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sábado, 7 de enero de 2012

CACTUS DESEANTES




Releo cuanto dice ARS acerca del Jardín de cactus de Mogador, plantas que alguien llevó desde su Méjico natal a la ciudad del deseo, jardín que habla de extravagancias hacedoras de realidades sonámbulas basadas en el origen mismo, en su propio genoma del que desconocía ser poseedor...


¿O no es tal que un cáctus habite en donde, realmente, debiera haber estado siempre... ?. ¿...O fue de él de donde partió hacia tierras lejanas para más tarde orquestar su regreso?.


¿Tienen memoria esas plantas, supervivientes de climas angostos, ahorradoras de lo que a otros sobra o ahoga...?.


¿Será este mensaje encubierto de parquedades lo que inhibe impulsos que el espíritu deseara manifestar...?.


Es, posiblemente, la alocución de un misterio el que nos une a otros de los que nunca se supuso poder llegar a estar unidos, cimbreando momentos sobre la diáfana estructura, medular en esencia, de un acercamiento, de una respiración acompasada de contemplaciones jadeantes. Tal vez pueda ser ese agua ahorrada en resecas tardes tropicales lo que inunda esa unión atemporal, como lo son las que permanecen por siempre, una palabra asustante pero, en definitiva... deseante.

domingo, 25 de abril de 2010

SONÁMBULOS VEGETALES SON.


El desierto profundiza al desierto le dijo un día Scott a ARS, cuando le legó el compromiso de jardín de cactus para Mogador desde las afueras de San Miguel de Allende.

Como si yo pudiera transplantarme con todas mis espinas y arena, y con toda naturalidad echar raices en tu cuerpo de mujer sahariana.

Esos cactus viven en Mogador como podían seguir viviendo en el desierto de Sonora. Esos cactus hablan de siameses del destino, mestizos de sentimientos que un día sospecharon una posibilidad y se aferraron a ella.
Dicen que los cactus resisten cualquier clima y no es verdad. Adquieren resistencias frente a lo que nunca desearon y prefieren la muerte antes que dejarse colonizar por lo que solamente les puede proporcionar tristeza y desánimo cierto. Son también, lo más posible, sonámbulos vegetales.