sábado, 10 de noviembre de 2018

SIN PRETENDERSE


Hace unos días, paseando hacia una actividad social agradable, una exposición de pintura, en donde iba a reunirme con amigos y en general personas interesadas en aspectos que no son imprescindibles para vivir pero que facilitan mucho el acto del mismo verbo: la vida, pasé por un portal en el que había varias placas de profesionales que allí desempeñaban su trabajo. Una de ellas me llamó la atención. Decía: "Consulta de sueño. Estudio de sueños nocturnos". Por supuesto pensé que se trataba de una consulta de neurofisiología en la que se estudiaría si existe algún problema físico a la hora de dormir, una apnea respiratoria (dejar de respirar por un período breve de tiempo), o problemas psíquicos como el estudio sobre terrores nocturnos asociados al reposo..., pero nunca se me había pasado por la mente que se anunciara el estudio del sueño como tal, así de frente, sin una elaboración oral previa para conocer al individuo, saber de su vida, su trabajo, sus relaciones, su personalidad, etc... Y tal vez no sea así sino todo lo contrario...
El sueño como tal es muy complicado de analizar, es esa semilla que germina cuando y como menos se espera. Una fuerza sobrenatural guía ese posible big bang neuronal  que solo puedo compararlo con la unión de dos personas cuando sienten que el deseo entre ellos es más fuerte que cualquier otra fuerza de la naturaleza. Y aún así, el deseo, incluso si quiere ser desplazado por inconveniente, echa raíces que se introducen por debajo de las puertas, cubre las ventanas, se asoma por la puerta de manera cínica, como si fuera algo totalmente natural incrustarse en sus vidas. Y se resiste hasta que un día el ambiente y la luz son en exceso indiscretos y la escabrosidad de raíces son como una lluvia mortecina que no cesa, silente, lenta, y toma posesión a sus anchas y prosigue su crecimiento y sucede lo inevitable.
Soñar siempre comporta una dualidad, un compromiso con aquello que provoca sin saberlo, desconociéndolo... Gustave Flaubert escribió que: de tanto mirar una piedra, un animal o un cuadro, siento que entro en ellos. Probablemente algo de eso me sucedió esa noche. En uno de los libros de ARS,  comenta que Gastón Bachelard  afirma que el jardín de Michaux es más completo por ser más diminuto. Está convencido que en la ensoñación poética sobre la materia hay invariablemente una paradoja: el interior de un objeto pequeño siempre es más grande y emocionante que uno inmenso. Desconozco la base que sustrata tal afirmación y si en este caso puede compararse, pero aquella noche soñé y supe al día siguiente qué soñé. Y necesité con premura leer aquella página 132 del libro de ARS en donde se describe parte de mi deseo misterioso. Es más que posible que alguno de aquellos cuadros oferentes a los ojos de todos los que allí nos reunimos fuera el causante de que el viento y las flores se batieran con fuerza aquella velada nocturna y que aún rememore con dudas aquel sueño aunque no reconozca a los intérpretes o a los oferentes, y que la próxima vez que pase por aquel portal ni me fije en esa placa dorada que una noche me hizo detener el curso de mis pensamientos ensimismados.

martes, 6 de noviembre de 2018

PASABA POR AQUÍ ...



Él lo sabía desde el mismo instante en que partía con incierto destino: la distancia mínima entre dos no deja de ser una distancia. Y siempre la hay. Si hasta en ocasiones, piel contra piel deja pasar suspiros...cuando el alejamiento es mayor llega un instante en que el olvido prescribe la búsqueda furtiva, ese sueño de que nada importa sin tenerle, que no hay nada antes ni probablemente ya después. Es por ello que aprovechaba cualquier segundo que marcara el reloj aquél que compró en Myanmar, que nunca le informó de la hora exacta y que le recordaba constantemente aquella tarde visitando Hsinbyume, la colosal pagoda blanca rindiendo tributo al mitológico monte Meru; lo situaba entonces en aquel beso profundo y enérgico con los labios dilatados entre sus piernas, escondidos entre la maleza, siendo la sonrisa más profunda nunca mejor brotada de su boca. Y en aquel momento sólo importaba tenerse y ser tenido, poseer y ser poseído mientras duraban las dos sonrisas. Esa presencia sonriente explicaba cómo, en el amor, lo de arriba puede estar abajo lo de antes puede ser futuro y lo que vendrá, historia...tal vez. Y mientras él la miraba sus ojos sonrientes, maliciosos, retozones y misteriosos, al mismo tiempo seguía rememorándola en aquel hotel de Taipei, en el distrito de Da´an decorado profusamente como les dijo el uniformado conserje plagado de charreteras,  con muebles de la dinastía Song, viendo la enorme ciudad a sus pies, escuchando una suave melodía de guzheng y creyendo que la distópica jungla que se veía abajo, a cuarenta pisos bajos sus pies nunca sentirían la felicidad que en aquel intervalo, como el vuelo de una mariposa...estaban sintiendo. 
Los viajes nunca son un sueño ajeno. En cada uno se quiere quedar para siempre, dejar una impronta de sentimiento, de deseo compartido en cada pared que las circunda, como en Mogador que todas sus calles tienen un significado para el amanteamado...
Escuché decir a alguien una vez que quien no ha ardido nunca, no sabe lo que es el fuego, pero lo supone. No estoy de acuerdo en absoluto: no es que nos venga grande lo que no somos, es que nos cuesta reconocer lo que somos.

domingo, 4 de noviembre de 2018

DUDAS INRAZONADAS


Sintió repentinamente que algo había sucedido, que el tiempo, como dicen los malos guionistas de películas de tercera, se había detenido al verla. Decidida aunque tímida se acercaba arrastrando un perfume amizclado y tibio que envolvía aquella cita espontánea. Le contó alguien, muy sabio en este tipo de situaciones, que cuando esto sucede, en algún otro lugar del universo explota una estrella o que en el norte de Canadá comienza la extraña migración de doscientos millones de mariposas que cruzarán cinco mil kilómetros para pasar el invierno entre volcanes apagados de Méjico, o que todas las nubes se retirarán del cielo parisino para dejar pasar rayos de luz desconocidos hasta ese momento solamente habitados en el desierto del Sahara mientras se oye una canción de Jeanne Bourgeois, (más conocida como Mistinguette), o que un pintor con miles de horas a la espera de la inspiración cubrirá lienzos de espejismos etéreos llenos de sonidos de sombras largas... Desdijo aquel momento la frase de un nostálgico enfermizo de desdicha que le comentó que los encuentros, incluso los menos infrecuentes, son improbables. Dejó de ser memorizable para él. Sabía que en la melancolía hay demasiado yo. 
Solo sabe el Sonámbulo que quien cuestiona la verdad puede amarla, y que a nuestros semejantes, posiblemente también les suceda la misma proliferación de advertencias para dudar qué camino seguir. 
Inconsciente no siempre significa involuntario y tener horizontes ayuda siempre a ver de cerca...

(continuará... algún día)

lunes, 22 de octubre de 2018

LO VIO Y LO SINTIÓ.


Le dijo: Tu ropa cuelga como una ausencia. Le entendí. 
De la misma forma que entiendo que hay espejos que son expertos en apariciones, en verdades ocultadas por el suave terciopelo de un cortinaje teatral, hay ropas que hablan por sí solas por cómo cuelgan, por cómo se retuercen o languidecen en el armario de las sensaciones, unas veces esquinadas, otras esperando ser protagonista, las más esperando ser poseídas por cuerpos que luego las usarán para abrazar o ahuyentar, hablando por sí solas porque el cuerpo solo es, en cierto modo, visible.  Es su desnudez la que después cifrará sus endorfinas para hablar con el lenguaje del deseo, del gozo nunca del todo satisfecho, siempre apasionado porque sin esto último nada llega a ser ni siquiera vulgar.

sábado, 13 de octubre de 2018

DE VIAJES


Sentía tras sus viajes que sus recuerdos fluían como nubes sobre el cielo. Recordaba  que aquellas noches inevitables ardían como un rito temerario, y que los límites no existían ante una imaginación que doblegaba cualquier atisbo de melancolía que pudiera aparecer en un horizonte lluvioso o pleno de imágenes tropicales. 
Sus voluntades y sus sueños permanecían inalterables en el tumulto de la gran ciudad que rodeaba y sigue rodeando cualquier vestigio de luna contaminada. No buscaba las olas sino el sabor salino del beso aquel que le llevó a las profundidades marinas como una Alfonsina cualquiera que deseara desaparecer de una realidad que repudiara, de aquel aroma que nunca volvería a oler con la intensidad del inesperado instante, de aquella luz hipnotizante que guiaba el momento, el relámpago vital...de aquel grito que salió de sus cuerdas vocales sin avisar de su presencia...
Podrían existir otras explicaciones, y seguro que existirán, pero elegía las que le prometían seguir buscando en el próximo partir, con ese arañazo rojo del amanecer sobre un futuro incierto o ese silencio que anuncia la noche y que visualiza hipótesis alcanzables con algo de suerte y mucho de decisión. 
Se está hecho de mimbres ilusionarios, sí, y también de simples sabores que condicionan esos hedonismos que sin ellos es imposible mantener la cordura que nos debe calificar, aunque nadie a estas alturas sepa ciertamente qué es cordura y qué no lo es. De lo que sí se debe constatar es la sensación placentera que provoca desear conocer lo desconocido, aunque fuera solamente de carácter práctico, táctil.

lunes, 20 de agosto de 2018

FUE SIENDO, APRENDER ES


Escribía el gran poeta Juan Gelman que en ocasiones se cohabita con un oscuro animal, y que posiblemente todos llevamos en nuestro interior, inconscientes de sus llamadas de penitente sufridor, alimentándose de murmullos que son la esencia de un oleaje de sentimientos vagantes y contradictorios esperando llegar a ese Mogador que un día pisamos y se introdujo como una anguila en nuestro débil cuerpo de humano yaciente. Aquel paraíso construido por la imaginación era lo que se ansiaba, sentenciando horas de tules y aromas fácilmente reconocibles, oyendo el agua de las fuentes y los susurros de las mujeres del servicio venciendo su ignorancia percibiendo entelequias. Y de allí al sopor del sueño reparador. Y recuerda la frágil memoria seres inanimados como náufragos esparcidos por la arena dormida, simulando un cementerio de anclas oxidadas por haber vivido mucho y llegado al cansancio de una vida que apenas merece ser ya complacida.

¿Qué puedo hacer ahora con mi vida?- me preguntó  alguien: 
Sería recomendable que buscaras entre los maltrechos límites del amor, de la vida y de las piedras todo aquello que falleció contigo, y arrojarlo a la basura del desconcierto. Nada vale si no tiene sentido, si no se sueña ni se desea con la vehemencia de sentirse querido por uno mismo. Hay que amarse, respetarse por encima de cualquier otra valía. Más tarde llegarán las caricias de pómulos carmesíes de la tarde, soltar amarras, deshacer los nudos, las maromas y dejarse llevar por el viento del sur. 

jueves, 16 de agosto de 2018

DON DE LENGUAS



Le hablaron del verdadero y auténtico don de lenguas. Me dijo que sabía que había nacido con esa particularidad que no todos poseen aunque se jacten de tenerlo. 
Las lenguas ofician la misma labor que los cuerpos de los que forman parte, los mismos gestos buscando similar resultado, darse y ser recibido, formar una simbiosis que facilite el conocimiento mutuo. No hay nada más esplendoroso que juntar esas dos compuertas que son dos labios con sus lenguas para saber qué se desea y cuánto. El cómo ya no importa tanto. Puede improvisarse, dejarlo a la casualidad o incluso a la causalidad... Puede desearse que nunca ya más se separen porque como dos imanes la atracción les impide hacerlo. Es de tal importancia el beso que dicen que hasta las etairas se niegan a dar besos en su promiscuo trabajo si no son a sus hombres de las que son poseídas en todas sus acepciones, aunque sean las más lamentables, porque un beso es sinónimo de lealtad total. 
Dice una tonadilla española que "... porque un beso de amor no se le da a cualquiera...". Y así debiera ser, aunque fuera el aperitivo del amor, que deja satisfecho a quien lo recibe, y no exige más por un instante. El beso es una toma de medidas, como la que el sastre efectúa para que el traje siente bien, ni tire en ninguna de sus oquedades ni quede suelto en sus espaldas.  Su sabor hormonal que habla por sí solo es ese bálsamo necesario a una vida que se sale del vaso que la habita para dejar de ser quién era hasta ese instante en el que todo su conocimiento transmuta.Ya nunca será todo igual mientras dure la llama del deseo, mientras la mirada sea la búsqueda impaciente del amadoamante. 

viernes, 10 de agosto de 2018

EL ABANICO DE NUESTRAS ESPERANZAS



La llamaban loca por estar todas las tardes tras su ventana esperándolo aparecer. Se reían a escondidas de su desdicha sin apreciar que su constante confianza debería dar, según ella, resultado algún día. Mientras tanto su jornada era entretenida imaginando cómo sería, qué altura tendría, si sus brazos podrían alzarla a los cuatro vientos sin dejarla caer o poseería esa ternura característica de los que ofrendan sus mejores momentos a esa espiritualidad que tanto agradan a las almas sensibles. Y todos los días, cuando el sol besaba el horizonte, pensaba que sería mañana el día esperado, aunque la noche la comparase a un inmenso carbón y que las estrellas fueran deseos insatisfechos de ser luz iluminante para seres reflejantes de fuego mortecino. 
El tiempo le había hecho ser experta en saber cuántos hay que saben lo que otros deben hacer con las vidas ajenas y no con la suya propia... Pero ella soñaba sus sueños, los que nadie conocía y que se despertaba con su amado a su lado, acariciándose como lo harían Romeo y Julieta, Abelardo y Eloísa o cualquiera otra pareja mítica. 
Tristeza y alegría no tienen por qué ser antagónicos pensaba, solo hay que saber encontrarles su relación: ha de conseguirse que el tiempo sea nuestro enemigo a la vez que aliado... 
¿Cierra el tiempo el abanico de nuestras esperanzas?

viernes, 3 de agosto de 2018

SINMEDIDA



No hay manera de acallar el silencio, de hacerlo ambiguo, de evitarlo para creer en su inexistencia. Las palabras están siempre presentes, arrojadas en muchas ocasiones sin la quietud que provocan las olas vespertinas, mojando los pies que antes dormían en la playa ausentes de todo peligro, olvidadas por la terapéutica desmemoria que revitaliza los espacios descarnados que caracterizan el desaliento vital.En momentos creí encontrar inusitadamente el rastro conducente a la probática sensación de ese shangri la del que los iluminados hablan. 
Es difícil hacer preguntas, acariciar los límites ante el temor de respuestas que taladren ese deseo en stand by. Es preferible la inacción sugerente a los enjambres de la luna nueva persiguiendo una mantis religiosa, o ese agua renovada del río al atardecer de un abril, o de este agosto sinmedida que se intenta detener en las gasas de un crepúsculo atrayendo los colores inventados de quien todavía no se siente feliz en la orilla de este inmenso azul que se entrega como un cuerpo deseado y deseante, al igul del de una ahogada mientras cruzan por el letargo las inmensas fumarolas del deseo que gritan desesperadamente :¡una emoción diferente a cambio de mi vida!. Es entonces cuando el silencio es fracturado, cuando el náufrago adivina que su muerte está cercana, sin el escepticismo de la marca infamante de ser el que fue y nunca podrá volver a ser.
Al final, reconozcámoslo, la sinmedida es la palabra que sin estar en el diccionario de la RAE usamos los Sonámbulos para exprimir el modo de medir lo único que de verdad nos  invade sin compasión...

domingo, 24 de junio de 2018

A VUELTAS CON LOS SUEÑOS SONÁMBULOS


Hay sueños que son imposibles de introducir en el cajón de los recuerdos y tirar luego la llave al lago del olvido. 
No podía verla pero sentía su presencia transformadora, cálida. Notaba esa humedad que como el agua se derrama por la espalda en una cálida tarde de verano percibiendo ese cielo en el que se desea estar permanentemente. Quería despertarme para tocarla, abrir mis ojos y enfrentarme a sus luciérnagas que iluminaban todo lo que miraban. El placer que me producían sus manos por mi superficie corporal era paralizante. Probablemente por ello me dormía tan profundamente, insertándome en el interior de mi sueño y allí adentro soñar otro sueño donde la esperaba. Allí nos habíamos citado, allí sentí que debía estar para ser real... Sin embargo, más vale aprender a vivir con algunos recuerdos imborrables que tratar de olvidarlos. Ya Freud, Dn. Sigmund, se empeñó en descifrar todo lo que somos a través de ellos y...no, o posiblemente no. Quizás porque siempre para preferir es preciso comparar, y el destino nos lleva a presentes irrecordables, amnésicamente eternos.. 
En cierta forma es como cuando se dice lo que uno piensa verdaderamente, que exige no solamente sinceridad...sino conocimiento. En mi sueño no apareció porque no estaba en el manual del sueño vital que debía estar presente, sino que merecía seguir insistiendo en una espera desesperante de quien sabe que en su memoria, ella no es solo un recuerdo...es algo más que aún la RAE no la ha puesto nombre. Ignoro si se le debe llamar ensueño, alucinación, fantasía, espejismo, quimera... Sólo sé que el calor que notaba, veneno para cualquier conciencia que no desee ser un surrealista o un snob al uso rozaba una realidad de la que sabía ciertamente desearía cortarle su aire con su boca.

sábado, 9 de junio de 2018

IN TRÁNSITO



Fue ARS durante un tiempo, quien se entusiasmó por los jardines privativos, ésos que no ven quienes su imaginación nunca amanece al anochecer. Yo quise plagiar aquellos momentos irrepetibles del maestro. Y encontré alguien en mi camino que nunca hubiera podido ni pensar la existencia de tal jardín, cerca de los perímetros de la inquietud desbordada por el deseo y desoyente a Confucio en las noches de invierno incluso etilizadas por volcanes que siempre se apagaban cuando más se enfurecían. Y fue entonces cuando apreció que ella fue todo, incluso frontera o anticipo, y en aquel momento la contraseña que no conseguía recordar, aquélla que le remontaba a una ausencia que se prometía prolongada. Y es que hay herencias que son más que despedidas, son hipotecas vitales que nunca pueden llegar a ser pagadas. Seguirá existiendo la voz, el carmín, aquel perfume que no desaparecía ni con cientos de duchas enjabonadas de olvido. Se lo dije. No quiso creerme.

sábado, 26 de mayo de 2018

DILUVIO DE RECUERDOS


Los recuerdos siempre transportan a momentos especiales. Es inevitable. 

"Nos quitamos la ropa mientras subíamos,
había que despojarse de todo, 
y llegar desnudos de ataduras a tu encuentro.
¿Para qué queríamos el vestido impuro
si tú conoces cómo somos?.

Cuando te sentimos cerca,
nos cubriste con tu velo tibio.
Así quedamos, esperando que nos penetraras
con tu rayo de tiniebla,
hasta el dolor del amor en tu sueño."

Hacia la mar de Ítaca. José Mª Barceló.


Hoy, contemplando cómo se abrían los cielos y desplegaban toda su furia sobre nosotros, recordó los versos de este librito escrito por aquel gran amigo que  siempre se  tiene, inevitablemente, al que se llega por pura casualidad y cuyos caminos se mezclan de sinceridades mientras se habla de viajes por hacer y ya hechos, de sentimientos habidos y por venir, de vida por tener y ya entonces por retener porque se iba inexorablemente sin saberlo...
Su sonambulismo era de otra especie, de diferente subrayada ausencia de olas que nunca humedecían completamente la orilla, sensaciones entrelazadas en su interior como hilos de una tela muy espesa a la que nadie se tomara interés en extraer sus nudos.
Conocieron ambos a personas que cada noche les visitaban luciendo nostalgias, poblando vacíos con fantasmas teñidos de felicidad atrapados en momentos de alegrías efímeras despobladas de melancolías insinuadas. Eran tejedoras de impacientes manteles de deseo sobre los que la vida, su vida, estaba siendo servida, comida y derramada.
Qué verdad es lo que alguien un día dijo: "los recuerdos no pueden heredarse, son flores esporádicas y silvestres que nacen en donde menos se espera, incluso contra la propia voluntad". Posiblemente por eso hoy, día meteorológicamente inestable, los recuerdos han venido a él, al Sonámbulo impenitente, éstos y otros, de los que nadie es dueño, antojos caprichosos que formatean una vida para darle motivo de seguir siendo.

Los recuerdos presuponen su irrealidad: hay que apoyar o deshacer recuerdos con recuerdos, sí, inevitablemente, como la propia vida, que se hace y deshace continuamente, aunque una voz, un gesto, un guasap sepa de diferente manera a otras voces, otros gestos u otros guasaps...



viernes, 6 de abril de 2018

INSOMNIO SONÁMBULO


El verdadero Sonámbulo, como sostiene ARS, posee el acierto de ser insomne para instaurarse en su interior, conocer profundamente sus debilidades, aquellas que le fortalecen al amar, y las otras, las que le provocan dolor cuando ama enteramente ( Te amo tanto que me duele... le dijo en varias ocasiones) . Sabe que la noche no es lo contrario del día sino su parte secreta, aquélla que tan solo él conoce y deja conocer, como el orfebre que trabaja en la esquina de su taller, frente a la pared, distanciándose del ruido, arañando el silencio para que su sueño brote de sus dedos deseantes de belleza. Y será por ello que la oscuridad le parece maravillosa para ver sin reflejos, sin focos que deslumbren, sin que sea la desmemoria del día siguiente de los borrachos. Leyó que escribió Robert Graves : "No dormí toda la noche, por puro placer, sin contar ovejas ni escuchar campanas, dando la bienvenida a la confabulación del amanecer".
Un maestro con el que se cruzó en el camino le dijo que el pasado solo lo es cuando se le deja pasar, que cuando le acompaña lo enriquece, le ayuda a encajar el puzzle de la vida, a saber diferenciar la sonrisa de la sonteza, ese neologismo que no toleraría la RAE y que bien traducido habla de tristeza reciclada pero que no engaña a nadie. 
Me contó alguien que en ocasiones la miraba y sentía ese desgajamiento que deben sufrir quienes son despellejados en vida. No creía en la felicidad que sentía, en ese fluir de palabras que poseen los que tienen mucho de qué hablar y que conviene por ello elegir, distinguir y diferir. Y él desconocía la forma, no le habían enseñado o ya era demasiado tarde para aprender. No le daba miedo el mar. Temía la orilla...el despertar del insomnio al que se había abocado...

jueves, 8 de marzo de 2018

CUANDO EL PERFUME SE SIENTE


Lo sutil del caminar fue lo que le distrajo de lo cotidiano, rutinario, habitual del día a día. 
El hechizo de aquella sombra le hizo voltear su mirada y sentir que estaba siendo cautivado por un tipo de atracción de la que no podría desligarse sin sufrimiento. 
Pudo ser el hedonismo al que como un converso estaba adscrito lo que le empujó a ser un clandestino sentido inexplorado que hipertrofiado de su cuerpo se manifiesta en contadas ocasiones para ser investido  por la deseada transparencia. Y qué desliz sentirse único porque lo que hacemos nunca es mudo... Lo será el pensamiento, que vestido de deseo asimila cualquier detalle de quien ansiaría para recorrer sus arrabales, sus ensanches y suburbios. Pero esa mirada de primavera, esa discreción...tan llamativa, ese olfato que distinguió su piel aromatizada con su perfume...el perfume, le hizo adivinar cuál podría ser la orilla en donde se pudiera suceder el casual encuentro.

jueves, 22 de febrero de 2018

DE BOLEROS


Sonaba a un tiempo en decadencia, templo de una deidad desaparecida en donde las miradas furtivas alimentaban a esa Chavela Vargas cantando Somos mientras otro tequila resbalaba por su esófago insensible ya a sensiblerías de media noche. Por un momento sintió que paseaba por el Q Bar de Bangkok que antes fue de Saigón, hoy Ho Chi MInh City, dispuesto a sentir el sanuk y pensar en vivir el minuto a minuto que depara  la vida. Sin embargo, esa sauna envolvente que impide respirar con facilidad siempresiempresiempre nos devuelve  al Blade Runner de la costumbre y le hizo ver que Hedonópolis es efímero hasta en los sueños y que las discusiones inútiles siempresiempresiempre dejan ese poso que sabe a una mala digestión.
La vida es una hosca supervisora de pasados inciertos y moribundos futuros a los que hay que mirar de soslayo, esperando constantemente a que nos equivoquemos, a que sintamos el gran peso de la duda y encontremos a la vuelta de la esquina el bolero que se haga realidad.

lunes, 22 de enero de 2018

DE VIAJES


Se encontró señalando en el mapa lugares a los que nunca la llevaría, sitios tan conocidos que tan solo por lo que otros ya contaban de ellos sabría que no le agradaría frecuentarlos porque ya no los conocería, los reconocería. Cuánto daño hacen los Españoles viajeros cuando intentan justificar su estancia apátrida en un lugar que nosotros querríamos haber descubierto...
Visitar por vez primera un lugar es una de las experiencia más importantes que el humano puede saborear. No existen naufragios, solo llegadas, conquistas de calles siempre en continuo movimiento sorpresivo para unos ojos que se dispersan para recaudar en su memoria lo que dentro de unas semanas solo serán vagos recuerdos de la momentaneidad a la que nunca le damos el valor que tiene. Será por eso que los amados se cogen de la mano, para incluir otro sentido, el del tacto, y se besan, y adquieren una ambivalencia curiosa al olfato mientras pasan por aquel puesto de castañas cuyo olor inunda la calle. Tampoco es recomendable regresar a lo ya vivido, porque nunca una ocasión es la misma, jamás se puede duplicar un pasado que fue presente. Son dominios con fronteras que quedaron rebasadas por el sentimiento, éso que nadie sabe que es pero que existe y se hace presente siempre que lo es, presente.

jueves, 11 de enero de 2018

MI ÍTACA


La nostalgia dicen algunos que es el único objetivo de las fugas, ese desamparo al que se le pone rostro y por el que todos emiten lamentos de equivocaciones en una estéril búsqueda de la contraseña para poder acceder a la ausencia y desandar ese tortuoso camino biteliano. Se añoran los momentos de desnudez mental y física como una luz intermitente que avisa de un latente peligro. Se extrañan esos paseos por el Trastévere en donde sobraba cualquier naufragio y en donde solo se deseaba repetir la explicación del indeciso.
Guastaría ser Kavafis para poder escribir: "Ítaca te brindó tan hermoso viaje. Sin ella no habrías emprendido el camino. Pero no tiene ya nada que darte. Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado. Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia, entenderás ya qué significa Ítaca..."