lunes, 14 de agosto de 2017

PALABRAS CON AROMA


Los pertenecientes a la casta de los Sonámbulos se saben poseedores de una manera de viajar que no se localiza en una agencia de viajes, son expertos en intuir, discernir, presentir e incluso llegar a adivinar qué es lo que presagian los movimientos de lo que unos llaman alma, otros espíritu y pocos solamente deseo. Sueñan sueños ajenos, incubándolos intemporalmente, y despiertan junto a quien les envía ese abrazo sin palabra que solamente diagnostica el amadoamante. 
Los Sonámbulos, según me dijo un amigo milanés, ven los cuerpos amantes sin que los perciban, como también dice ARS en su Elogio del insomnio, echando raíces, subiendo por las paredes de las casas ingeniadas para vivir fuera de la penumbra, suceder al sol y llenarse de criaturas irreales para los demás mortales, asomándose por la puerta de manera inocéntemente etérea. El deseo, melodía de los Sonámbulos, es un intruso amable, que orienta las brújulas del cuerpo que obedece a insólitos magnetismos, a intimidades que se abren a la intemperie para hacerse visibles y táctiles, mapas que son interpretados como antes nunca se hubiera imaginado poder ser descifrados, palabras que desprenden aromas de eternidad. 
Las Jassibas literarias, ésas que tanto iluminaron al forastero mogadoriense son las que concluyen: " Búscame sin mirarme, tan solo con la fuerza de tu cuerpo sintiendo al mío". 

viernes, 4 de agosto de 2017

IMÁN DEL DESEO


Calles de cuerpo, detalla ARS en uno de sus escritos, para hablar del último contacto que había disfrutado con su amada, cuerpo de calles, las ciudad en ellos, por donde caminan.

Hay un baile japonés llamado butoh, creado en 1950 por Kazuo Ohno y Tatsumi Hijikata que lo interpretan dos seres desnudos. Es una reflexión  sobre el cuerpo y el lugar que este ocupa en el cosmos. Sus movimientos son febriles, sexuales e irracionales en algunos momentos, tiene espasmos e incluso gestos de sufrimiento. Algunos de sus intérpretes lo han ido modificando haciéndolo más intrusivo, hasta que acaban de hallar lo que ellos llaman "destino", alcanzado cuando el movimiento corporal es mínimo pero la actividad mental es muy intensa. Ése es el instante en el que lo tenue, lo sutil, permea los dos cuerpos, como si estuvieran en el hammam, compartiendo un sueño, saboreando el umami del deseo, piel transparente. Más tarde, ambos quieren entrar y salir del sueño, el movimiento se torna siamés, secuencia del placer que traspasa las manos y que lo conduce hasta la corteza cerebral para hacerlo real, vigil, siempre insomne para permanecer. ¿Podría llamarse imán de deseo...lo que aquellas calles se dibujaban en el cuerpo de ella, de él, grafiteando sus paredes con caricias, besos, roces cutáneos que dejaban tatuados momentos?. 

sábado, 22 de julio de 2017

SALOMÓN


Es de tal modo que por donde se la mire siempre tendrá una biografía. Abandonada a la orilla del sueño, el amadoamante velará su viaje hasta que al día siguiente la recupere de nuevo con un beso, esa fe de vida que es más un acta a la esperanza. Sabrá que el privilegio de ser audaz le acercará más y más a su destino, ése que desconoce, aunque navegue hacia él sin brújula ni GPS. Y exprimirá el limón de su vida, sus primaveras repetitivas que cada vez son más otoños salpicados de nuevos colores y formas que son fiel reflejo de pensamientos y obras, de otros y de él. 
Un día ella le dijo: "Antes te buscaba a solas, ahora te busco contigo". Y es que los números pueden ser pares o impares, como la soledad... La prueba de la irremediable soledad es que nadie, entre ser bello o disfrutar de la belleza ajena, elegiría lo primero... Salomón, aún antes de ser sabio, no fue ignorante: optó por la sabiduría; después se enardeció con la reina de Saba, y por fín escribió el Cantar de los Cantares. Lógico. 
No hay una verdadero camino que no añore un oasis, o que recuerde una fuente, ésa es la enseñanza de toda una vida destinada a ser vivida y amada.

miércoles, 12 de julio de 2017

ARIADNA y TESEO



Le digo a alguien que me pide consejo: A batallas de amor campo de plumas, que escribió Caballero Bonald, reflejando en sus palabras el deseo con el que un descalabro es devorado por la mente. 
El desamparo benevolente vence una vez más a la secuencia de conjeturas de ese fondo implacable que azota una errata al borde de la página en blanco. La persona, ese ovillo que se teje y desteje ariadnamente, siempre busca ese equilibrio entre lo que merece la pena y su propio hedonismo, nunca para lo que le genere dolor, posiblemente porque la belleza, la que no es solo física, no se quita ni con la ducha.
En todo influye la memoria como porción estable de un pretérito con fraccionados pedazos de lo que llaman felicidad, esbozos de cuerpos bienamados, noches evidentes de momentos pertinaces en demostrar que la química del humano existe entre sus células cerebrales, las que producen los sentidos por los que se sueña la realidad más persistente, la que no se rebaja al arrepentimiento, aquella que se perpetra solo por pura complacencia. Y hablan de restauración, pero me cuesta creer que todo don sea un regalo, a veces, las más, es una restitución de un crimen nunca cometido. 

Me pregunta cómo se evalúa lo dicho: la única manera de medir el deseo amoroso es que sea sin medida. Lo demás son clasificaciones y niveles que nunca afectan a la cantidad.

martes, 4 de julio de 2017

TIEMPO DE SILENCIOS DEMASIADO FRECUENTES


Se nota desde hace un tiempo que parece extraño hablar de temas que tienen que ver mucho con el humano. Cuesta oir o leer acerca de amar, de amor. Se palpa una especie de incorrección política, ¡también en ésto! hacia lo que nos hace  más personas, más... únicos, dejándolo para esa centrifugación de toda nuestra propia superficie, como si se convirtiera en una especie de nacionalismo humano que se repliega hacia la alcoba, esa palabra tan rancia que olía a habitación sin ventilar... 
Y se equivocan. Veo excesiva angustia, que como la calificaba Kierkegaard, es el temor de lo que se desea, o como afirmaba Heidegger, que pensó que el humano se angustia por el miedo simultáneo a la vida y a la muerte. Y no lo entiendo, porque ya Horacio se enfrentó a estas sensaciones empujándonos a ese hedonismo controlado que solo conocemos los humanos. Sólo por un esfuerzo cotidiano de costosa resistencia, sólo escuchando las voces menospreciadas de una milenaria sabiduría antigregaria, o por el brusco fogonazo que sigue a una crisis puntual e imprevista, se levantan de pronto los espesos estores de esos duermevelas a los que aludía al principio. Abren los ojos despertados pero les cuesta tomar conciencia de ellos mismos y con el mundo. Sin embargo, se atomizan prontamente al verse incomunicados, como el Gran Hermano orwelliano prefiere que estén.
Hoy recuerdo, aunque nunca melancólicamente, la pituisa de los setenta, el Paula´s y la visión de un gran azul que olía a sensaciones e instantáneas eternas, esas de las que parece ser solamente olvido, ¿o es que para ciertos recuerdos hay un álbum de agua?, como ya dijo el sabio...

sábado, 24 de junio de 2017

TARDE FRANCESA


Una de las verdades más taxativas que conozco es la posibilidad que tiene el humano de contradecirse, del mismo modo que la más visible demostración de la propiedad de una cosa es ser destruida. Pienso en ello mientras escucho a Christophe cantar Aline, una canción de los sesenta, melancólica y  tierna. 
¿Es verdad que existe la libertad?. Y me oigo responder afirmativamente, y que es lo contrario que la imposición, que el nepotismo por el que caminan muchos sin, y ahí está el peligro, que desconozcan que lo hacen. La libertad debe ser siempre respetada y ser respetuosa a la vez, asimiladora de los antagonismos, un bien comunitario que debe ser compartido para que se entienda. 
La libertad entendida tiene aroma a esas canciones que nuestro subconsciente nunca olvida, como la de Chistophe o las que susurró aquella dulce Francoise Hardy que nos llevaba a reflexionar sobre ese destino al que comparar como las estrellas muertas: se apagaron hace millones de años pero aún las vemos. Hay destinos que parecen no encontrarse jamás, como si fueran dos líneas paralelas, como si cada día hubiera que reinventarlo...Y no. El destino es aquel al que dejamos ser timón, y nos remolca y nos reencuentra constantemente para ser miradas o no serlo, pero entender que allí estamos, para ser consuelo siempre, dulcemente, mélodieusement.

martes, 13 de junio de 2017

SCHERAZADE



Existen autores que escenifican como pocos con sus palabras lo que la mente desea transmitir. Es el caso de Cristina Peri Rossi. En uno de sus poemas que titula VEN, dice: 

La noche es breve para quienes 
sueñan prolongarla
y olvidar el día
y yo conozco
otra manera de eternizarla
más que acariciarte
más que me acaricies
y en medio de los besos
me digas "te esnifas el tiempo"
y yo te conteste
"un día es largo como un siglo"
si no te toco
si no me tocas
........
Y es que, al igual que afirma mi amigo Manuel, Cristina es de los que opina que los mediterráneos, incluso los hispanoamericanos, los que descendemos de errantes mezclas de sangres vivas, precisamos tocar y ser tocados, minuciosamente o asilvestradamente, pero con la creencia de poseer el crédito vital bajo mínimos para ser certeros en no olvidar ningún mensaje en nuestra epidermis, incluso el que se hace olfativo por la fricción.Y también creo que la noche es la fase del día  más propicia en presenciar ausencias. La noche siempre debería ser de Scherazade. Hasta para dejar de ser quien se es con la luz del sol.