jueves, 1 de septiembre de 2022

PLACERES



Aquella noche todos los placeres del baile estaban en ella, del mismo modo que una llama en la oscuridad se contempla cómo disfruta de sus divagaciones lumínicas. Hacía del baile una ascensión maravillosa, lo que en su país llamaban los niveles de la escalera iluminada. Eran varios y cada uno contemplaba su explicación. Según decían, dan luz al cuerpo desde dentro y llenan de alegría a todo lo que en él está vivo. Ella era vida.
Lo primero que hicimos fue explorar el placer discreto, el rigor de seguir el ritmo de la música, que lleva también al placer de contenerse, sabiendo que la contención repetida pero bien ritmada se tornará en un placer más prolongado. La experiencia final del baile, la última sensación luminosa se consigue siempre como producto del rigor, de la disciplina rítmica, y aparece siempre de forma progresiva, nunca de golpe ni sorpresivamente... Le sigue la conciencia del cuerpo, ese placer que siente sus movimientos, su cansancio, sus límites. Las diferentes partes del cuerpo que bailan, por instantes adquieren una extraña autonomía, sentidas desde dentro por una especie de espíritu musical y entonces el baile se convierte en una pequeña presión que insiste en brotar al exterior. 
La cintura y el vientre eran espacios favoritos para este torbellino pugnante por desplegarse, y su forma de atracción superaba en ella a otras que podrían ser principales. Qué decir de sus sinuosas caderas arrasando cualquier forma corpórea que sobresaliera de él y que se transformaba en implícita invitación a la fusión corpórea y jadeos eternos que suplantarían palabras...

(continuará)

sábado, 13 de agosto de 2022

ISLA TERAPÉUTICA


 

La llegada a cualquier isla desde el aire siempre tiene ese plus de bienestar que acompaña al viajero, ya sea una isla exótica u otra relacionada más con su ADN. En este caso se aunó además ese halo de misterio que proporciona la oscuridad cuando es la noche quien te recibe y te acuna con su silencio indispensable. 

Huir de lo que disgusta ayuda mucho a dejar de ser tono grisáceo y empaparse de la acidez de un origen del que se huye. Observo desde la ventana del pájaro y percibo la isla recibir al foráneo con atmósfera  de sales y ruidos no habituales que le conducen a cierta disposición a sentir más de cerca los sueños incubados, los inquietantes interrogantes que puedan llegar o hasta el olvido de los malestares que antes acuciaban. A la isla cuesta llegar y de la isla cuesta huir, precisa toda una logística imposible de ser espontánea. Por ser, hasta es complicada que ayude a que la memoria no se disculpe de los recuerdos. Que se lo pregunten a Ulises...

Ser isleño proporciona una personalidad peculiar, congénita, que aferra a quien le acepta a ser complicado convertirse en inerme cuando imagina abandonar o abandonarse. Y mientras el recién llegado duerme sus cuitas, la vida hace de las suyas, por ejemplo...ir pasando. Cruzarse con el/la habitante de una isla es hablar con los ojos, prescribir conatos de acercamiento o de entablar lenguajes apareantes. Me lleva esta sensación a otra isla en donde dejé enterrados misterios que nunca saldrán a la luz, aunque los olvidos tengan formas sofisticadas de permanecer y formar presentes donde ya solo existen pasados.

A la isla hay que adentrarse... y volver a su orilla cuantas veces sea deseable para ser recibido de nuevo, y así continuamente...

miércoles, 3 de agosto de 2022

ESTELAS


Caminando por las laderas de una vida ya extensa... e intensa, me encontré uno de esos sabios anónimos que frecuentan las autopistas de la existencia, y me dijo que hay dos tipos de afirmaciones opuestas que sin embargo son igualmente válidas, porque la vida es contradictoria y paradójica, y esas afirmaciones son:
                    
1: Todos somos iguales, y 2: Todos somos diferentes.

A los que nos gusta leer biografías, verdaderas cartas de navegación de una existencia en donde puede aprenderse cómo otras personas han manejado los mismos retos a los que luego uno mismo ha de enfrentarse: los bajíos del envejecimiento, los arrecifes de enfermedades, los devaneos del destino, como siempre incierto. Además, en las biografías, puede enterarse de peripecias únicas (todos somos diferentes): encuentros con sirenas, tesoros sumergidos, avistamientos del pavoroso Kraken.
Sin embargo, hay también etapas de la existencia en donde el caminar tiende a ser usualmente igual en todos, mezcla de momentos felices (nunca felicidad integral) y asistencias iluminadas de burbujas melancólicas teñidas de emocionantes sabores a cítricos explosivos que sugieren eternidad íntima. 

Hay una frase de Henri Michaux que dice así: "El yo es un movimiento en el gentío". Magnífico!!!. En la multitud que nos habita, el yo es un garabato fugaz, una estela de humo que muta constantemente. Eso somos y en eso nos transformamos conforme pasa el tiempo. Gozar el momento, reinventar constantemente todo lo que tiene que ver con el humano, como propugnaba Rimbaud, es lo que se debiera abanderar, sabiendo de la precariedad de nuestras realidades. Es bueno entenderlo quien aún no ha llegado a ello.

martes, 19 de julio de 2022

GUIRNALDAS SERENAS EN UN CALUROSO DÍA DE VERANO.


Se decía en Moby Dick que los lugares verdaderos nunca están en ningún mapa, que nadie los hallará por mucho que los busque. Y es así, jamás esa traducción morfológica de un instante podrá situarse en una coordenada y ser repetida su experiencia. Somos seres vagabundos de una sociedad que se ha desentendido de sí misma y transformado en transparencias mutables con sensaciones que han abandonado el primitivo misterio de ser representantes del deseo, eso que los integrantes de la casta conocen y convulsionan a veces exageradamente...

Recordó lo dicho, que las heridas que no sangran traen sus propias gangrenas, cuando alguien le preguntó cómo construir el olvido, que cuando proliferan las nimiedades, desesperan sin complejo de inferioridad. La vida es una carretera de la costa, desde donde se ve el gran azul en momentos desiguales que provocan el desasosiego de la pérdida al desaparecer tras un recodo del camino dudando si fue un espejismo hasta que de repente regresa a nuestras pupilas amplio, majestuoso, reverberante, recobrando la serenidad que evoca el ruido de las olas sobre las rocas. Su presencia, sin saberlo, era precisamente el silente ceder de la conciencia sobre el ánimo de ignorar esa personalidad que despertaba recelos a quien la conocía, porque su desvelo vital fue lo que le animaba a llenar un vacío con sus pensamientos, con el deseo de cancelar su mundo afectivo de la manera que había aprendido a hacerlo, o posiblemente de no poder efectuarlo como debiera haberlo hecho en su momento. Posiblemente esa era la atracción que oblicuamente ejercía con quien se cruzaba desprendiendo el aroma del deseo, el que fuera, aquel que podría ser principio y fin.
Despertarse lleva a veces años... piénsalo.

domingo, 19 de junio de 2022

PENSAMIENTOS ZOZOBRANTES


Aquella noche la presentía diferente. Las imágenes gemían y el viento las despojaba en abrasados círculos. ¿Qué sueños, qué senderos de nieve se habían recorrido hasta llegar al Sonámbulo?, cómo había ocurrido el encuentro?. Se había vertido sobre él ese éxtasis del que habla Cicerón y que no es más que un milagro gratuito y esporádico al que pocos descubren y menos aún conocen.
Adivinaba el canto de los gallos nocturnos, los caminos que se ensanchan para quienes se van: un camino maldito para quien persevera. Dentro del esplendor de toda transparencia la tierra fosforecía. La tierra de ese estío persistente, del viento detenido que convoca al vacío, y la zozobra maldita le convocaba a pasados desfiles de sombras que encendieron sus entrañas en apasionados sentimientos acampados sobre el agua marina. 
Uno de los muchos sabios con los que se encontró por el camino le dijo que la sola posibilidad de no despertar hace del dormir una despedida llena de experiencias, de dolores y sinsabores a los que hay que dejar pasar para mudar la conciencia, trascenderse a sí mismo, como definen al individuo que siente el orgasmo, que se esfuma, se evapora, se le derrite el cuerpo, se suspende el mundo...

jueves, 16 de junio de 2022

ETERNIDAD DEL AMOR DESEANTE


Existen Scherazades de nombres muy diversos que disfrazan noches de pasión y deseo con la codicia y credibilidad propia de un peregrino en busca de paraísos inexistentes. Y son esas convincentes memorias las que les posibilitan seguir existiendo, siendo sultanas en tierra de nadie, o pasar a convertirse en una triste copia de Nina Simone cantando Wild is the windY es que siempre hay momentos que valen vidas. 

La vida de los amadosamantes sonámbulos tienen ese inconfundible aroma a los poemas lorquianos que si no se leen con el rumor de una guitarra de fondo no se entienden, aunque posean ese sinsentir que acompaña a los sueños imposibles y eternamente atormentados; de igual manera que el amor nunca ha de entenderse, ha de sentirse, hacerse, ser una necesidad o no ser nada, ser recuerdo o ser reenajenado sin posible recuperación, porque el amor, por escaso que sea, es un pájaro, no hay que cortarle las alas para que no se vaya, no se encierre por temor, ser suspicaz de y con él. Al amor hay que ir, sin esperar,  sin billete de vuelta, aunque sea en low cost, con el cuerpo concentrado en las manos y contando con los dedos los momentos que se ha sido feliz con él. 
Dicen que la juventud es la edad predilecta para el amor, para hacerlo... Es posible aunque no lo crea en lo más mínimo. Discrepo desde lo más profundo porque el amor no tiene edad para ser deseado, su eternidad mientras dura lo explica perfectamente, aunque la eternidad dure siempre más que cualquier otro sentimiento y que la eternidad sea de cristal...como un sueño.

jueves, 2 de junio de 2022

INDEFENSO


Cada mañana estrenamos algunos miedos nuevos, me dijo. Y yo le respondí que los fantasmas defraudan al aparecerse.

De la misma manera  que  hay espejos que son expertos en apariciones, en verdades ocultadas por palabras que disgustan escuchar, hay miradas que reflejan el silencio ambiguo de evitar creer en su inexistencia. Sus palabras eran siempre arrojadas; en cierta forma como esas olas que baten las rocas de aquella ciudad de los deseos destruyendo playas ausentes para evitar temerarios peligros en forma de diálogos y llevarnos a calas escondidas donde refugiarse de miradas lascivas. 

Buscar diálogos sin excesivas palabras es la esencia de todo integrante de la casta, revitalizar espacios descarnados que caractericen el desaliento vital. Por ello tal vez, nos gusta observar y hablar mediante signos y silencios. Siempre, de una u otra forma, somos buscadores de ese agua literaria que facilite el crecimiento de esa plantita que pugna por hacerse mayor. Masticamos aire, aprendemos a querer, que no es más fácil que aprender a sufrir. Somos adoradores de esa desnudez mental y física como una luz intermitente que avisa de un cierto peligro. Recuerda el Sonámbulo a su resignadamente triste Kavafis al decir: " Ítaca te brindó tan hermoso viaje...Sin ella, sin él,  no habrías emprendido el camino". Y es que cualquier memoria nunca debe ser recuerdo sino realidad atemporal, frágil para unos, marmórea para otros.