder contar con la posibilidad de entrar y salir de los sueños, de los placeres del amadoamante, sentirse delicadamente acariciado por esa epidermis a la que le supone millones de terminaciones nerviosas que mandan la información a un cerebro, pleno también de sueños y deseos, puede que fuera lo que cualquier humano deseante llegara a ansiar. El poder del sentido del tacto no ha sido debidamente validado, reverenciado por los humanos. Pareciera que va en el pack del tránsito y que en nada tiene que ver cuando se usa adecuadamente para que hablen las invisibles envolturas de los deseos y se vean los ojos y se sientan las mucosas. ARS lo define excelentemente en un librito que tituló El grito, y que afortunadamente está agotado por cualquier Sonámbulo que se enteró de su existencia.
El delirio que supone lo que algunos han calificado superficialmente como orgásmico, en nada tiene que ver con lo que los pertenecientes a la casta experimentan cuando sitúan todo lo que es su vida en un momento de muy diversa extensión; coexisten momentos delirantemente internos, para nada espejismos de lo que unos creen visibilidad, ese verbo externo que facilita el diálogo pero que es insignificante en importancia para que la conversación sonámbula surja. 

jueves, 12 de octubre de 2017

FUE-ES


Me dijo que no era nada, un billete fuera de curso legal, la longitud de la tarde, dos lorazepanes con güisqui para evitar el miedo de seguir vivo. Sentía que la vida era un gato asustado y escribió en la oscuridad sus confidencias que darían sentido a lo invisible, a una melancólica Venecia con tumbas de desconocidos a punto de salir a la superficie, de tipos fotocopia de Marcel Duchamp, Tristan Tzara, Fernand Léger y otros de complicada comprensión en el pasado y hoy, posiblemente, actuales. Comenzó un verano en Helsinki alojado en cabañas que suscitaran ritmo a confesiones de urgencia para sentirsentirsentirsentir... Y una mañana, cuando la lluvia cedía sus lágrimas al mar  mientras veía zarpar un buque de la Virge Line se interrogó si merecía ser la muerte la protagonista de su vida, el autoretrato de alguien o de algo. Y fue entonces cuando apareció el deseo, ese anticipo del cambio, esa frontera desdibujada frente a países que se desconocen todavía. Fue coincidiendo con un amanecer devorante de las imágenes poseídas que entonces le habitaban y le salían al paso para impedir respirar. 
Le recomendé visitar Essaouira, Mogador para nosotros, cederse ante los horizontes ocres como las tonalidades de Vera (el pintor de la abstracción mental), de las esporádicas construcciones, camaleónicas, cededoras a los vientos, de los olorosos bosques de thuyas siempre resistentes y protectoras.  Ahora es la contraseña que le conecta con la realidad, el acceso a una posibilidad que siempre estará presente, con o sin ausencia, como ese Sena que, como dice ARS, si no te ahoga cuando te llama, te ayuda definitivamente a vivir en el cambiante mapa cifrado de los deseos. 
La vastedad del olvido ayuda a desviar el desvelo, a prodigar lo ilusionante por encima de cualquier obstáculo que se cierna sobre el sueño de quien aún ignora que es un Sonámbulo.

miércoles, 4 de octubre de 2017

RESERVA DE DUDOSOS PENSAMIENTOS


Le dijo en una ocasión que las cosas nunca pasan porque sí, que todo conlleva una causa, como que si alguien te deja pasear por su cielo, mucho más exquisito, o exclusivo, o deleitable será que le de la clave de acceso a su infierno. 
Ese espíritu enigmático que se cruza en el camino, el de cualquiera, el de todos, sin ceder el paso, sin cederlo tú, fijando la mirada y estopando el tiempo, suele ser el causante de la elegancia del saber no estar, ningunear momentos, espaciar sensaciones y volcarlos en que cada día se tengan menos respuestas en común con la gente que tiene en común con otros. Y es que hay miradas que justifican una vida, aunque sea corta, miradas en las que quedarse a vivir y morir en ellas para dejar de tomar decisiones "en funciones". Las más de las veces es solo cuestión de aprender a superar menos y reemplazar más, y acercarse al rincón donde los susurros cotizan al alza.