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lunes, 23 de abril de 2012

EL AHORA.


En ocasiones nos es bastante difícil separar el ahora del futuro. Cuenta una historia zen:

Un guerrero japonés fue capturado por sus enemigos y encarcelado. Aquella noche no podía dormir porque al día siguiente sería interrogado, torturado y posiblemente ejecutado. Entonces surgieron en su mente las palabras de su maestro zen: El mañana no es real. Es una ilusión. La única realidad es el Ahora. El verdadero sufrimiento es vivir ignorando el Dharma". En medio de su terror, súbitamente comprendió el sentido de sus palabras, se sintió en paz y durmió tranquilamente.

En cierta forma. este relato se trataría también de una analogía con el hedonismo, ese gran pecado capital para algunos hasta que llegan a la parada de la vejez, esa estación llena de verdades llenas y sobre todo de demasiados arrepentimientos. El Ahora debiera ser tratado con mayor reconocimiento, menor discipliencia, porque en él está el germen del mayor de los deseos, de la vida. 

miércoles, 4 de agosto de 2010

APRENDER A MIRAR

Dice un proverbio japonés que "El sentido de la vida, es dar a la vida sentido". Parece tan sencillo pero es muy difícil para desgraciadamente tantos... En realidad es motivación lo que nos mueve. Desgranar cada día como lo distinto que es del anterior, y fundamentalmente librarse de lo tóxico para adoptar el hábito de no tener que pensar en ello para hacerlo.
Recuerdo que un día, un sabio indio fue a entrevistarse con un Buda.
-He oido decir que el budismo es una escuela de iluminación. ¿Qué método utilizáis?, ¿cómo es vuestro día a día?.
-Andamos, comemos, nos lavamos y nos sentamos- respondió el Buda.
-Pero... todo el mundo anda, come, se lava y se sienta. ¿Qué es lo extraordinario?.
-Sabio hombre-respondió el Buda- cuando nosotros andamos, somos conscientes de que andamos. Cuando comemos, somos conscientes de que comemos... Las personas, en general, cuando andan, comen, se lavan o se sientan, no son conscientes de lo que están haciendo.
-¿Y eso es lo que puede ayudarnos a acercarnos a la iluminación y abrirnos a la naturaleza del buda?.
-Todos los seres humanos son intrínsecamente budas, dotados de sabiduría y virtud. Pero, como los espíritus de los hombres están cegados por el pensamiento ilusorio, ellos no se dan cuenta.
Imagino, desde la ignorancia de la que me estoy seguro poseer cuanto más años cumplo, que gastaré toda mi vida (lo que me queda ya de ella) en busca de esas enseñanzas que están en mí y que cada día intento encontrar... El día que no lo haga mi vida habrá perdido sentido.

sábado, 1 de mayo de 2010

ZEN Y SONAMBULISMO MOGADORIANO.

Sentirse dentro de algo/alguien, fundirse en la materia con la intensidad de quien desea resulta ser el abandono más perfecto de quien va en busca de su propia perfección interior. El zen ayuda a sentir este tipo de sensaciones, y éso permite cambiar el modo de observar la vida, la hace más suya, menos problemática con uno mismo, reduce todo a lo mínimo, a lo que de verdad importa...
El zen aconseja abandonar nuestras opiniones, ver y encontrar a través del conocimiento. Precisamente de ello habla ARS en un capítulo de Los jardines secretos de Mogador, de cuando observa a su amada durmiendo en la cama, de cuando una parte de su cuerpo le recuerda a la manzana de la que habla Henri Michaux cuando visitó Mogador.
Los sonámbulos son grandes observadores. Disfrutan viendo. Se acercan a esas unicidades que en nada son lo que parecen, que son lo que ellos sienten, como la manzana de Michaux y su deseo de estar en sus adentros, como el cuerpo de su amada, al que desea orgánicamente, conscientemente.
Para acceder al conocimiento se precisa primero tomar consciencia de nuestros sentimientos negativos, que son oscuridades que nos mantienen tensionados, falseando lo que nos rodea, confundiendo nuestros sentidos. Hemos de convencernos que tales sentimientos están sólo en nosotros, no en la realidad circundante: la pared con la que nos golpeamos no siente dolor, la tormenta que me acompañó ayer en mi regreso no se siente ofendida...Y aún más, tales sentimientos negativos no forman parte de nuestro yo verdadero, sino del yo social, ése que creen que somos los que nos rodean... Son, esencialmente, sentimientos que pasan, se suceden,son erradicables, ni nos pertenecen ni les pertenecemos. Y no creo que precisemos en nuestra propia naturaleza el éxito o el fracaso, la ambición, la suerte o el odio. Para ser nosotros, (no sé si llamarlo felices o lo que se le parezca, diría más bien, equlibradamente estables) solo se precisa abandono y desasimiento de lo innecesario, éso es lo que el zen aconseja.
La llegada de todo sonámbulo a Mogador y sentir sus jardines secretos le lleva a aprender la esencia zen sin más estudio que su propia reflexión.