sábado, 24 de diciembre de 2022

EROS


Liberar a Eros se entiende como la vida implementada con el misticismo provocado por el efecto de un juego de fuerzas que libera lo que el cuerpo ha retenido involuntariamente, como anestesiado sin conocer la realidad. Aceptar esa realidad es ver cómo en los templos indios o en el Cantar de los Cantares se le da esa gran importancia y cede el puesto de salida a ese impulso en nada hedonista sino panteológico que no desprecia a la carne sino todo lo contrario, la santifica para hacerla cohabitable con cualquier sentimiento interior. El placer debe ser aprendido y cenestésico, natural y lógicamente interior para que se cocine a fuego lento y surta cuando se precise estimular el sentimiento de amar, el tiempo que fuere.

domingo, 18 de diciembre de 2022

IMAGINACIÓN REAL


Alguien me dijo en una de esas caminatas interminables que en algún momento se empiezan y nunca finalizan, que el ser humano aspira a querer y ser querido, o sea, a ejercer el derecho de propiedad que el amor justifica, y a aceptar sobre sí ese ejercicio de otro. Si ya lo dudé en ese instante, más lo hago ahora. Nunca la propiedad es más que de uno mismo, de su deseo alterable y nunca perecedero, lastimosamente... Al ser humano  le cuesta entenderlo pero cuando lo hace se siente más fuerte, más "perfecto", porque siente esa libertad de la que está hecho, a la que va y de la que viene. En cierta forma es esa nostalgia que se alimenta de un resentimiento con el presente. Es culpable de esa Arcadia que venera. Aquí el "pasado" es la metamorfosis de lo "ideal", eso que nunca llega a existir aunque se resista a ser nebulosa...y se habite tan bien en ella.
Pienso ahora en la atracción física, el deseo carnal de esos espacios erógenos que cada uno posee, zona franca, arte, reserva, "parque nacional", que es lo atrayente, lo investigador para el amadoamente que desarrolla sus sentidos más primitivos para hacerse animal en el más sentido libre de la palabra. Eros le encadena y tortura tomándose su propia venganza entre ambos, de forma perversa algunas veces, aberrante otras, siempre magníficas.