domingo, 28 de agosto de 2011

PENSAMIENTOS POST LECTURA.


En La huella del grito, de Ediciones del ermitaño, en su colección, no sé si muy acertadamente denominada Erótica en este caso, aparece ARS en todo su esplendor, físicamente como puede contemplarse, y en esencia como leí en su momento y releo hoy, en silencio, devocionalmente. Habla de Hawa y Aziz, de su visita al hammam y de sus sensaciones transmitidas a las callejuelas de Mogador con el todavía recuerdo tatuado en sus neuronas, reflejantes del mito mogadoriano, de sus casas, de sus alcobas sin puertas, abiertas a patios interiores y éstos a su vez al cielo: donde todo lo exterior está adentro y todo lo interior está fuera, visitando inesperadamente con sus deseos cada esquina de lo natural, lo que desprende reflejos. Descubre ARS la esencia del grito en el deseo satisfecho, el calambre sostenido, el silencio sostenido por el valle del silencio sordo y ...sostenidamente intemporal. Por un momento siento un relámpago por mi espina dorsal del miedo, como la califica el gran Félix Grande.
Decía al principio mi desconfianza sobre si el libro estaba felizmente encuadrado en lo erótico por ser más que todo ello, apoyándome en el reflejo más superficial que para mí posee "lo erótico", celofán de en muchas ocasiones un estéril advenimiento. No hay personas eróticas, ni deseos eróticos, solo personas que desean personas en sus 360º de superficie deseante. Como tampoco hay un lecho y una penumbra ardiendo de delicadeza sino que en él se desenropa la lujuria y braman los cuerpos para dar comienzo y fin, o fin y comienzo. Solo eso.

lunes, 15 de agosto de 2011

EL QALB




En uno de los relatos que ARS nos deja en sus textos nos habla de que existe un término en lengua árabe, qalb, con una gran variedad de significados: centro, espíritu, alma, alteración, algo excitable, cambio perpetuo, transformación, etc. Pero qalb es más, porque no le proporciona separación al cuerpo del alma, y por lo tanto le da gran valor a la imaginación deseante. Algunos filósofos del deseo le han llamado incluso "el cuerpo sin órganos", que se une y desune a necesidad, sin depender de una conexión unívoca.




Y relaciona el qalb con el tambor, un instrumento muy usado por los músicos Gnawa ya citados en comentarios anteriores, y que son una especie de amalgama de antecedentes históricos y actuales en forma de jazz magrebí y subsahariano. Perciben y le rezan al alma que hay en todas las cosas que conforman sus existencia. Tras escuchar un recital de música gnawa es imposible no relacionar tambor, qalb y la ciudad del deseo. Ese instrumento que llevamos en el pecho late con el ritmo del deseo cuando el qalb lo ordena, cuando la razón de la sinrazón dirige su objetivo y provoca el erizamiento capilar, como la imagen de la lluvia la provoca en un estanque. Sentirlo ambos y caminar hacia ser el jardín de Mogador es el objetivo, siempre, buscar ese jardín aún impensado pero generoso a ser encontrado, y por fín dejar de ser innominado.




Mogador puede ser conocido de muchas formas. He conocido a personas a las que he enviado allí para saberse deseantes, encontrar ese destino interior que desconocían y que han encontrado.




Hay un proverbio de un sabio indú que dice:




La vida es un desafío, afróntalo.




La vida es amor, compártelo.




La vida es un sueño, realízalo.




La vida es un juego, juégala.








Mogador y su esencia merece ser incluida en la forma de ser del humano, y más en estos momentos. Piénsenlo.

domingo, 7 de agosto de 2011

AZAR





Le decía Jassiba a Zaydún que el azar ata y desata en nuestras vidas coincidencias sorprendentes, escenas a las que se está predestinadamente buscado, añado yo. ¿O no resultaría desesperante planificar en una hoja de excel todo lo que nos sucederá a lo largo de nuestra existencia...?, ¿no es excesivo no esperar el asombro, el estupor o incluso la turbación que nuestro pensamiento ha ido tejiendo con el paso del tiempo, como hace la araña su camino para llegar a su ... destino...?. Éso es conciencia, la que fotografía con sumisa exactitud Yuan-Wu al decir:


Lo tienes frente a tí.


En este momento te es entregado.