domingo, 3 de octubre de 2010

FALSO ATARDECER.


Cuenta ARS en Los nombres del aire, que en Mogador, cada mes, al mediodía, una bruma púrpura muy tenue llena su aire haciendo resplandecer los muros blancos de un tonor rojizo que llaman "falso atardecer" y que no dura más de quince minutos. Cuando entra en la ciudad impregna todas las cosas tocándolas sin tocarlas, respirando con ellas el mismo aire quieto...
Allí se califica así, "falso aterdecer", al amante que usa maneras sigilosas y no decididas para acceder a la amada. En cierta forma puede ser la demora de esa certificación que otorga al deseo la visa para ser reconocido.
Fatma, mientras se desplazaba por el hammam, sintió el "falso atardecer" en sus labios que se hacían más y más gruesos. Miraba a otra mujer que se alimentaba de los vapores de la tina del agua de la razón y supo que también ella sentía el pulsar de la sangre sobre cualquier confín de su cuerpo atenazado, suspirante y suspirado por su amado-amante. ¿Son solo las mujeres las que sienten sintiendo lo que la naturaleza les insta a sentir, o también los hombres acompañan sus alientos...?.
La generalización siempre es banal pero los Sonámbulos sí notan los tatuajes del "falso atardecer" del que hablan los escritos, añorándolos cuando están ausentes. Está certificado.