sábado, 7 de enero de 2012

CACTUS DESEANTES




Releo cuanto dice ARS acerca del Jardín de cactus de Mogador, plantas que alguien llevó desde su Méjico natal a la ciudad del deseo, jardín que habla de extravagancias hacedoras de realidades sonámbulas basadas en el origen mismo, en su propio genoma del que desconocía ser poseedor...


¿O no es tal que un cáctus habite en donde, realmente, debiera haber estado siempre... ?. ¿...O fue de él de donde partió hacia tierras lejanas para más tarde orquestar su regreso?.


¿Tienen memoria esas plantas, supervivientes de climas angostos, ahorradoras de lo que a otros sobra o ahoga...?.


¿Será este mensaje encubierto de parquedades lo que inhibe impulsos que el espíritu deseara manifestar...?.


Es, posiblemente, la alocución de un misterio el que nos une a otros de los que nunca se supuso poder llegar a estar unidos, cimbreando momentos sobre la diáfana estructura, medular en esencia, de un acercamiento, de una respiración acompasada de contemplaciones jadeantes. Tal vez pueda ser ese agua ahorrada en resecas tardes tropicales lo que inunda esa unión atemporal, como lo son las que permanecen por siempre, una palabra asustante pero, en definitiva... deseante.

lunes, 2 de enero de 2012

¿SUEÑOS O REALIDADES?




La imaginación resulta ser uno de los ejercicios más potentes para el cerebro humano. La sensación de encontrarse en espacios en donde se dejaron partes de una vida son el impulso para continuar el sendero al que antes otros decidieron que debíamos venir. Del mismo modo, entremezclar recuerdos fomentan la creencia de que la realidad nunca es la que es sino la que desearíamos que fuera.


He conocido personas cuyo viaje interior no tiene regreso y cuya alteración a ojos de los demás no son más que heridas que nunca cicatrizarán. Una de ellas se llamó Kadiya, una huella de repetidas ausencias. Nunca nadie le conoció en profundidad, tan solo se sabía de su existencia en unos minutos cuando su conversación podría serle de un cierto interés. Tras ellos, el limbo volvía a aparecer, enhebrado con hilos de una resistente seda que obturaba cualquier conato de sumisión a la más primitiva cortesía. Nadie nunca sabría qué neurotransmisores silenciaban un origen o un destino. Ése era su misterio, ése su destino.

viernes, 30 de diciembre de 2011

STAND BY.




Recuerdo cómo fue la última tarde que ví tensarse la línea del horizonte frente al gran azul, sentir que una vez más el tiempo se detenía y sentaba a mi lado, impasible y silencioso para permitirme recuperar la memoria.



De algún modo, las sensaciones que me inspiran esos momentos nunca más las reivindico cuando estoy de vuelta. Simula que parte de mí se ha quedado atrás y que espera mi regreso. Es como la arquitectura de un deseo construido en el espacio secreto de mi imaginación y a la que en muchas ocasiones valoro más que la realidad que vivo a diario. Me resisto a creer que es solamente un inventario poético, un residuo nuclear del que hace centenas de años no puedo acceder porque se encuentra estanco allá lejos, in y no out.



Definitivamente, si el ser humano, si yo como tú, somos materia, prefiero sostenerme en la cadencia de un deseo que en la realidad de un suspiro.

jueves, 8 de diciembre de 2011

CERÁMICA y AMOR.





Tarik dijo que el amor, como la alfarería, son ciencias experimentales que tienen a los cuatro elementos como materia prima: aire, agua, fuego y tierra. Todas dan y quitan con desenfado en la intensa transformación de la materia prima de la vida, que son la cerámica y el amor (recogió ARS).



Hacer el amor, no practicarlo, hacerlo, transforma. Se sale de los brazos amantes como del horno, que conjugó los elementos hasta hacerlos uno. Una pieza bien lograda es tanto la realización de un sueño, como pie para uno nuevo, que lo suspende y le solicita ser alcanzado, como si fuera una leyenda de las mil y una noches.



Añade el cronista, que una buena obra de barro es un recipiente que graba todo lo que somos y lo que deseamos llegar a ser, nuestras alegrías y angustias, nuestras miserias y victorias, las reales o las imaginadas, que para cada uno son de igual valor. Y son tan reales que ante ojos que saben ver, eso se vuelve evidente. Dicen que un prestigioso ceramista chino podía saber, al tocar una porcelana, exactamente qué canción estaba pensando el gran maestro que la creó. En el amor sucede lo mismo, todo lo que somos lo estamos comunicando con una caricia, con un beso, con una mirada que dice lo que las palabras aún están confabulando revelar.



Y cuando los amantes han salido del horno de su encuentro, añade el maestro Sonámbulo, deben tener sumo cuidado para no quebrar la pieza que han concebido y que son ellos convertidos en amantesamados. Porque la memoria del amor es frágil, y cualquier torpeza, fealdad o desatención rompe el barro de un bello vínculo al instante.






Inspirado en La mano del fuego.

domingo, 4 de diciembre de 2011

PALMERAL DESEANTE y DESEADO



Se sabe en Mogador que algunos de los andalusíes expulsados de España se instalaron allí varios siglos antes de la nueva fundación en el siglo XVIII y las murallas que ahora conocemos. Uno de ellos fue un descendiente de Ibn Hazm de Córdoba que construyó un palacio y un palmeral excepcional.




Estar en su interior semeja estar dentro de un lugar sagrado, entre luces y sombras, celosía que apenas permite la entrada de la luz y desde fuera se hace totalmente opaco. La frecura de los helechos le proporcionan el agua que necesitan para que sus entrelazadas ramas nos recuerden la arquería de la Mezquita Mayor de Córdoba.

Se dice que este alarife andalusí, dolido de añoranza, no cedió a su deseo de contemplar aquellas columnas de su tierra natal y no cedió hasta hacerlas vivas emigradas en serenas construcciones orgánicas para deleite de los que le siguieran en la vida.




El Sonámbulo también se siente emigrante, y su deseo le hace sembrar por equilibrar su sentido, para amortiguar el desequilibrio que la desazón le ocasiona y le agita. Su palmeral respira y se arquea en la sombra que le busca y ... lo encuentra

domingo, 13 de noviembre de 2011

¿QUÉ ES LA RAZÓN?

Hablaba ayer con un amigo y salió la razón. ¿Qué es la razón, cuándo se logra, dura siempre...?. ¿Los dieciocho, los quince, los dieciocho años..., nunca...?.

Según. Para unas cosas, le dije, la adolescencia comienza a tener herramientas ya para sostener un juicio que puede ser contemplado como similar a lo que entendemos todos por...razón, pero la verdadera razón, la que aparta el grano de la paja, la que sintetiza, es posiblemente alcanzada al traspasar los dos tercios de la vida en el mejor de los casos.




Me discutió que el deterioro hace visualizar días mejores... o no; pero contemplar párpados derrotados, cuellos abatidos, manos con indisimuladas pequeñas sombras inducen a pensar que el tiempo pasó y con ello el brote del sentido de la reflexión hacia lo que ya no volverá jamás, como el agua que hoy mismo habíamos bebido y que no fue la misma bebida el día anterior. Y siempre el egoista y mezquino tiempo como enemigo al que nosotros hemos elegido como responsable de nuestra reflexión, Leviatán que todo lo diluye, inmóvil y sangriento, así se le vé, como un disco antropófago... Y no. La decadencia física y el desentendimiento de nuestro espíritu son inmanentes a nosotros mismos, sin más. Y comprenderlo es alcanzar la razón.




¿Mide el tiempo la ilusión, el deseo, el amor...?. El tiempo siempre es precario, nunca se posee, nos posee. Y siempre el lujo es poseer lo escaso. Por lo que ante todo lo que nos rodea, nos observa, sería útil que tomáramos la iniciativa. Dicen en Mogador que el corazón del corazón es el deseo, y así lo entendió el rey Shariyar tras ser absorbido por Shajarazad. Le mandó hablarle de los jardines secretos, aquellos que nadie ve y que existen en el corazón de todos... ésa es, también, la razón, deseante.. sí, pero razón al cabo.

domingo, 6 de noviembre de 2011

TIEMPO SONÁMBULO




En Nueve veces el asombro, ARS cuenta que:


Dicen, con rítmica insistencia, que el tiempo en Mogador es otra entrada al cuerpo: un sexo abierto y profundo, una noche larga y buena, un apetecible misterio. Una aparición.


Tal vez en ello resida el ritmo que el tiempo tiene para los Sonámbulos, más cadencioso, menos acelerado que en otras culturas. Se intuye que pertenecen a quienes, como Neruda decía, viven a medio mar y cerca del crepúsculo, más allá de esas piedras y haciendo preguntas al viento.


En ocasiones, el tiempo resulta ser nuestro más fiel enemigo, sabe literalmente qué puede y qué no puede hacer quien se cree poseedor de él. Y no hay error más grande que ése, creer que se es dueño de un espacio, de un momento tras el que más tarde saldremos corriendo en su busca si no se usa adecuadamente. Carpe Diem..