jueves, 26 de marzo de 2026

PRIMAVERA DEL 26


Un año más, la primavera hace mella en él. Siente esa transformación que hace oler las magnolias a distancia, ser ese agua que tercamente busca las raíces de su aún desconocida amadamante, convertirse en abeja para libar sus pólenes húmedos se acerca. Definitivamente sus feromonas le delatan. Y ella le observa con esa mirada entre inquisitiva y filosofal que parece decirle que en cada gesto amoroso, cuando lo es de verdad, primero se siembra y mucho después se cosecha. 
Él no lo entiende aún el universo del deseo amoroso, le faltan años para desesperarse en la espera. Su deseo todavía es curioso y no atento al lenguaje académico de quien es catedrática y no alumno o simple profesor asociado...Me recordó lo que un avezado experimentador de la vida me dijo una noche demasiado iluminada para mis sentidos: "Una mujer ha de causar el mismo efecto que una señal de tráfico, que informa pero no distrae. Cuando no sabes leer bien la señal aparece el accidente". 
Su ensimismamiento lo recuerda como un semisueño en el que entrevé una hoja de la planta del despertar, con sus hojas con forma de gota esbelta, como sus uñas, como el final de su vientre. Hasta el color verde de sus ojos le acercaban a parecer manzanitas verde doncella o sus ramas abiertas que simulaban brazos en su busca... Y así traspasa los límites de la conciencia del diálogo secreto que le acompaña un día tras otro.

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