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sábado, 25 de enero de 2014

MOVIMIENTO SEROTONINÉRGICO



Eligió ARS para la portada de su libro La mano de fuego (Alfaguara México) un cuadro de Edouard Debat-Ponsan titulado Le massage. En él, una mujer africana con el torso desnudo proporciona un masaje en un baño turco de la época, probablemente en un hammam, a otra joven. La carga erótica que desprende esta imagen no es la ocasionada por el pecho desnudo de la terapeuta sino por la sumisión, la letargia que se observa en quien recibe el masaje proveniente de unas manos fuertes pero a la vez suaves y dóciles con el cuerpo del que desea extraer las ensortijadas sensaciones por las que ha solicitado las fricciones liberadoras. Incluso su pie izquierdo apoyado sobre el contrario lo comunica. ARS lo califica de erotismo sonámbulo, ése que se entreparentesiza, detiene el tiempo sostenido por el sopor de quien se sabe está en su propio shangri la. 
El sonámbulo, cualquiera de ellos, sabe que las metas, si no cuentan con el deseo, son solamente llegadas, al igual que sin pasión no hay movimiento y menos aún... emoción. En Le massage se intuye movimiento, letárgico, sí, pero movimiento interior, neuronal, serotoninérgico.

viernes, 24 de agosto de 2012

LA ESPIRAL



Todos en Mogador saben que la espiral es una imagen representativa del deseo. Lo supo Aisha cuando se la enseñó a Fatma en forma de carta de adivinación, carta aúrica.

En Mogador, como cuenta ARS en uno de sus libros, la espiral son sus calles: la calle principal, La Vía o calle del Caracol, y otras. Dan giros desde las murallas que rodean toda la isla a la plaza central, donde están los baños públicos y los tres templos de las religiones que conviven en ese puerto. La ciudad, para sus habitantes, sigue contando ARS, era y es la imagen del mundo entero: un mapa de la vida tanto externa como espiritual de los hombres. Sus cuatro torres situadas en la muralla circular señalan los cuatro puntos cardinales. En cada uno de sus giros La Vía luce una fuente. Ellas insinúan que el agua corre por la espiral hasta los baños del hammam, lavándolo todo y a todos.
Los Sonámbulos suspiran, aunque  temen, la presencia del deseo. Es, posiblemente uno más de sus pensamientos paradójicos, porque todo a partir de entonces será espiral, todo confluirá, se traducirá, alimentará de forma desaforada sus vidas de forma que sus sueños no serán más que ilusiones magnetizadas del continuo devenir del destino del que sabe no puede huir. El destino persigue a sus víctimas hasta el mismo burladero y se queda ahí, imperturbable, inflexible y estoico... esperando. Ellos lo saben, como Fatma lo sabía, y aún así, no se resisten porque saben que no se puede poseer del todo... sin ser del todo poseído.

lunes, 26 de octubre de 2009

ARTESANÍA.


"Para convertirlo no solo en jardinero sino en el mejor, fue tocado con cuidado en la cabeza por los tres arquitectos magos incrustándole cada uno, como una herencia extraordinaria, su propia pasión dominante. Así, además de continuar gozando sus cualidades anteriores, el nuevo jardinero quedó poseído por tres grandes pasiones: el primero, un gran hedonista, le transmitió su interés desmesurado por las flores; el segundo, el más hábil, lo impregnó del placer de trabajar incansablemente con las manos; y el tercero, el más santo y dominante de ellos, su absoluta pasión por la geometría. Asumiendo además que ésta, por su perfección, era sin duda la última manifestación de Dios".
(De ARS en Los jardines secretos de Mogador)
Todo aquel oficio cuya esencia brota de las manos lleva consigo la reflexión. Es por ello que se le permite el espacio suficiente para modelar su pensamiento, su idea, para que cuando se externalice sea lo más cercana a la realidad que propone su mente.