jueves, 12 de octubre de 2017

FUE-ES


Me dijo que no era nada, un billete fuera de curso legal, la longitud de la tarde, dos lorazepanes con güisqui para evitar el miedo de seguir vivo. Sentía que la vida era un gato asustado y escribió en la oscuridad sus confidencias que darían sentido a lo invisible, a una melancólica Venecia con tumbas de desconocidos a punto de salir a la superficie, de tipos fotocopia de Marcel Duchamp, Tristan Tzara, Fernand Léger y otros de complicada comprensión en el pasado y hoy, posiblemente, actuales. Comenzó un verano en Helsinki alojado en cabañas que suscitaran ritmo a confesiones de urgencia para sentirsentirsentirsentir... Y una mañana, cuando la lluvia cedía sus lágrimas al mar  mientras veía zarpar un buque de la Virge Line se interrogó si merecía ser la muerte la protagonista de su vida, el autoretrato de alguien o de algo. Y fue entonces cuando apareció el deseo, ese anticipo del cambio, esa frontera desdibujada frente a países que se desconocen todavía. Fue coincidiendo con un amanecer devorante de las imágenes poseídas que entonces le habitaban y le salían al paso para impedir respirar. 
Le recomendé visitar Essaouira, Mogador para nosotros, cederse ante los horizontes ocres como las tonalidades de Vera (el pintor de la abstracción mental), de las esporádicas construcciones, camaleónicas, cededoras a los vientos, de los olorosos bosques de thuyas siempre resistentes y protectoras.  Ahora es la contraseña que le conecta con la realidad, el acceso a una posibilidad que siempre estará presente, con o sin ausencia, como ese Sena que, como dice ARS, si no te ahoga cuando te llama, te ayuda definitivamente a vivir en el cambiante mapa cifrado de los deseos. 
La vastedad del olvido ayuda a desviar el desvelo, a prodigar lo ilusionante por encima de cualquier obstáculo que se cierna sobre el sueño de quien aún ignora que es un Sonámbulo.

miércoles, 4 de octubre de 2017

RESERVA DE DUDOSOS PENSAMIENTOS


Le dijo en una ocasión que las cosas nunca pasan porque sí, que todo conlleva una causa, como que si alguien te deja pasear por su cielo, mucho más exquisito, o exclusivo, o deleitable será que le de la clave de acceso a su infierno. 
Ese espíritu enigmático que se cruza en el camino, el de cualquiera, el de todos, sin ceder el paso, sin cederlo tú, fijando la mirada y estopando el tiempo, suele ser el causante de la elegancia del saber no estar, ningunear momentos, espaciar sensaciones y volcarlos en que cada día se tengan menos respuestas en común con la gente que tiene en común con otros. Y es que hay miradas que justifican una vida, aunque sea corta, miradas en las que quedarse a vivir y morir en ellas para dejar de tomar decisiones "en funciones". Las más de las veces es solo cuestión de aprender a superar menos y reemplazar más, y acercarse al rincón donde los susurros cotizan al alza.

lunes, 2 de octubre de 2017

NUNCA EL OLVIDO



Dice un proverbio oriental: "Cuídate de las mujeres que soplan sobre los nudos de una cuerda. Han anudado tu destino". 

El halaiquí hablaba de cómo los nueve vientos de la mañana envuelven a los amantes cuando se despiertan, injertándoles de nuevo los deseos de la noche vencida, y de cómo los viajeros que tempranamente se despiertan en Mogador reconocen que los nueve vientos anuncian la salida del sol. Era mágico oirle destacar que toda la naturaleza se ponía a merced de quienes desean ver también cómo el sol besa el horizonte mientras corazones inéditos al desengaño palpitan simultáneamente hacia un donde y un qué.

Y recordé entonces aquel poema de Cristina P. Rossi: "Nadie ha podido demostrar hasta ahora de manera fehaciente, que los pequeños deseos son más fáciles de conseguir que los grandes. Sólo se ha podido demostrar de manera fehaciente que son más numerosos". (Estrategias del deseo. Edit. Lumen). 

Y el día se hizo con voluntad renovada.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

PASIÓN


Leí en una ocasión que a la pasión amorosa hay que dirigirse como quien va a la guerra, entendiendo que de pasión también puede morirse. Si no te mata físicamente lo hará de otra forma, porque el amadoamante pone toda su carne, su cuerpo, su vida entera en el asador, y éso, el amadoamante no apasionado nunca lo hace... La pasión siempre es una lucha cuerpo a cuerpo, mirada a mirada, que enriquece la propia existencia, le empuja a explorar los propios y ajenos límites. ¿Será por lo que la pasión tiene fecha de caducidad?, ¿porque consume tal cantidad de energía que no hay forma de sustituirla...?. 
Tal vez la vida es de diversos amores y de una sola pasión me dijo una vez un sabio sin título con el que disfrutaba la paz de una noche iluminada por millones de estrellas y el ruido del gran azul al fondo.  Y puede que tuviera razón. Su gran experiencia de la vida le había llevado a ser fiel consigo mismo y a no decir nunca nada que no sintiera. No era tan estricto como don Quijote, que se calificaba ante los duques de enamorado no vicioso, sino platónico continente, pero sí en cambio le imagino como a Platón pellizcándole las nalgas a Carmides. 
La pasión siempre lleva atracción, y amor, y selección, no siempre por elección, y siempre finaliza, (o concluye) igual. 

martes, 12 de septiembre de 2017

LA EMOCIÓN


La Real Academia de la Lengua Española define las emoción como una alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática. 
Fríamente, es cierto. Sin embargo, yo, nosotros, si nos referimos a las personas, entendemos la emoción como éso y algo más: la necesidad de que siempre, por muy leve que sea, exista un qué para convivir con el cómo y éste con el quién. Sin esos pequeños detalles, la emoción es complicado que aparezca, aunque solamente sea durante unos minutos, unos días, unos años. Tiende a pensarse que si se cultiva aparece fácilmente...y no. 
Interpreto que conocemos de primera mano a muchos/muchas que no sabemos quiénes son, qué quieren decir cuando hablan, o si su mirada refleja lo que se cree irradiar. La entrañable intimidad entre desconocidos deja en evidencia la necesidad de otros caminos, otros instrumentos que conduzcan hacia esa sensación de la que he hablado al principio, esa necesidad de que vuele el tiempo, se le desafíe para que en la memoria del amadoamante no se registre la ausencia como un...recuerdo.

sábado, 26 de agosto de 2017

DEL CAMINAR


La forma de caminar es muy proporcional a la personalidad del caminante. Muchas ocasiones ha sido motivo de debate entre asiduos a pensar, y siendo más precisos a los abundantes estoicos que aportan ese cierto escepticismo que les hace optimizar el criterio de los contrarios. 
Ocasionalmente, tras conocer por vez primera a alguien se vislumbra esa equivocación por el voraz descubrimiento de saber no quién era sino cómo era, tras si de un sueño se despertara y la primera imagen que apareciera fuera ella. Manera de caminar, más aún de desplazarse, con los movimientos no solamente de pies o rodillas sino de cadera, son los que distinguen al protagonista de cada vida.  Como si de una clase de un hipotético Máster en caminar y personalidad, sería interesante aconsejar la visión de algún episodio de la última temporada de House of cards, y ver andar, mejor dicho: desplazarse,  a  esa magistral Robin Wright, y percatarse con ello de los pensamientos de Claire Underwood, por ejemplo, y escuchar lo que su mente está revelando: la posesión es fruto de la ausencia del deseo..., por ejemplo, imagino.

Afortunadamente, no todo eso queda en lo virtual, en la fantasía de un guionista, y ustedes, queridos leyentes (sí, neologismo excluyente y excluído) míos, pueden hacer la prueba. Déjense llevar por la curiosidad de ver ese movimiento corporal que va en su vanguardia, transmitiendo por donde pasa su forma de ser, sus miserias y bondades, sus obsesiones y sus espontáneas calmas... adelántele... léale su rostro y más tarde deje que el destino les haga conocerse... a solamente quienes desee que hayan de ser conocidos, porque sepa que el deseo es una flecha que avanza en círculos concéntricos, toca a nuestro blanco y luego nos toca a nosotros, nos transforma, pero de eso ya hablaremos en otro momento.

lunes, 14 de agosto de 2017

PALABRAS CON AROMA


Los pertenecientes a la casta de los Sonámbulos se saben poseedores de una manera de viajar que no se localiza en una agencia de viajes, son expertos en intuir, discernir, presentir e incluso llegar a adivinar qué es lo que presagian los movimientos de lo que unos llaman alma, otros espíritu y pocos solamente deseo. Sueñan sueños ajenos, incubándolos intemporalmente, y despiertan junto a quien les envía ese abrazo sin palabra que solamente diagnostica el amadoamante. 
Los Sonámbulos, según me dijo un amigo milanés, ven los cuerpos amantes sin que los perciban, como también dice ARS en su Elogio del insomnio, echando raíces, subiendo por las paredes de las casas ingeniadas para vivir fuera de la penumbra, suceder al sol y llenarse de criaturas irreales para los demás mortales, asomándose por la puerta de manera inocéntemente etérea. El deseo, melodía de los Sonámbulos, es un intruso amable, que orienta las brújulas del cuerpo que obedece a insólitos magnetismos, a intimidades que se abren a la intemperie para hacerse visibles y táctiles, mapas que son interpretados como antes nunca se hubiera imaginado poder ser descifrados, palabras que desprenden aromas de eternidad. 
Las Jassibas literarias, ésas que tanto iluminaron al forastero mogadoriense son las que concluyen: " Búscame sin mirarme, tan solo con la fuerza de tu cuerpo sintiendo al mío".