domingo, 9 de marzo de 2014

¿SOLAMENTE LOCURA...?

Esta semana ha muerto Leopoldo María Panero, un extravío de poeta para muchos, buceador en el desierto para otros, inquilino de todos los psiquiátricos que hay en nuestro país y de los que pudieran existir en el caso de que fuera más rentable su existencia que echar a las cunetas a quienes nada saben ni entienden de la realidad que les toca vivir desde que nacen. 
Sus poemarios siempre han sido latigazos de consciencias dolientes, de exagerados volúmenes de neurotransmisores que sus  neuronas eran incapaces de metabolizar, ¿o eran las nuestras...?. Vivía con la muerte sobre sus humeantes winstonianas espaldas. 

"La vida no tiene ningún sentido
alguien lo dijo, alguien que 
ya no existe, algo
que murió hace tiempo, en medio del bosque
"esta selva salvaggia e aspra e forte" 
como dijera el Dante, el hombre aquel que sólo da
y tiembla frente al ser, como un esputo
en pie, en silencio, de rodillas
ante el misterio del abismo,
oh! aquel que tiene las llaves del abismo
las llaves de la locura, el oscuro
final del hombre
al que una horca figura
y en que el ser se disuelve, como por un abrazo
en torno a un esqueleto, que baila
aun en lo oscuro, y ante el ser se arrodilla,
como la nada le reza al ser
y se arrodilla ante él
como Jesús ante la espada, como la espada
cruel ante Jesús, ante la nada.

(Paredón.  Danza de la muerte. Ediciones Igitur. 2004)


Se fue y los voceros salen en las televisiones descubriendo ahora una parte de salud en su insalud mental esquizofrénica y tan solo provocan tristeza por ellos a quienes les vemos y oímos.
Conocí de él por un docudrama, un cinema verité o como quiera decirse titulado El Desencanto, dirigido por Jaime Chávarri. Reconozco que me heló la sangre ver aquella familia deshecha entre ellos y por ellos, vomitando temblores, susurrando a gritos la vacuidad de una vida que podría haber sido otra muy distinta en una España muy diferente a la actual, en la que ellos serían una especie de ejemplo, y sí, lo fueron... de decadencia, mentira y traición para y con sus míseras existencias. 

Aquellos que vivimos en un dentrofuera de la realidad más abyecta llegamos a comprender a quienes se refugian, como imagino hizo Panero, en una coraza de palabras e ideas que en nada tienen que ver con la serenidad de quien se dociliza para seguir viviendo. Tal vez sea ésta una de las consecuencias de que existan Sonámbulos.

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