sábado, 27 de abril de 2013

PANES SONÁMBULOS

El oficio de panadero es muy adecuado para aconsejar la forma de mejorar la vida amorosa del amanteamado; el de antes, claro, el tradicional, no el actual, todo industria, nada arte. Posiblemente tenga algo que ver también en la perfección de un buen deseante el desdén o falta de rigor en buscar la mejor harina, y no ir por la mejor agua, la mejor levadura y sobre todo el mejor fuego para hacer crecer un buen amor, un hipersentir deseo del que parece se adolece o se extraña cuando de él hablan algunos. 
El maestro panadero  está atento al calor que se crea en el interior del horno, a la circulación del aire entre sus panes aún no aptos para ser comidos, que están en trance de serlo. Dice que se mueve bien o que se estanca, y que le ha de dar o quitar calor, que nunca está en suspenso, jamás es estático, y que cuando piensa que lo es... se le quema y ha de tirarlo... Es por eso que los Sonámbulos están muy atentos al calor que se crea con sus amanteamadas, que da forma, elabora y permanece en ellas. Y aún más, en el enfriamiento del horno, que cuando lo hace de forma repentina la masa se quiebra y pierde su firmeza... como le sucede 
al maestro panadero. Dicen los expertos que los mejores panes son aquellos que tienen dos cocciones, una más rápida y decrecida, y otra que arrebata la caída levantando la masa hasta su perfecta cocción, más serena, más perfecta y notablemente sabrosa, únicamente valorada por los verdaderos expertos .

No hay comentarios:

Publicar un comentario