lunes, 31 de diciembre de 2018

NOCHEVIEJA DE TODAS LAS NOCHES.


Siempre el día de fin de año, aunque suene a cursilada, es motivo para analizar los 365 días pasados..., nunca los siguientes. No aceptarlo figura entre los prejuicios de una sociedad que no logra desprenderse de lo que le sobra. Ya Einstein dijo que es más difícil romper un prejuicio  que un átomo...(y de éso entendía algo...). 
El Sonámbulo ve hoy desde su privilegiada atalaya todo aquello que tiene que ver con los sentimientos, lo que mueve el mundo, ese Mayflower que se toma como último asidero para continuar estando, por el que se espera lo siempre inesperado y por el que se han hecho siempre locuras. Se vive un mundo al que, (no queda otra) hay que amar por quien se ama, aspirar a mejorarlo porque quien se ama lo habita, y desearlo como se desea a quien se teme perder porque nada dura eternamente, como dice el bolero. 
Mucho me han hablado este año de desamores... Les comento que en el amor está inscrito el desamor como las placas en el caparazón de los galápagos, como las huellas de una pintura en la pintura, como el texto en el palimpsesto. Aquella caricia que tantas hormonas le desbarataron, mañana le dejarán indiferente, y su rostro no será ya su rostro, ni su despertar el suyo. Y no lo habrá hecho la cirugía ni el psicoanálisis, lo habrá efectuado la propia vida, el simple hecho de vivir. Y vendrán otros labios y otros dedos que satisfarán deseos de orfandad sensual y sentimental convirtiéndose en musas existenciales.
Somos Ulises permanentes en constante viaje huyendo hacia el Paraíso sin detenernos a apreciar los diminutos y estimulantes paraísos que nos encontramos por el camino, éxtasis carnales, camino de perfección. De la carne al Paraíso mundano, o no, de la voluptuosidad al Parnaso antes de ser destruidos por cualquier desaprensivo de la vida que no se ha extasiado viendo El origen del mundo, de Courbert.
¿Quiénes somos?, ¿a dónde vamos?, ¿de dónde venimos?, ¿qué debemos hacer con nuestra vida?, son las preguntas que cualquier deseante de la casta de Los Sonámbulos debiera responderse antes de que den las doce campanadas de todos los años.
Y al final, como alguien pudo escribir: la vida cruel, sanguínea, carnal, voluptuosa, la vida y su dolor y sus sonrisas, estaban allí, encajadas como un sexo a otro sexo, como la boca a otros labios... mientras sonaba Tom Waits en el tocadiscos...

domingo, 30 de diciembre de 2018

FINALIZANDO EL AÑO


Siempre el gran azul ayuda a resetear la mente, recobrar el sentido de las cosas, de los movimientos que efectuamos en las ciudades con voz de lluvia, o aquilatar esos besos que nunca se dan dos veces de la idéntica forma a la misma persona... De alguna manera, con esa inmensidad frente a frente, somos habitaciones con vistas a imágenes que deseamos. Una vez son cuerpos con sus ventanas que cuesta abrirlas, otras son balcones que incitan a mirar por ellos esas vistas tan lejanas y a la vez prestas a entrar por nuestras pupilas sin descuidar el más mínimo reflejo del agua que huele a salitre ajazminado. En ocasiones, cuando las ausencias son interminables, las sombras vuelan como un insecto cada vez más oscuro por sus dependencias sin resistirse el aire a su demencia. Abandona el pensamiento sus alas con las manos del mendigo que vive en los suburbios de un recuerdo almacenado sin goma de borrar a su alcance... 
El destino nos busca con sus remembranzas que a veces huyen de los rostros depositados como si fuera un nido sin canciones, sin gestos, borradas fechas de árboles inexistentes. Y es que lo excesivo es tan espectacular como poco interesante cuando se ha visto un par de veces...
Hace años que me resuena una melodía que nunca he escuchado.

viernes, 21 de diciembre de 2018

INVIERNO AÚN OTOÑAL


En ocasiones, las calles se vuelven elásticas, ¿no lo has notado?, me preguntó alguien en una ocasión. Y los demás estamos allí, bajo cables, lámparas, hormigón... pero las calles son flexibles, ajustables, acomodaticias a como nosotros las hemos transformado... Y me hizo pensar. Más aún cuando veía a golondrinas amenazando fachadas imposibles para consuelo de los otros. Y sentí entonces esa elasticidad, ese laisser faire al que tanto le cuesta al humano acostumbrarse. Será por eso que me gusta mirar el gran azul, observarlo en invierno, vislumbrar el arcaico crepúsculo semejando a ese inesperado visitante al que acabas acostumbrándote  por mucho que te provoque distancia y lejanía, y que tras dejarle pasar acaba siendo la gaviota a la que extrañas cuando en las mañanas no viene a despertarte al alero de tu balcón... Y pienso: Hasta otra vez...o hasta nunca, recordándome aquella mirada, aquel roce, aquel viento que todo se lo lleva y se desintegra...elásticamente, no acabando de irse, asiéndose entre una palabra y otra, penetrando una pupila en otra..., un sueño en otro. Hay días en que ni siquiera lo imposible tiene razón de ser...Y aún así, el Sonámbulo lamenta no haber sido ave marina para hablarle a la gaviota y subir sobre su lomo para adentrarse en las perezas que emocionan. 
Hay cosas que solo se tienen cuando se dan, como las gracias, o como el amor...ése que rueda lo mismo que una piedra por los despeñaderos de la noche y se palpa la hermosura de una piel que huele a quien la posee, mientras se entrega a la afásica memoria, activa amnésicamente  con la carcoma de la soledad que engrandece el misterio. 
La vida es ambigua, siempre lo es, siempre debe serlo, sorda a los oráculos, quemante al fuego del salmista que distancia al funeral del desamor de la providencia del deseo inveterado. 

lunes, 10 de diciembre de 2018

LIBROS ABIERTOS



Releo un libro de ARS (Nueve veces el asombro) en el que dice: en una lengua muy antigua del desierto, la palabra Mogador significa "lugar donde aparece el destino", donde se hace visible de pronto el sentido de la vida porque toma el cuerpo de un deseo ardiente por una persona". Dice también que las mujeres usan una caligrafía más o menos indescifrable y se hacen en el pubis un tatuaje en donde dan vida a ese o pequeño o gran  incendio que ha consumido o transformado algunas vidas. Siempre el pubis habla porque los labios están cercanos y traducen con su parlamento lo que el cerebro y el corazón han asumido antes. 
Siempre de volver a la lectura de libros que te enseñaron se puede aprender. Será porque ya tú no eres el mismo o porque el modo de pensar ha variado en tu mente, que los sonidos indiscretos del deseo se manifiestan de otra forma, con otros vientos, con piel de jaguar o instantes más confluidos que demoran el tiempo, lo tranquilizan y desaceleran lo que en otro tiempo se hubiera apresurado. El tiempo es un sexo abierto a la imaginación respetuosa, a una aparición nunca antes imaginada que procura una visión abisal, a ese misterio oculto que facilita el recibimiento y se mantiene en un baile a dos sin permiso para ninguna otra entrada, a ese espacio inviolable por nadie, incompartido, solemne porque lo mágico solo es  de dos.

Hace años que comencé a leer y mirar... y tengo la impresión que siempre me quedo en las primeras líneas...dilucidando si entre la templanza y la indiferencia media alguna forma de pasión encubierta.

sábado, 1 de diciembre de 2018

AROMAS ETERNAMENTE VIVIENTES


Era como si una mano le estuviera diciendo: "Entra...entra...entra...". Intuía que se trataba de nuevo del imperioso deseo que todo lo inunda reprimiendo esa bocanada de aire imprescindible para poder seguir viviendo. Penetró con cierto temor, (como le leyó en una ocasión a Francisca Aguirre), como si fuera el caballo de lidia que en pica va hacia el toro con los ojos vendados conducido por quien le ha adiestrado y confía le va a hacer bien seguir los empujes del jinete. Hasta le causó escrúpulo el suave tintineo de la campanita que colocada en el dintel de la entrada anunciaba el advenimiento de un nuevo pasajero a la nave del olvido... Y allí contempló aquel Olimpo, lo que siempre había imaginado tener en forma de objetos, cosas simples que otras manos, otros cuellos, otros cuerpos en suma habían transportado, o tocado, o asido, o simplemente visto o adornado paredes de casas vibrantes y latientes, centelleadas por presencias casi transparentes y siempre arraigadas. Durante aquellos minutos, muchos, se sintió parte de ellos, transportado a lugares imaginariamente vividos donde con ella estaba, como en el café Hafa viendo el gran azul perenne, asida a él como una adolescente lo está a su primer amor, siempre con la palabra en las manos, arrojándola a una vida avariciosa, amenazante, usurera y sobre todo  incierta. Hubo un momento en que se sintió el náufrago solitario al que un día le llevó el sueño en la oscuridad abisal del agua marina, aquel día que descubrió momentos felices.

La memoria siempre es efímera...(¿o será que soy de frágil olvido...?), y alfombra el tiempo pasado con hojas por las que la savia ya no circula y son hojas muertas, como lo describe espléndidamente la canción francesa de Prévert y Kosma, y que fue Yves Montand quien luego la eternizó. Asumía que caminaba por las mismas hojas, pero de un almanaque de recuerdos deformadamente reales, envueltos en trechos de vida aletargada, cobijándose sobre el desierto del gran azul donde se arropaban junto a él para vivir la noche del poniente, con la luna como único invitado y con las estrellas como voyeurs de sus estremecimientos, sus lujuriosas miradas, sus ávidos gritos de gozo una y otra vez, alimentando su delirante deseo de no sucumbir al día, a continuar enredado entre sus largas piernas, anudándose como serpientes en celo... Todo y más le decían aquellos esqueletos de materias que un día fueron objetos y hoy habían alcanzado el grado de unicidad porque el Made in China ha vulgarizado todo... hasta a las personas. Y fue entonces cuando unas lágrimas ignominiosas, indignas y traicioneras surgieron sin arrepentimiento alguno de sus ojos, objetivando esa soledad que únicamente conocen los que la alcanzan sin quererlo, una soledad envolvente, penetrante, ilimitada, sin cura, y que le devolvía la imagen de aquel ávido afán que nunca más fue pero al que sin embargo su perfume no era amnésico, no se había evaporado...lo había recobrado dentro de aquellas cuatro paredes vivientes en un país en el que ella aún habitaba...

sábado, 24 de noviembre de 2018

ACTIVOS ADICTIVOS



Imaginó el hammam donde Kadiya estiró su brazo izquierdo hacia Fatma, impregnado de los vapores de un agua ajazminada, deseoso como en una ceremonia secreta de la que todos y nadie es invitado. Podría haber inventado un registro poético de las señales de la sutileza amatoria, de esa arquitectura imaginativamente real que únicamente conduce a ese final transitorio que aplaza ese próximo encuentro de húmedos cuerpos, de ese mapa corporal tanto externo como imaginativo que junta y separa, niega y afirma, conoce y re...conoce... Desgraciadamente el hammam era solo para ellas, para sus secretos...
Y él quería negar lo obvio, lo que se sueña ajenamente y propicia el resucitar juntos, pero la imposibilidad de que la realidad subrayaba su ausencia provocándole ese desasosiego tan conocido por los amantesamados deshacía cualquier negación y amanecía lo evidente. Nunca el amadoamante piensa en lo quebradizo, el sobresalto que acompaña la amenaza de un mal despertar. Solamente, reconocía, como dice en uno de sus libros mi admirado ARS, la existencia de esa planta llamada impaciencia, con tallos frágiles y hojas afiladas que se dirige hacia la luz, apartando cualquier suavidad emanante de tactos entregados y delicias contrastadas. Lo que desea lo exige, lamentablemente, porque lo preferible del deseo son esos preámbulos, esas dudas, esos acercamientos que pretender ser esa certeza a la que nadie inteligente reniega. Se es responsable siempre de lo que se dice pero también de lo que no se dice y solo se piensa-decía Confucio.
Por mucho empeño que nos impongamos en negar lo evidente es difícil desnudarse sin quitarse la ropa que nos ha calentado, caracterizado, dulcificado una piel en ocasiones ausente. Es por ello imprescindible la reflexión, con el inconveniente de que se pliega en uno mismo, y éso, en ocasiones puede provocar dolor. Del cuerpo, la mayoría de las veces solo se ve el exterior, y una inmensa mayoría piensa que no es intuyente que pueda existir un interior en él, y....siempresiempresiempresiempre lo hay. Todos los cuerpos están llenos de citas, y no todas son de Platón...

sábado, 10 de noviembre de 2018

SIN PRETENDERSE


Hace unos días, paseando hacia una actividad social agradable, una exposición de pintura, en donde iba a reunirme con amigos y en general personas interesadas en aspectos que no son imprescindibles para vivir pero que facilitan mucho el acto del mismo verbo: la vida, pasé por un portal en el que había varias placas de profesionales que allí desempeñaban su trabajo. Una de ellas me llamó la atención. Decía: "Consulta de sueño. Estudio de sueños nocturnos". Por supuesto pensé que se trataba de una consulta de neurofisiología en la que se estudiaría si existe algún problema físico a la hora de dormir, una apnea respiratoria (dejar de respirar por un período breve de tiempo), o problemas psíquicos como el estudio sobre terrores nocturnos asociados al reposo..., pero nunca se me había pasado por la mente que se anunciara el estudio del sueño como tal, así de frente, sin una elaboración oral previa para conocer al individuo, saber de su vida, su trabajo, sus relaciones, su personalidad, etc... Y tal vez no sea así sino todo lo contrario...
El sueño como tal es muy complicado de analizar, es esa semilla que germina cuando y como menos se espera. Una fuerza sobrenatural guía ese posible big bang neuronal  que solo puedo compararlo con la unión de dos personas cuando sienten que el deseo entre ellos es más fuerte que cualquier otra fuerza de la naturaleza. Y aún así, el deseo, incluso si quiere ser desplazado por inconveniente, echa raíces que se introducen por debajo de las puertas, cubre las ventanas, se asoma por la puerta de manera cínica, como si fuera algo totalmente natural incrustarse en sus vidas. Y se resiste hasta que un día el ambiente y la luz son en exceso indiscretos y la escabrosidad de raíces son como una lluvia mortecina que no cesa, silente, lenta, y toma posesión a sus anchas y prosigue su crecimiento y sucede lo inevitable.
Soñar siempre comporta una dualidad, un compromiso con aquello que provoca sin saberlo, desconociéndolo... Gustave Flaubert escribió que: de tanto mirar una piedra, un animal o un cuadro, siento que entro en ellos. Probablemente algo de eso me sucedió esa noche. En uno de los libros de ARS,  comenta que Gastón Bachelard  afirma que el jardín de Michaux es más completo por ser más diminuto. Está convencido que en la ensoñación poética sobre la materia hay invariablemente una paradoja: el interior de un objeto pequeño siempre es más grande y emocionante que uno inmenso. Desconozco la base que sustrata tal afirmación y si en este caso puede compararse, pero aquella noche soñé y supe al día siguiente qué soñé. Y necesité con premura leer aquella página 132 del libro de ARS en donde se describe parte de mi deseo misterioso. Es más que posible que alguno de aquellos cuadros oferentes a los ojos de todos los que allí nos reunimos fuera el causante de que el viento y las flores se batieran con fuerza aquella velada nocturna y que aún rememore con dudas aquel sueño aunque no reconozca a los intérpretes o a los oferentes, y que la próxima vez que pase por aquel portal ni me fije en esa placa dorada que una noche me hizo detener el curso de mis pensamientos ensimismados.

martes, 6 de noviembre de 2018

PASABA POR AQUÍ ...



Él lo sabía desde el mismo instante en que partía con incierto destino: la distancia mínima entre dos no deja de ser una distancia. Y siempre la hay. Si hasta en ocasiones, piel contra piel deja pasar suspiros...cuando el alejamiento es mayor llega un instante en que el olvido prescribe la búsqueda furtiva, ese sueño de que nada importa sin tenerle, que no hay nada antes ni probablemente ya después. Es por ello que aprovechaba cualquier segundo que marcara el reloj aquél que compró en Myanmar, que nunca le informó de la hora exacta y que le recordaba constantemente aquella tarde visitando Hsinbyume, la colosal pagoda blanca rindiendo tributo al mitológico monte Meru; lo situaba entonces en aquel beso profundo y enérgico con los labios dilatados entre sus piernas, escondidos entre la maleza, siendo la sonrisa más profunda nunca mejor brotada de su boca. Y en aquel momento sólo importaba tenerse y ser tenido, poseer y ser poseído mientras duraban las dos sonrisas. Esa presencia sonriente explicaba cómo, en el amor, lo de arriba puede estar abajo lo de antes puede ser futuro y lo que vendrá, historia...tal vez. Y mientras él la miraba sus ojos sonrientes, maliciosos, retozones y misteriosos, al mismo tiempo seguía rememorándola en aquel hotel de Taipei, en el distrito de Da´an decorado profusamente como les dijo el uniformado conserje plagado de charreteras,  con muebles de la dinastía Song, viendo la enorme ciudad a sus pies, escuchando una suave melodía de guzheng y creyendo que la distópica jungla que se veía abajo, a cuarenta pisos bajos sus pies nunca sentirían la felicidad que en aquel intervalo, como el vuelo de una mariposa...estaban sintiendo. 
Los viajes nunca son un sueño ajeno. En cada uno se quiere quedar para siempre, dejar una impronta de sentimiento, de deseo compartido en cada pared que las circunda, como en Mogador que todas sus calles tienen un significado para el amanteamado...
Escuché decir a alguien una vez que quien no ha ardido nunca, no sabe lo que es el fuego, pero lo supone. No estoy de acuerdo en absoluto: no es que nos venga grande lo que no somos, es que nos cuesta reconocer lo que somos.

domingo, 4 de noviembre de 2018

DUDAS INRAZONADAS


Sintió repentinamente que algo había sucedido, que el tiempo, como dicen los malos guionistas de películas de tercera, se había detenido al verla. Decidida aunque tímida se acercaba arrastrando un perfume amizclado y tibio que envolvía aquella cita espontánea. Le contó alguien, muy sabio en este tipo de situaciones, que cuando esto sucede, en algún otro lugar del universo explota una estrella o que en el norte de Canadá comienza la extraña migración de doscientos millones de mariposas que cruzarán cinco mil kilómetros para pasar el invierno entre volcanes apagados de Méjico, o que todas las nubes se retirarán del cielo parisino para dejar pasar rayos de luz desconocidos hasta ese momento solamente habitados en el desierto del Sahara mientras se oye una canción de Jeanne Bourgeois, (más conocida como Mistinguette), o que un pintor con miles de horas a la espera de la inspiración cubrirá lienzos de espejismos etéreos llenos de sonidos de sombras largas... Desdijo aquel momento la frase de un nostálgico enfermizo de desdicha que le comentó que los encuentros, incluso los menos infrecuentes, son improbables. Dejó de ser memorizable para él. Sabía que en la melancolía hay demasiado yo. 
Solo sabe el Sonámbulo que quien cuestiona la verdad puede amarla, y que a nuestros semejantes, posiblemente también les suceda la misma proliferación de advertencias para dudar qué camino seguir. 
Inconsciente no siempre significa involuntario y tener horizontes ayuda siempre a ver de cerca...

(continuará... algún día)

lunes, 22 de octubre de 2018

LO VIO Y LO SINTIÓ.


Le dijo: Tu ropa cuelga como una ausencia. Le entendí. 
De la misma forma que entiendo que hay espejos que son expertos en apariciones, en verdades ocultadas por el suave terciopelo de un cortinaje teatral, hay ropas que hablan por sí solas por cómo cuelgan, por cómo se retuercen o languidecen en el armario de las sensaciones, unas veces esquinadas, otras esperando ser protagonista, las más esperando ser poseídas por cuerpos que luego las usarán para abrazar o ahuyentar, hablando por sí solas porque el cuerpo solo es, en cierto modo, visible.  Es su desnudez la que después cifrará sus endorfinas para hablar con el lenguaje del deseo, del gozo nunca del todo satisfecho, siempre apasionado porque sin esto último nada llega a ser ni siquiera vulgar.

sábado, 13 de octubre de 2018

DE VIAJES


Sentía tras sus viajes que sus recuerdos fluían como nubes sobre el cielo. Recordaba  que aquellas noches inevitables ardían como un rito temerario, y que los límites no existían ante una imaginación que doblegaba cualquier atisbo de melancolía que pudiera aparecer en un horizonte lluvioso o pleno de imágenes tropicales. 
Sus voluntades y sus sueños permanecían inalterables en el tumulto de la gran ciudad que rodeaba y sigue rodeando cualquier vestigio de luna contaminada. No buscaba las olas sino el sabor salino del beso aquel que le llevó a las profundidades marinas como una Alfonsina cualquiera que deseara desaparecer de una realidad que repudiara, de aquel aroma que nunca volvería a oler con la intensidad del inesperado instante, de aquella luz hipnotizante que guiaba el momento, el relámpago vital...de aquel grito que salió de sus cuerdas vocales sin avisar de su presencia...
Podrían existir otras explicaciones, y seguro que existirán, pero elegía las que le prometían seguir buscando en el próximo partir, con ese arañazo rojo del amanecer sobre un futuro incierto o ese silencio que anuncia la noche y que visualiza hipótesis alcanzables con algo de suerte y mucho de decisión. 
Se está hecho de mimbres ilusionarios, sí, y también de simples sabores que condicionan esos hedonismos que sin ellos es imposible mantener la cordura que nos debe calificar, aunque nadie a estas alturas sepa ciertamente qué es cordura y qué no lo es. De lo que sí se debe constatar es la sensación placentera que provoca desear conocer lo desconocido, aunque fuera solamente de carácter práctico, táctil.

lunes, 20 de agosto de 2018

FUE SIENDO, APRENDER ES


Escribía el gran poeta Juan Gelman que en ocasiones se cohabita con un oscuro animal, y que posiblemente todos llevamos en nuestro interior, inconscientes de sus llamadas de penitente sufridor, alimentándose de murmullos que son la esencia de un oleaje de sentimientos vagantes y contradictorios esperando llegar a ese Mogador que un día pisamos y se introdujo como una anguila en nuestro débil cuerpo de humano yaciente. Aquel paraíso construido por la imaginación era lo que se ansiaba, sentenciando horas de tules y aromas fácilmente reconocibles, oyendo el agua de las fuentes y los susurros de las mujeres del servicio venciendo su ignorancia percibiendo entelequias. Y de allí al sopor del sueño reparador. Y recuerda la frágil memoria seres inanimados como náufragos esparcidos por la arena dormida, simulando un cementerio de anclas oxidadas por haber vivido mucho y llegado al cansancio de una vida que apenas merece ser ya complacida.

¿Qué puedo hacer ahora con mi vida?- me preguntó  alguien: 
Sería recomendable que buscaras entre los maltrechos límites del amor, de la vida y de las piedras todo aquello que falleció contigo, y arrojarlo a la basura del desconcierto. Nada vale si no tiene sentido, si no se sueña ni se desea con la vehemencia de sentirse querido por uno mismo. Hay que amarse, respetarse por encima de cualquier otra valía. Más tarde llegarán las caricias de pómulos carmesíes de la tarde, soltar amarras, deshacer los nudos, las maromas y dejarse llevar por el viento del sur. 

jueves, 16 de agosto de 2018

DON DE LENGUAS



Le hablaron del verdadero y auténtico don de lenguas. Me dijo que sabía que había nacido con esa particularidad que no todos poseen aunque se jacten de tenerlo. 
Las lenguas ofician la misma labor que los cuerpos de los que forman parte, los mismos gestos buscando similar resultado, darse y ser recibido, formar una simbiosis que facilite el conocimiento mutuo. No hay nada más esplendoroso que juntar esas dos compuertas que son dos labios con sus lenguas para saber qué se desea y cuánto. El cómo ya no importa tanto. Puede improvisarse, dejarlo a la casualidad o incluso a la causalidad... Puede desearse que nunca ya más se separen porque como dos imanes la atracción les impide hacerlo. Es de tal importancia el beso que dicen que hasta las etairas se niegan a dar besos en su promiscuo trabajo si no son a sus hombres de las que son poseídas en todas sus acepciones, aunque sean las más lamentables, porque un beso es sinónimo de lealtad total. 
Dice una tonadilla española que "... porque un beso de amor no se le da a cualquiera...". Y así debiera ser, aunque fuera el aperitivo del amor, que deja satisfecho a quien lo recibe, y no exige más por un instante. El beso es una toma de medidas, como la que el sastre efectúa para que el traje siente bien, ni tire en ninguna de sus oquedades ni quede suelto en sus espaldas.  Su sabor hormonal que habla por sí solo es ese bálsamo necesario a una vida que se sale del vaso que la habita para dejar de ser quién era hasta ese instante en el que todo su conocimiento transmuta.Ya nunca será todo igual mientras dure la llama del deseo, mientras la mirada sea la búsqueda impaciente del amadoamante. 

viernes, 10 de agosto de 2018

EL ABANICO DE NUESTRAS ESPERANZAS



La llamaban loca por estar todas las tardes tras su ventana esperándolo aparecer. Se reían a escondidas de su desdicha sin apreciar que su constante confianza debería dar, según ella, resultado algún día. Mientras tanto su jornada era entretenida imaginando cómo sería, qué altura tendría, si sus brazos podrían alzarla a los cuatro vientos sin dejarla caer o poseería esa ternura característica de los que ofrendan sus mejores momentos a esa espiritualidad que tanto agradan a las almas sensibles. Y todos los días, cuando el sol besaba el horizonte, pensaba que sería mañana el día esperado, aunque la noche la comparase a un inmenso carbón y que las estrellas fueran deseos insatisfechos de ser luz iluminante para seres reflejantes de fuego mortecino. 
El tiempo le había hecho ser experta en saber cuántos hay que saben lo que otros deben hacer con las vidas ajenas y no con la suya propia... Pero ella soñaba sus sueños, los que nadie conocía y que se despertaba con su amado a su lado, acariciándose como lo harían Romeo y Julieta, Abelardo y Eloísa o cualquiera otra pareja mítica. 
Tristeza y alegría no tienen por qué ser antagónicos pensaba, solo hay que saber encontrarles su relación: ha de conseguirse que el tiempo sea nuestro enemigo a la vez que aliado... 
¿Cierra el tiempo el abanico de nuestras esperanzas?

viernes, 3 de agosto de 2018

SINMEDIDA



No hay manera de acallar el silencio, de hacerlo ambiguo, de evitarlo para creer en su inexistencia. Las palabras están siempre presentes, arrojadas en muchas ocasiones sin la quietud que provocan las olas vespertinas, mojando los pies que antes dormían en la playa ausentes de todo peligro, olvidadas por la terapéutica desmemoria que revitaliza los espacios descarnados que caracterizan el desaliento vital.En momentos creí encontrar inusitadamente el rastro conducente a la probática sensación de ese shangri la del que los iluminados hablan. 
Es difícil hacer preguntas, acariciar los límites ante el temor de respuestas que taladren ese deseo en stand by. Es preferible la inacción sugerente a los enjambres de la luna nueva persiguiendo una mantis religiosa, o ese agua renovada del río al atardecer de un abril, o de este agosto sinmedida que se intenta detener en las gasas de un crepúsculo atrayendo los colores inventados de quien todavía no se siente feliz en la orilla de este inmenso azul que se entrega como un cuerpo deseado y deseante, al igul del de una ahogada mientras cruzan por el letargo las inmensas fumarolas del deseo que gritan desesperadamente :¡una emoción diferente a cambio de mi vida!. Es entonces cuando el silencio es fracturado, cuando el náufrago adivina que su muerte está cercana, sin el escepticismo de la marca infamante de ser el que fue y nunca podrá volver a ser.
Al final, reconozcámoslo, la sinmedida es la palabra que sin estar en el diccionario de la RAE usamos los Sonámbulos para exprimir el modo de medir lo único que de verdad nos  invade sin compasión...

domingo, 24 de junio de 2018

A VUELTAS CON LOS SUEÑOS SONÁMBULOS


Hay sueños que son imposibles de introducir en el cajón de los recuerdos y tirar luego la llave al lago del olvido. 
No podía verla pero sentía su presencia transformadora, cálida. Notaba esa humedad que como el agua se derrama por la espalda en una cálida tarde de verano percibiendo ese cielo en el que se desea estar permanentemente. Quería despertarme para tocarla, abrir mis ojos y enfrentarme a sus luciérnagas que iluminaban todo lo que miraban. El placer que me producían sus manos por mi superficie corporal era paralizante. Probablemente por ello me dormía tan profundamente, insertándome en el interior de mi sueño y allí adentro soñar otro sueño donde la esperaba. Allí nos habíamos citado, allí sentí que debía estar para ser real... Sin embargo, más vale aprender a vivir con algunos recuerdos imborrables que tratar de olvidarlos. Ya Freud, Dn. Sigmund, se empeñó en descifrar todo lo que somos a través de ellos y...no, o posiblemente no. Quizás porque siempre para preferir es preciso comparar, y el destino nos lleva a presentes irrecordables, amnésicamente eternos.. 
En cierta forma es como cuando se dice lo que uno piensa verdaderamente, que exige no solamente sinceridad...sino conocimiento. En mi sueño no apareció porque no estaba en el manual del sueño vital que debía estar presente, sino que merecía seguir insistiendo en una espera desesperante de quien sabe que en su memoria, ella no es solo un recuerdo...es algo más que aún la RAE no la ha puesto nombre. Ignoro si se le debe llamar ensueño, alucinación, fantasía, espejismo, quimera... Sólo sé que el calor que notaba, veneno para cualquier conciencia que no desee ser un surrealista o un snob al uso rozaba una realidad de la que sabía ciertamente desearía cortarle su aire con su boca.

sábado, 9 de junio de 2018

IN TRÁNSITO



Fue ARS durante un tiempo, quien se entusiasmó por los jardines privativos, ésos que no ven quienes su imaginación nunca amanece al anochecer. Yo quise plagiar aquellos momentos irrepetibles del maestro. Y encontré alguien en mi camino que nunca hubiera podido ni pensar la existencia de tal jardín, cerca de los perímetros de la inquietud desbordada por el deseo y desoyente a Confucio en las noches de invierno incluso etilizadas por volcanes que siempre se apagaban cuando más se enfurecían. Y fue entonces cuando apreció que ella fue todo, incluso frontera o anticipo, y en aquel momento la contraseña que no conseguía recordar, aquélla que le remontaba a una ausencia que se prometía prolongada. Y es que hay herencias que son más que despedidas, son hipotecas vitales que nunca pueden llegar a ser pagadas. Seguirá existiendo la voz, el carmín, aquel perfume que no desaparecía ni con cientos de duchas enjabonadas de olvido. Se lo dije. No quiso creerme.

sábado, 26 de mayo de 2018

DILUVIO DE RECUERDOS


Los recuerdos siempre transportan a momentos especiales. Es inevitable. 

"Nos quitamos la ropa mientras subíamos,
había que despojarse de todo, 
y llegar desnudos de ataduras a tu encuentro.
¿Para qué queríamos el vestido impuro
si tú conoces cómo somos?.

Cuando te sentimos cerca,
nos cubriste con tu velo tibio.
Así quedamos, esperando que nos penetraras
con tu rayo de tiniebla,
hasta el dolor del amor en tu sueño."

Hacia la mar de Ítaca. José Mª Barceló.


Hoy, contemplando cómo se abrían los cielos y desplegaban toda su furia sobre nosotros, recordó los versos de este librito escrito por aquel gran amigo que  siempre se  tiene, inevitablemente, al que se llega por pura casualidad y cuyos caminos se mezclan de sinceridades mientras se habla de viajes por hacer y ya hechos, de sentimientos habidos y por venir, de vida por tener y ya entonces por retener porque se iba inexorablemente sin saberlo...
Su sonambulismo era de otra especie, de diferente subrayada ausencia de olas que nunca humedecían completamente la orilla, sensaciones entrelazadas en su interior como hilos de una tela muy espesa a la que nadie se tomara interés en extraer sus nudos.
Conocieron ambos a personas que cada noche les visitaban luciendo nostalgias, poblando vacíos con fantasmas teñidos de felicidad atrapados en momentos de alegrías efímeras despobladas de melancolías insinuadas. Eran tejedoras de impacientes manteles de deseo sobre los que la vida, su vida, estaba siendo servida, comida y derramada.
Qué verdad es lo que alguien un día dijo: "los recuerdos no pueden heredarse, son flores esporádicas y silvestres que nacen en donde menos se espera, incluso contra la propia voluntad". Posiblemente por eso hoy, día meteorológicamente inestable, los recuerdos han venido a él, al Sonámbulo impenitente, éstos y otros, de los que nadie es dueño, antojos caprichosos que formatean una vida para darle motivo de seguir siendo.

Los recuerdos presuponen su irrealidad: hay que apoyar o deshacer recuerdos con recuerdos, sí, inevitablemente, como la propia vida, que se hace y deshace continuamente, aunque una voz, un gesto, un guasap sepa de diferente manera a otras voces, otros gestos u otros guasaps...



viernes, 6 de abril de 2018

INSOMNIO SONÁMBULO


El verdadero Sonámbulo, como sostiene ARS, posee el acierto de ser insomne para instaurarse en su interior, conocer profundamente sus debilidades, aquellas que le fortalecen al amar, y las otras, las que le provocan dolor cuando ama enteramente ( Te amo tanto que me duele... le dijo en varias ocasiones) . Sabe que la noche no es lo contrario del día sino su parte secreta, aquélla que tan solo él conoce y deja conocer, como el orfebre que trabaja en la esquina de su taller, frente a la pared, distanciándose del ruido, arañando el silencio para que su sueño brote de sus dedos deseantes de belleza. Y será por ello que la oscuridad le parece maravillosa para ver sin reflejos, sin focos que deslumbren, sin que sea la desmemoria del día siguiente de los borrachos. Leyó que escribió Robert Graves : "No dormí toda la noche, por puro placer, sin contar ovejas ni escuchar campanas, dando la bienvenida a la confabulación del amanecer".
Un maestro con el que se cruzó en el camino le dijo que el pasado solo lo es cuando se le deja pasar, que cuando le acompaña lo enriquece, le ayuda a encajar el puzzle de la vida, a saber diferenciar la sonrisa de la sonteza, ese neologismo que no toleraría la RAE y que bien traducido habla de tristeza reciclada pero que no engaña a nadie. 
Me contó alguien que en ocasiones la miraba y sentía ese desgajamiento que deben sufrir quienes son despellejados en vida. No creía en la felicidad que sentía, en ese fluir de palabras que poseen los que tienen mucho de qué hablar y que conviene por ello elegir, distinguir y diferir. Y él desconocía la forma, no le habían enseñado o ya era demasiado tarde para aprender. No le daba miedo el mar. Temía la orilla...el despertar del insomnio al que se había abocado...

jueves, 8 de marzo de 2018

CUANDO EL PERFUME SE SIENTE


Lo sutil del caminar fue lo que le distrajo de lo cotidiano, rutinario, habitual del día a día. 
El hechizo de aquella sombra le hizo voltear su mirada y sentir que estaba siendo cautivado por un tipo de atracción de la que no podría desligarse sin sufrimiento. 
Pudo ser el hedonismo al que como un converso estaba adscrito lo que le empujó a ser un clandestino sentido inexplorado que hipertrofiado de su cuerpo se manifiesta en contadas ocasiones para ser investido  por la deseada transparencia. Y qué desliz sentirse único porque lo que hacemos nunca es mudo... Lo será el pensamiento, que vestido de deseo asimila cualquier detalle de quien ansiaría para recorrer sus arrabales, sus ensanches y suburbios. Pero esa mirada de primavera, esa discreción...tan llamativa, ese olfato que distinguió su piel aromatizada con su perfume...el perfume, le hizo adivinar cuál podría ser la orilla en donde se pudiera suceder el casual encuentro.

jueves, 22 de febrero de 2018

DE BOLEROS


Sonaba a un tiempo en decadencia, templo de una deidad desaparecida en donde las miradas furtivas alimentaban a esa Chavela Vargas cantando Somos mientras otro tequila resbalaba por su esófago insensible ya a sensiblerías de media noche. Por un momento sintió que paseaba por el Q Bar de Bangkok que antes fue de Saigón, hoy Ho Chi MInh City, dispuesto a sentir el sanuk y pensar en vivir el minuto a minuto que depara  la vida. Sin embargo, esa sauna envolvente que impide respirar con facilidad siempresiempresiempre nos devuelve  al Blade Runner de la costumbre y le hizo ver que Hedonópolis es efímero hasta en los sueños y que las discusiones inútiles siempresiempresiempre dejan ese poso que sabe a una mala digestión.
La vida es una hosca supervisora de pasados inciertos y moribundos futuros a los que hay que mirar de soslayo, esperando constantemente a que nos equivoquemos, a que sintamos el gran peso de la duda y encontremos a la vuelta de la esquina el bolero que se haga realidad.

lunes, 22 de enero de 2018

DE VIAJES


Se encontró señalando en el mapa lugares a los que nunca la llevaría, sitios tan conocidos que tan solo por lo que otros ya contaban de ellos sabría que no le agradaría frecuentarlos porque ya no los conocería, los reconocería. Cuánto daño hacen los Españoles viajeros cuando intentan justificar su estancia apátrida en un lugar que nosotros querríamos haber descubierto...
Visitar por vez primera un lugar es una de las experiencia más importantes que el humano puede saborear. No existen naufragios, solo llegadas, conquistas de calles siempre en continuo movimiento sorpresivo para unos ojos que se dispersan para recaudar en su memoria lo que dentro de unas semanas solo serán vagos recuerdos de la momentaneidad a la que nunca le damos el valor que tiene. Será por eso que los amados se cogen de la mano, para incluir otro sentido, el del tacto, y se besan, y adquieren una ambivalencia curiosa al olfato mientras pasan por aquel puesto de castañas cuyo olor inunda la calle. Tampoco es recomendable regresar a lo ya vivido, porque nunca una ocasión es la misma, jamás se puede duplicar un pasado que fue presente. Son dominios con fronteras que quedaron rebasadas por el sentimiento, éso que nadie sabe que es pero que existe y se hace presente siempre que lo es, presente.

jueves, 11 de enero de 2018

MI ÍTACA


La nostalgia dicen algunos que es el único objetivo de las fugas, ese desamparo al que se le pone rostro y por el que todos emiten lamentos de equivocaciones en una estéril búsqueda de la contraseña para poder acceder a la ausencia y desandar ese tortuoso camino biteliano. Se añoran los momentos de desnudez mental y física como una luz intermitente que avisa de un latente peligro. Se extrañan esos paseos por el Trastévere en donde sobraba cualquier naufragio y en donde solo se deseaba repetir la explicación del indeciso.
Guastaría ser Kavafis para poder escribir: "Ítaca te brindó tan hermoso viaje. Sin ella no habrías emprendido el camino. Pero no tiene ya nada que darte. Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado. Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia, entenderás ya qué significa Ítaca..."