miércoles, 21 de junio de 2023

IMPLOSIÓN Y EXPLOSIÓN


 

La vida, esa única materia que se reinicia cada día cuando el sol nos recuerda que el ayer ya quedó atrás, es irónicamente insensata con los que la llevamos con nosotros, la intentamos cuidar y someterla a nuestros deleites. Han de pasar muchos años para sorprendernos con lo que en otro tiempo no habría sido parte nuestra, ni siquiera un pensamiento etéreo y pueril, por no decir de un deseo inmaterial. Hablando de deseos... no creo que los nórdicos se parezcan en nada a los mediterráneos, sin embargo, esas nubes que los acompañan en sus pensamientos, son las mismas que hoy veo pasar por delante de mi ventana, con sus blancos diversos, grises y azuladas perspectivas. No se han teñido, para nada, en su viaje y sí, en cambio nos acercan personas que se han mecido con sus cromatismos respirando torbellinos de deseos muy distintos a los nuestros. Son menos entregados, con menos tatuajes celestiales pero esperando comprender lo que al principio insinué, esa sorpresa sensorial que no se extingue, sino que se expande.