domingo, 7 de julio de 2019

MA NON TROPPO



Recuerdo que le leí a ARS en Nueve veces el asombro, que en Mogador las olas van y vienen sobre las murallas sembrando en la ciudad una terca sensación de ritmo constante que todo lo toca, como si se tratara de un reloj pendular que obstinadamente ha de latir al ritmo que tiene marcado. Por ello posiblemente se ha etiquetado que allí el tiempo es líquido. Afirman que calma la sed y ayuda a los amantesamados con sus humedades. O también sea porque el agua no se retiene mucho tiempo entre nuestras manos de la misma forma que en un recipiente estanco, que huye o se moldea en escasa cantidad haciéndose único y estable, cómodo y afianzado ma non troppo. En cierto modo es como el amado, que mientras se es no se envejece, no se siente aislado aunque lo esté como el Robinsoe de Defoe. Y esa conversión es la que importa de veras, porque el amanteamado o amadoamante, ama al mundo a través del que está amando, aspirando a mejorarlo porque a quien se quiere y desea lo habita. En eso consiste todo. Hasta en perdonar a quien se amó y ya es historia...
Leí de un gran autor, que no somos dueños del amor, ni puede el éxtasis morderse como un fruto una y otra vez, que siempre son distintos. Me atrevo a añadir que, al igual que las calles de Mogador son concéntricas, siempre algo inusitado sorprende a los amadosamantes, aquello que está en la naturaleza de la espiral y el deseo.

martes, 2 de julio de 2019

SIEMPRE


Existen palabras cuyo interior es difícil de traducir, indescriptiblemente complicadas de explicar a otros que no seamos nosotros mismos, revelar cómo fue que se deslizaron entre nuestras neuronas hasta hacerse un hueco desde donde ya ni siquiera nombrarlas fuera imaginable porque se habían hecho imprescindibles y sin embargo con el paso del tiempo se entienden con dificultad. Me recuerda algo que leí:

- Espera, no te vayas aún...necesito más tiempo...
-¿Tiempo ?!...¿Para qué?
-Para dejarte de amar...


También.

Observo un sacacorchos sobre la mesa y me da mucho que pensar. Se introduce con su función extractora en la atmósfera de un líquido aromático de ni se sabe cuánto tiempo en compás de espera sin pedir permiso, y obtiene toda su esencia para ser consumida en escaso tiempo, nunca más regrese a sus orígenes y se funda palatinamente provocando una sinfonía de reflejos sentidos. Es como la experiencia, que le dice más el pasado que el futuro, que si no se utiliza nunca se descubrirá su opción, su posibilidad.. De ahí que siempre sea una palabra cuyo porcentaje de acierto nunca cotice ni lo hará en el IBEX 35.

domingo, 16 de junio de 2019

CONVERSACIONES SECRETAS


Siento que soy el receptáculo de cuitas y mensajes no entregados. Cada vez más. 

Me reveló de sus experiencias nunca efectuadas y siempre suspiradas cuando le tenía a su lado, sintiendo su calor, aspirando ese aroma inconfundible de su piel, imaginando cómo sería intercambiar ácidas transpiraciones, exageradas expresiones que emergieran en forma de voces entrecortadas salpicadas de apneas orgásmicas, superpuestas por labios combatiendo cuál satisfacía mejor, mordidos suavemente, añadidos de voces de "mases" por ambas partes hasta que la vulcanidad fisiológica hiciera presencia, mutuamente, profundamente, duraderamente, cohabitando sin esperar nada a cambio, a la espera de que sus manos se abrieran de golpe hacia una puerta misteriosa, invisible, donde sus fantasmas fueran sus amantes siempre...independientemente de pensamientos autocensurados que se gangrenan porque son heridas que no sangran ni se limpian de posibilidades. Le hizo recordar que es tan difícil ser de alguna manera creyente en algo como no serlo en nada.

Ésa era su dolorosa alegría cuando olvidaba su sueño y regresaba a la realidad de una vida de constante búsqueda, de compartir calles imaginarias, largas o cortas, rectas o curvadas, pero con la inquebrantable esperanza de ese verbo al que siempre regresaba: sentir.

jueves, 30 de mayo de 2019

GASTRÓNOMO DEL AMOR (Primer plato)


La única noche que tiende a no olvidarse es la del desvelo. Las otras, las saboreadas, parece que son postergables, arrinconadas...y nada más erróneo que condenar al abandono las noches dormidas, y más aún las que suceden tras el placer. Es como el amor: el inolvidable es el que nunca fue. Aunque suene a doloroso, a dialéctica imperfecta, a suspicacia pragmática.
Me contó en una ocasión un gastrónomo del amor, que como para el insomnio, también para el olvido hay brebajes y jarabes. Pero ambos son remedios sin discernimiento. Los unos te dormirán tanto (sin sueños y sin sueño), que será como morir. Con los otros no olvidarás, si los tomas, lo que quieres olvidar: lo olvidarás todo, fuera gustoso o no. No me quiso revelar sus remedios para  el olvido porque, según él, poseen el mismo efecto que tiene la cicuta. Sí, en cambio, me dijo que hay palabras que viven subyugadas en el paladar, imperantes ante el desafío de la deglución, siempre previstas para ser dichas cuando menos  ( o más...) se deseara. Sabía tanto este peculiar ser de los sabores que me introdujo en el laberinto de las especias sin yo mismo apercibirme de ello. Cúrcuma, canela, cilantro, comino, polvo de chile, nuez moscada, tomillo, achiote, agracejo, ajenuz, albahaca, anís estrellado, eneldo, curry, hinojo, mahalep, vainilla, sésamo... iban formando parte de mi personalidad intrépida hasta descubrir que las palabras tienen aroma. Es cuestión de vista... y de oído, no solamente de pituitaria... Y es que cada persona a la que un día se conoce profundamente, si se desea conocerla... cuenta con su propio aroma...si se sabe oler, o escuchar,...o ver.
En cierta forma, se lo agradecí porque no es frecuente dar con la explicación al sinsentido.

sábado, 25 de mayo de 2019

DEBER TOMAR DECISIONES...EN FUNCIONES


A Mogador se le llamó también Purpurina porque se fabricaban los tonos de rojo que eran los más preciados para usarlos en las capas de emperadores, reyes o Papas. Al igual que le sucedió a ARS, pisé sus playas cuando era la "siesta de las redes", cuando cientos de redes teñidas entre el rosa y el violeta se secan sobre las murallas de su entorno protegiente. Imaginaba el novelista que vista desde el océano, Mogador puede dar la sensación de que le hierve la sangre. Es posible...o que se esté desangrando...muriendo de deseo...obstinado.
Recuerdo que a las afueras de la ciudad se encuentra las ruinas del llamado Palacio de lo invisible, construido a partir del libro de Aziz, Tratado de lo invisible en el amor. Es lamentable su visión, carcomida su base por las olas, ausente y abandonado como un deseo mal situado.
Es positivo ver la ciudad desde el océano, en la lejanía, para comprender que cuando se les pregunta a los habitantes de Mogador de dónde son, contestan: "De Mogador...por suerte". Otros afirman que son de "la ciudad de la buena estrella", porque un cometa, se piensa, protege a la ciudad orientándola y abriendo en el cielo el mejor lugar posible para ella. "Mogador tiene Baraka", comentan los que la hemos habitado, aunque solo fuera por unos días y deseemos regresar pronto. 
Reconozco públicamente que yo le he mandado a varios seres magníficos a beneficiarse de su atmósfera, de aquello que solo puede ser nutriente para quienes desean seguir viviendo eternamente y abandonar ahí esas tensiones que abruman en ocasiones al humano y le obstaculizan a dar un solo paso. Se lo dije a ARS en una ocasión, y él lo recogió en uno de sus escritos. Eran personas que tenían días en los que les hubiera gustado tomar decisiones "en funciones"... apasionados a los que del cielo les lloverían en su momento lápices de colores si no fueran tan desconsiderados con el Dios de cada uno, que es el de todos, imagino, el que llevamos dentro y nos apoya para aceptar que aunque dicen otros que el amor mueve el mundo, la mayoría de los Sonámbulos nos movemos además a base de  pasión. 
Alguien me dijo en una ocasión que el incendio era aquel al que amaba y no era correspondida, que los demás, muchos, tan solo habían sido simulacros.  Y yo pensé entonces en El Palacio de lo invisible, aquel que está destruido, más  aún hoy posiblemente, pero que tendría mucho que contar en aquella ciudad que es conmovedoramente amable con quien precisa encontrarse, e imaginé que es un error colocar una tirita donde se necesitan puntos de sutura.

lunes, 29 de abril de 2019

SONIDOS SIRÉNICOS



En ocasiones, se despertaba y buscaba la pureza de su ausencia haciendo acto de presencia involuntaria la tristeza insolente de haber vivido una noche más, sentido sus labios, la deuda de un mundo creado por ellos para ser consumidores inmisericordes de unas horas que ya eran pasado perfecto y nunca pretérito imperfecto. 
Observaban luz del faro rebotando en el océano con la misma ferocidad a como embestía su rayo contra las barcas que, como suspendidas sobre el agua, sus dueños buscaban el preciado tesoro del que esperaban surtirse. Y lo vislumbraban absortos, ensimismados frente a aquella imagen tan alejada de lo que vivían en sus vidas, huérfanos de sensaciones a las que ir tras ellas como su el flautista les llamara sin descanso... ¿Existían sirenas como predica la mitología...?.
La huella que su cuerpo dejó en el lecho la fue sintiendo en las yemas de sus dedos mientras la dibujaba diletantemente, sintiéndola en cada centímetro de su tejido. Oía cómo corría el agua...y se sentía tranquilo al saber que hay bellezas que no desaparecen ni con la ducha, y que desde hacía mucho sabía que aquello no podía durar mucho tiempo, que acumular es un modo simple de no tenerse. Incluso los sentimientos.

domingo, 14 de abril de 2019

FUE LA GARÚA


Fue una tarde de garúa, como allí se denomina a una lluvia muy fina que puede dar la impresión de que es inexistente y que las gotas están suspendidas en el aire, un escenario propicio para rememorar la gestión de simulacros, como es la vivida verdad: breve como la fraudulenta desnudez de la carne en esta sociedad que la desea y la insulta para a oscuras extraviarse por sus placenteros y sinuosos caminos cutáneos. Las noches, las tardes, las mañanas, son inconstantes... desocupan el espacio que a tientas buscan los amadosamantes, lanzando preguntas a un aire corrupto de sensaciones que tardarán en marchitarse, insistiendo en esa interinidad de manifiesto continuo que es la vida inconstante. 
La memoria de quien sufre Alzheimer es la menos beligerante. Lo creo. Es indolora, eficaz hasta hacerse tan liviana, sin dogmas ni predicciones, que cada día es único y trascendente, con la mirada irreverente hacia un inexistente futuro del que no recordará el  embadurnado resto de los fluidos amatorios del día anterior, el reflejo fiel en la retina del amanteamado de todo un universo de futuribles que nunca serán. Todo, al fin, para desear que cada momento sea único, el que prevalezca por encima de todo y que la dulzura sea más que un sabor, un sonido que se oiga de continuo.