domingo, 7 de abril de 2013

HOMBRE-AUSENCIA

Es cierto, la mujer hace el amor de otra forma. El amor le entra por la cabeza y baja luego por todo su cuerpo. Aunque siempre hay excepciones. Como la que me contó una amiga, que dice se le metió por otro sitio, sin que ella se apercibiera, se coló en su vida por entre las piernas al mar que abrió soñando un suicidio de amor. ¿Pensaba en La Storni?. Pero era la experiencia de un hombre-ausencia. ¿Se negaría a sus miradas, a sus exilios...?. Definitivamente fueron los latidos acelerados de su aliento quienes le dijeron de sus venidas y sus marchas. Pronto comprendió que sus presencias eran producto de sus frecuentes enamoramientos de hombres-ausencias, de tal vez una viciada verdad que funcionaba como un talismán para los huidizos tequiero, los mentirosos teadoro, las indescifrables sonrisas que acompañaban el encanto y las confidencias de su hipotética pareja.  Te alojé en la que ya no soy, le dijo un día, porque nos hemos viciado con un veneno sin salida digna. Seguiré diciéndome que ésta es la última vez que estoy contigo.
Y así fue como ella pasó a su historia, la propia, la que le acompañará en su último viaje... una sonámbula más.

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