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jueves, 6 de febrero de 2014

PUZLE


Le confesó que recorría las calles subrayando su ausencia, despoblando su melancolía, ignorando el por qué de la pérdida, aguardando su regreso como la amanteamada se sienta sobre las rocas buscando en el horizonte una huella que le de fortaleza para seguir esperando la barca de su amadoamante. Ocasionalmente se autoengañaba con una esperanza quebradiza como una oblea, y se preguntaba si sería diferente la demora del alma en caso de conocer lo que sabía: que todo nunca es para siempre, que del resto apenas tenemos noticias. 
Le contó que sus sueños ya no lo eran, que se habían convertido en sinfonías batientes de melodías inacabadas. Recordaba el inventario poético de deseos incumplidos, o realizados, ¡peor aún!, como si fuera la tradición del adab: trabajo que a la vez es un poema, destino de la literatura arábigoandaluza que disciplinaba los pensamientos por muy incomprensibles que fueran. Veía claramente la geometría sutil, la arquitectura que esos deseos habían construido en el espacio secreto de la imaginación de los creadores. Se debía descreer que algunos cuando llegan, incluso antes, ya se han ido... 
El Sonámbulo, en aquel instante, solo acertó a decir que, antes de ingresar en la casta, la primera vez que no durmió por alguien estaba solo, y que es turbador sentir la compañía de lo que no ha sido, que el humano no atiende a sus propios mensajes, los que crea él con sus formas y maneras, que nunca son mudas sino que hablan para el interior. Desprecia mil palabras, quédate solamente con la que te traiga paz, recuerda que dijo Siddharta Gautamá. 
Somos un puzle por construir. Cada día aprendemos enseñanzas nuevas. Hasta nuestros defectos hablan de nuestras virtudes. Tan solo hay que oirlos. 

lunes, 30 de julio de 2012

MEDITAR

Leí que:
Si puedes convertirte en espejo, te habrás convertido en meditador. La meditación no es más que la pericia de reflejar. Y ahora, en tu interior, no se mueve ni una palabra, y por ello no hay lugar para la distracción.

Los Sonámbulos han aprendido con el paso del tiempo a valorar lo que realmente no tiene precio, lo que no puede comprarse con euros, dólares o yuanes. Tal vez por eso vivan con la sensación de ser incomprendidos por los que les rodean, por los que no entienden que valoren más el silencio, una conversación inteligente o estar sentados sobre el césped viendo pasar las nubes. Resultan sospechosos...

La meditación acaba siendo imprescindible para el Sonámbulo. Alguien le dijo un día que nunca ya olvidaría: Todo lo difícil debe intentarse mientras es fácil... Y así continúa, meditando.

sábado, 26 de mayo de 2012

ELOGIO DEL INSOMNIO





Una vez más reconozco que estoy de acuerdo con ARS. El silencio de la noche es creador, es la perpetua necesidad del humano para escuchar y escucharse. De poco sirve pasar viviendo si no se escucha qué nos habla lo que por el día no se oye por las interferencias nuestras y ajenas... Sería muy recomendable que la noche tuviera alguna hora más, o minutos... ¿...o segundos imperecederos?. 
La noche si no se la duerme la hemos etiquetado de insomne, y a aquellos que no duermen como los demás, que se niegan... se les llama sonámbulos. En ellas, dice ARS recientemente, se vive delirantemente. La forma en que se viven esos instantes, seguro, son los que se desean, los que el YO decide qué hacer sin detenerse a medir las consecuencias o autocensurarse, éso ya lo hará cuando despierte... El  Sonámbulo vive otra vida, "siente" otra vida. Sabe que su vida es única, que sólo a él le pertenece... ¿o será, tal vez, que él pertenece a tal vida...?.

En ocasiones, el Sonámbulo no sabe que lo es... Me contó ARS la vez que cuando presentó uno de sus libros del quinteto de Mogador, cómo en voz bajita se oía decir a algún asistente: Yo también soy un Sonámbulo. Y luego otro. Y otro en tono más alto. Y otro. Y otro... hasta que fueron muchos los que así se sintieron, los que advirtieron sosegada y liberadamente que eran éso, Sonámbulos... Al fin lo habían descubierto.

Me recuerda ésto al párrafo escrito en Nueve veces el asombro: "... en el que Tarik, amante y alfarero, reflexivo y tenaz, piensa que el horno es el gran misterio de los alfareros. Que uno puede tratar de reducir la proporción del azar, controlar todas las variables que son posibles y aun así el misterio apasionante permanece. Es más, piensa que cuando el ceramista logra sacar del horno exactamente lo que había planeado, su pieza tendrá algo de fracaso, aunque parezca perfecta. Algo habrá de obra muerta, muda. Porque en el arte de la alfarería es necesario que el horno aporte más de lo que se esperaba". Y así sucede con el despertar del humano, que posiblemente su verdad, quedó en la noche, en el sueño que los neurofisiólogos denominan reparador y al que nosotros reconocemos como el vital.


El último libro de ARS lleva por título: Elogio del insomnio.


sábado, 24 de marzo de 2012

ASÍ SOMOS, ASÍ NOS HEMOS HECHO.




El caminante se acercó al Sonámbulo y le preguntó:



- ¿Qué dirías si no traigo nada conmigo?



- Tíralo- le replicó el Sonámbulo.



- Pero si no traigo nada...



- Entonces, carga con ello.






Caminar por la vida implica experiencia. Cada uno lleva la suya, diferente a la de los demás, en sensaciones y sobre todo, en intensidad. Si no se consigue, implica haber desperdiciado lo más importante que a un ser vivo se le ha dado, aunque fuera sin su permiso. Por ello somos todos tan distintos, porque unos han conseguido hacerse con ella y porque otros han sido ignorantes.

lunes, 5 de marzo de 2012

EL BAILE




En ocasiones, la vida proporciona encuentros inesperados que recuerdan episodios vividos. Así sucede en En Los labios del agua, cuando Maimuna es hallada por quien en sueños pasados la tuvo entre sus brazos, la perdió y la buscó denodadamente. Bailaron y ante la confesión de él, también ella le confesó que le sucedía lo mismo.


- Somos dos fantasmas bailando.


- Dos fantasmas de carne y hueso.




Maimuna hacía del baile una ascensión maravillosa por eso que llaman en su país "los nueve niveles de la escalera iluminada". Los que, según decía, "dan luz al cuerpo desde adentro y llenan de alegría a todo lo que en él esté vivo". Aquellos nueve niveles de los que luego se enteraría su pareja, finalizaban en el que llamaban placer sin nombre, el que es privativo de quien baila, solamente de él. Maimuna le confesó que iba pronto a casarse con su novio en su país, pero que él no era como ellos dos, no profesaba el entendimiento interior. Sin saberlo, Mamunia estaba hablando ya de los que entonces no tenían todavía nombre, de nosotros, Los Sonámbulos.



domingo, 4 de diciembre de 2011

PALMERAL DESEANTE y DESEADO



Se sabe en Mogador que algunos de los andalusíes expulsados de España se instalaron allí varios siglos antes de la nueva fundación en el siglo XVIII y las murallas que ahora conocemos. Uno de ellos fue un descendiente de Ibn Hazm de Córdoba que construyó un palacio y un palmeral excepcional.




Estar en su interior semeja estar dentro de un lugar sagrado, entre luces y sombras, celosía que apenas permite la entrada de la luz y desde fuera se hace totalmente opaco. La frecura de los helechos le proporcionan el agua que necesitan para que sus entrelazadas ramas nos recuerden la arquería de la Mezquita Mayor de Córdoba.

Se dice que este alarife andalusí, dolido de añoranza, no cedió a su deseo de contemplar aquellas columnas de su tierra natal y no cedió hasta hacerlas vivas emigradas en serenas construcciones orgánicas para deleite de los que le siguieran en la vida.




El Sonámbulo también se siente emigrante, y su deseo le hace sembrar por equilibrar su sentido, para amortiguar el desequilibrio que la desazón le ocasiona y le agita. Su palmeral respira y se arquea en la sombra que le busca y ... lo encuentra